Ahorrar para la Vida: Dos países tejen conciencia sobre la RAM
¿Qué pasaría si descubriéramos que el ahorro más importante no cabe en un banco, sino en nuestras manos, en la tierra que pisamos, en el agua que compartimos y en la necesidad de cuidar los antibióticos para que sigan siendo efectivos hoy y para quienes los necesiten mañana?

Desde su raíz etimológica, ahorrar significa preservar, resguardar, proteger.
Antes de asociarse al dinero, ya describía un gesto profundo: cuidar un tesoro.
Pero no un tesoro de oro o riqueza… sino el tesoro más frágil y vital que poseemos: la vida.
En Ecuador y Colombia, esta pregunta abrió una puerta para entender el ahorro como una ética del cuidado: del agua, del suelo, de los microorganismos y también de los antibióticos, que deben usarse solo cuando sean estrictamente necesarios para evitar su pérdida de eficacia. Cuidarlos es proteger el futuro y reconciliarnos con el mundo microbiano del cual dependemos.
Durante la Semana Mundial de Concientización sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), la educación, el arte y el juego unieron fronteras y generaciones. Niñas, niños, docentes y familias descubrieron que ahorrar es preservar la vida, que cada acto de cuidado contribuye a proteger la salud de hoy y del mañana.
Ecuador: Alcancías que guardan futuro
En el Colegio Militar Abdón Calderón N.4, en Cuenca, el patio se transformó en un taller donde la cerámica se volvió palabra, promesa y acción. Niñas, niños y docentes, junto al Colegio Las Cumbres, participaron en una actividad donde decorar una alcancía significó mucho más que pintar barro: fue pintar compromisos, especialmente con el buen uso de los antibióticos.
Cada símbolo, cada trazo y cada color representó una reflexión sobre:
• El uso adecuado y responsable de los antibióticos.
• La relación entre la salud humana, animal y ambiental.
• El agua como tesoro compartido.
• La importancia de ahorrar salud, energía, tiempo y recursos para cuidar la vida.
El TCRN de E. M. Wellington Almache C. lo expresó con claridad:
“Dos fuerzas poderosas: la disciplina que forma y el arte que libera; la ciencia que protege y la creatividad que nos hace más humanos.” Recordó también que la RAM no es un asunto lejano, sino una amenaza silenciosa que enfrentamos con gestos sencillos: cuidar, comprender, respetar.
Así, las alcancías se convirtieron en un recordatorio vivo:
no solo guardan monedas, sino aprendizajes, compromisos y una decisión colectiva de honrar la vida en todas sus formas.


Colombia: Donde el juego enseña a cuidar
En Medellín, el arte volvió a ser puente. La Corporación Cultural Canchimalos, reconocida por su trabajo comunitario en danza, juego y salud, junto con la Corporación Combos, desarrolló una actividad con niñas y niños en situación de vulneración de derechos. En un espacio comunitario abierto en la calle, involucraron a las familias y al barrio en una experiencia de promoción de salud en el marco de la Semana Mundial de la RAM.

A través de juegos tradicionales y materiales pedagógicos de la Alforja Educativa, como el Juego del Agua, las y los participantes descubrieron que las bacterias no solo viven en los microscopios: habitan la tierra, los alimentos, los cuerpos y la memoria de lo que somos.
Al pintar alcancías, el mensaje se volvió claro y urgente: Ahorrar también es cuidar los antibióticos, protegerlos para quienes los necesitan hoy y preservar para quienes los necesitarán mañana.
El barro se volvió mensaje, el color declaración.
Las manos pequeñas recordaron que las transformaciones más profundas comienzan con gestos humildes y colectivos.

Dos países, un mismo tejido
Aunque separadas por miles de kilómetros, ambas experiencias compartieron un hilo común: la certeza de que la educación para la vida no se impone; se teje en comunidad.
Ecuador y Colombia mostraron que el arte y el juego no son adornos, sino herramientas pedagógicas profundas para comprender la resistencia antimicrobiana, dialogar con los microorganismos que sostienen los ecosistemas y aprender a cuidar los antibióticos como un bien común.
En cada alcancía quedó guardada una historia.
En cada pincelada, un compromiso.
En cada niño y niña, una promesa capaz de transformar el planeta.
Sumemos más manos, más escuelas, más comunidades, más futuro
Extendemos una invitación abierta a docentes, escuelas, comunidades educativas, organizaciones, autoridades locales y actores culturales de toda la región:
Súmense a estas experiencias.
Abramos más espacios donde el arte eduque, donde el juego inspire y donde el ahorro integral de agua, salud, suelo, energía y antibióticos se convierta en una práctica cotidiana.
Porque la RAM no se combate con miedo, sino con comunidad.
Con creatividad.
Con la certeza de que cuidar los antibióticos es cuidar el futuro.
Sigamos ahorrando para la vida

Daniel Ordóñez, ReAct Latinoamérica

