13 Sep

Sepsis y resistencia a los antibióticos

El 13 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Sepsis. Su declaración fue promovida por la Alianza Global por la Sepsis en 2012 y tiene como objetivo crear conciencia global sobre la sepsis, que cada año causa alrededor de 6 millones de muertes en todo el mundo. La infección bacteriana es comúnmente la principal causa, y el tratamiento oportuno con antibióticos efectivos es esencial para la supervivencia.

¿Qué es la sepsis?

Según un documento de consenso publicado por expertos internacionales en 2016, la sepsis debe definirse como “disfunción orgánica potencialmente mortal causada por una respuesta inmunitaria desbalanceada, frente a una infección”.

Los autores también apoyan la siguiente descripción pública de la sepsis, que se sugirió en un artículo de 2011: “La sepsis es una afección potencialmente mortal que surge cuando la respuesta del cuerpo a una infección daña sus propios tejidos y órganos”.

Por tanto, la sepsis no es una infección en sí misma, sino una respuesta corporal extrema. Si no se diagnostica y trata a tiempo, las consecuencias pueden incluir daño irreversible a los tejidos, insuficiencia orgánica múltiple, choque séptico y muerte. Una variedad de infecciones (bacterianas, virales, parasitarias y fúngicas) pueden provocar sepsis, incluidas afecciones comunes como neumonía e infecciones del tracto urinario.

El tratamiento con antibióticos de amplio espectro es una práctica estándar

La sepsis es una emergencia que necesita atención y tratamiento inmediatos. Dado que las infecciones bacterianas son una causa frecuente de septicemia, el tratamiento oportuno con antibióticos de amplio espectro es una práctica estándar para maximizar las posibilidades de éxito del tratamiento y la supervivencia del paciente, debido a que, generalmente no hay tiempo suficiente para esperar los resultados de las pruebas de laboratorio que puedan informar sobre, por ejemplo, la susceptibilidad a los antibióticos. 

Debido a esto, mantener la resistencia a los antibióticos al mínimo es importante, ya que el aumento de los niveles de resistencia a los antibióticos puede tener efectos desastrosos. Si la infección subyacente es causada por una bacteria susceptible o resistente, puede ser una cuestión de vida o muerte.

La sepsis también puede afectar a pacientes con COVID-19

La sepsis también puede ser causada por infecciones virales. A medida que se acumulan los datos científicos sobre COVID-19, se hace evidente que la sepsis también afecta la mortalidad en la pandemia actual. Dado que la COVID-19 es una enfermedad viral, no se puede tratar con antibióticos. Sin embargo, el antibiótico podría usarse para tratar infecciones coinfecciones bacterianas, aunque estas parecen ser bastante raras en este grupo de pacientes. Un artículo de revisión reciente encontró que las coinfecciones bacterianas ocurrieron en el 7% de los pacientes hospitalizados con COVID-19. A pesar de esta baja frecuencia, la mayoría de los pacientes hospitalizados con COVID-19 reciben tratamiento con antibióticos, que es problemático desde la perspectiva de la resistencia a los antibióticos.

Sepsis: una complicación común para pacientes con cáncer

Las personas con sistemas inmunitarios debilitados corren un riesgo especial de sepsis. Los pacientes tratados por cáncer, y en particular los tratados por cáncer de sangre, son uno de esos grupos. El sistema inmunológico de estos pacientes puede estar debilitado debido al cáncer en sí, al tratamiento del cáncer o a ambos, en particular, la sepsis es una de las razones más comunes para la admisión de pacientes con cáncer en las unidades de cuidados intensivos, y la sepsis causa cerca de una décima parte de todas las muertes en este grupo de pacientes. Si aumenta la prevalencia de la resistencia a los antibióticos, podemos esperar que este número aumente mucho más.

Resistencia a los antibióticos y sepsis neonatal

Aproximadamente 3 millones de recién nacidos sufren de sepsis neonatal cada año y medio millón de estos casos resultan en la muerte. Las buenas prácticas de higiene en los hospitales y en las comunidades, como garantizar el acceso a agua potable, pueden prevenir muchas de estas muertes. Garantizar que existan programas sólidos de prevención y control de infecciones (PCI) en los hospitales, ayuda a prevenir infecciones y la transmisión bacteriana, pero también la progresión de estas infecciones a sepsis. 

Es alarmante que tres de cada diez muertes por sepsis neonatal probablemente sean causadas por patógenos resistentes. Lo que agrava el problema es la falta de nuevos antibióticos en desarrollo para ayudar a tratar la sepsis neonatal debida a patógenos resistentes. Hay aproximadamente 37 antibióticos en ensayos de desarrollo, pero solo dos están en estudio para su uso en niños. 

Algunos datos

  • Aproximadamente el 70% de los trabajadores de la salud y el 50% de los equipos quirúrgicos no practican habitualmente la higiene de las manos. 
  • La higiene de las manos salva millones de vidas cada año cuando se realiza en los momentos adecuados en la atención médica. 

¿Cómo reconocer a tiempo la sepsis?

A veces, puede presentar diferentes signos y síntomas de advertencia, algunos de los cuales pueden causar una identificación errónea con otras afecciones. Una infección séptica puede causar fiebre, pero también puede causar baja temperatura corporal, extremidades frías y escalofríos. Puede haber dificultad para respirar o respiración rápida, así como un aumento de la frecuencia cardíaca o, por el contrario, un pulso débil y presión arterial baja. Puede causar baja producción de orina, así como piel teñida de azul, moteada o anormalmente pálida, y un estado mental alterado. Finalmente, puede causar dolor o malestar corporal extremo, lo que hace que sea fácil confundirlo con influenza o intoxicación alimentaria.

En los niños, la sepsis puede presentarse a través de respiración muy rápida, convulsiones, piel pálida, letargo o dificultad para despertarse o sensación de frío anormal al tacto. Para los niños menores de 5 años, puede causar dificultad para alimentarse, vómitos repetidos o falta de micción.

Sospechar la sepsis y actuar rápidamente es crucial para el diagnóstico y el reconocimiento temprano.