01 Jun

Salud y Educación, binomio inseparable

COVID 19 y el principio de interés superior de la niñez

Salud y educación de calidad son estrategias fundamentales para alcanzar el máximo potencial del desarrollo intelectual, mental, físico, espiritual y social de niños y niñas. 

Toda la niñez, sin excepción, necesita cuidados y servicios de salud, protección, nutrición adecuada, afecto, ambiente de armonía y equilibrio en la relación humanos-naturaleza, educación de calidad centrada en el principio del interés superior de la niñez.

El hogar y la escuela constituyen unidades esenciales de promoción de salud, espacios de convivencia armoniosa, interacción social, desarrollo de las capacidades físicas, mentales, emocionales de todo niño. 

Niños y niñas de Formosa exploran el mundo microbiano a través de las actividades en la huerta escolar, que forma parte del programa de la Alforja Educativa.

El rol de la educación sanitaria

Una educación que promueve la libertad, la dignidad, la búsqueda permanente de la verdad, la justicia, la práctica de valores, la solidaridad, constituye la garantía de una sociedad de paz, respeto mutuo y armonía.  Al tiempo que la salud sustentada en el cuidado y respeto de todos los seres, visibles e invisibles, garantiza el desarrollo armonioso y la formación de las futuras generaciones para la edificación de una sociedad sana y libre. 

La educación como fuerza generadora de aprendizajes y destrezas de la niñez para enfrentar el futuro, debe incluir en su proceso mecanismos que ayuden a comprender mejor las relaciones sociales, que permitan superar las inequidades, así como las relaciones causales de salud-enfermedad.

En este contexto, y tomando en cuenta la trascendencia de la educación sanitaria, los múltiples y complejos aspectos educativos que, tanto en el seno de la familia como en la escuela y en otras instituciones, intervienen en la formación de los niños y de los jóvenes y en su protección contra las influencias negativas de nuestra época (tabaquismo, alcoholismo, drogas, problemas de mal nutrición), la Organización Mundial de la Salud, ha recomendado entre otros aspectos: 

  • Intensificar las actividades concretas y eficaces indispensables para dar a los niños y a los jóvenes una educación sanitaria multidisciplinaria, cuya importancia es muy grande para el buen desarrollo de las generaciones futuras; 
  • Estudiar y promover métodos nuevos para abordar y resolver adecuadamente los problemas planteados por la educación sanitaria de padres, madres, niños y jóvenes, con el fin de preservar su salud y de protegerlos contra las influencias nocivas de la vida moderna.
Niñas participan en la elaboración de cuentos acerca del mundo microbiano, al alimentación y el cuidado de la salud. De esta manera se potencia el desarrollo artístico, del lenguaje y prácticas saludables en la niñez.

La COVID 19 y la niñez

El mundo ha centrado su atención en la batalla contra un enemigo invisible. Nuestra mirada está dirigida hacia la búsqueda de las estrategias de contención de la pandemia y el tratamiento y la futura prevención de la nueva enfermedad. Estamos omitiendo las graves consecuencias que tendremos que enfrentar después de la pandemia. Los niños y los jóvenes, además de adquirir la infección, son víctimas a las que más duramente afectará la pandemia. Los daños podrían ser permanentes en nuestro futuro, si no asumimos acciones ahora.  

Según nuestros análisis, afirma Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de la UNICEF, el 99% de los niños y los jóvenes menores de 18 años de todo el mundo (2.340 millones) vive en alguno de los 186 países en los que se han impuesto distintas formas de restricción a los desplazamientos debido a la COVID-19. Además, el 60% de todos los niños vive en alguno de los 82 países que se encuentran en aislamiento total (7%) o parcial (53%), lo que equivale a 1.400 millones de jóvenes[1]

En cualquier crisis, la niñez y la juventud es la población más afectada. La pandemia no es una excepción. Son características esenciales del desarrollo humano, la libertad de movimientos, el respecto al ritmo circadiano o reloj biológico, la interacción y el contacto físico, el juego como aprendizaje, y desarrollo emocional, cognitivo, mental y espiritual.  El sistema educativo y el de salud deben trabajar juntos, desde ahora en adelante, poniendo por encima de todo y en la práctica el interés supremo del presente inagotable, nuestra niñez y juventud. Evitar el sufrimiento, cuidar y proteger la integridad física, intelectual, emocional y espiritual debe ser la única consigna. Prevenir los daños colaterales, programar, implementar y evaluar las medidas de mitigación es indispensable para evitar el daño permanente.

Defender la vida de la niñez es una obligación ética y moral del presente. Juntos los sectores de la educación y la salud, la familia y la comunidad, podemos hacer posible que nuestros niños se mantengan sanos, y reciban educación de calidad.

 “No dejemos que los niños sean las víctimas ocultas de la pandemia de COVID-19”. La mayoría de nuestros niños viven con limitaciones y restricciones en su movilidad, que se ha agravado durante la pandemia. 

Arturo Quizhpe Peralta

Director de ReAct Latinoamérica


[1] Declaración de Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF

https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/no-dejemos-ninos-sean-victimas-ocultas-de-la-pandemia-covid-19