Resistencia Bacteriana

El problema de la resistencia bacteriana

Los antibióticos son medicamentos esenciales para la salud de los seres humanos. Desde su descubrimiento han permitido salvar la vida de millones de personas, pero así mismo, el mal uso de éstos han generado mecanismos en las bacterias que han logrado sobrevivir a las sustancias activas lo que pone en riesgo la salud humana, animal y del planeta en su conjunto, en otras palabras, la continuidad de la vida.

Los antibióticos han comenzado a fallar y de acuerdo a estimaciones de la OMS cada año se pierden la vida de 750 mil personas debido a infecciones intratables. El número aumenta y se prevé que para el 2025 haya cobrado la vida de 50 millones de personas.

Para este año 2019, la OMS ha priorizado el problema de la Resistencia bacteriana como el sexto problema de salud mundial que debe ser superado, pues de persistir el problema se pone en riesgo los tratamientos para el VIH, el cáncer, las cirugías y los transplantes, por citar algunos.

Un problema latente
  • 8000 casos de tuberculosis multirresistente se presentaron en la región en el 2017, que dicho sea de paso, es una enfermedad vinculada a la pobreza, de personas que migran del campo a la ciudad y viven en condiciones de hacinamiento.
  • Se estima que en el mundo ocurren 214000 muertes anuales por sepsis neonatal (infección de la sangre que afecta a recién nacidos), más del tercio del número total de muertes son atribuidas a patógenos resistentes.
  • El uso innecesario de antibióticos contribuye a la aparición de bacterias resistentes que podrían permanecer en el organismo durante varios meses después del tratamiento. Lo que también aumenta el riesgo de adquirir nuevas infecciones con bacterias multirresistentes.
  • Los genes de resistencia se transfieren de unas a otras bacterias y en un mundo interconectado en el que los viajes y el comercio están presentes, la resistencia bacteriana se propaga de una región a otra y se vuelve un problema global.

Bacteria Pseudomonas aeruginosa aislada en el fondo negro, bacteria nosocomial resistente a los antibióticos. La ilustración muestra la ubicación de los flagelos polares y la presencia de pili en la superficie bacteriana. Foto: Shutterstock

Exceso para nadie, acceso para todos

El uso y abuso de antibióticos ha puesto en riesgo la salud humana y del resto de especies en el planeta.

Según investigaciones periodísticas, solo para la región en el 2017 se exportaron 2800 toneladas de colistina para uso veterinario, que la mayoría se destinaron como promotores de engorde de uso regular para pollos y cerdos; la colistina es considerado un antibiótico de última línea para tratar infecciones en las personas.

Sumado al abuso de antibióticos están otros problemas como la falta de acceso a agua segura, déficit en los servicios de saneamiento ambiental, falta de aplicación de protocolos para la asepsis en centros de salud y hospitalarios, uso de agentes tóxicos en la agricultura, entre otros.

Otro ejemplo del exceso es el aumento del uso de antibióticos para resfriados comunes. De acuerdo a estudios, el 75% de pacientes con resfríos utilizan antibióticos, siendo éstos ineficaces e innecesarios para estos casos.

Estos factores contribuyen para que el problema de la resistencia bacteriana se propague y las infecciones se vuelvan intratables.

Mientras esto pasa, en los países más pobres la falta de medicamentos eficaces sigue siendo un problema. Los antibióticos más económicos pierden su eficacia, mientras que los de última generación son costosos e inaccesibles.

Un adecuado programa mundial que venga desde los organismos internacionales, en unión con los gobiernos de los países, las organizaciones de profesionales de la salud, profesionales veterinarios y agrícolas, ambientalistas y organizaciones sociales, que garantice el desarrollo de nuevos medicamentos y el acceso a los mismos en todos los países y regiones del mundo, se vuelve una necesidad y una obligación, que debe ser acompañada de un compromiso para destinar recursos para la investigación y la innovación.

Pero además, cuidar los antibióticos y usarlos de manera inteligente es el reto. Incorporar guías de atención terapéutica y métodos de diagnóstico eficaces para las infecciones, restricciones y control en la venta y distribución de antibióticos a nivel farmacéutico, protocolos para el uso terapéutico de antibióticos en la salud animal, prácticas agrícolas que eviten el uso de agrotóxicos y otros contaminantes, prácticas saludables con respecto a la producción y consumo de alimentos, son algunas recomendaciones que se podrían adoptar para disminuir la propagación de la resistencia bacteriana.

Con estas acciones podremos contribuir para vivir en un mundo libre de miedo a las infecciones intratables.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

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