Mi primeros mil días con el Mundo Microbiano

Mi primeros mil días con el Mundo Microbiano

Yo, la otra herencia y la firma microbiana

El concepto de “Los primeros 1000 días” se basa en el tiempo comprendido entre el momento de la concepción y los dos primeros años del niño o la niña. Su importancia radica en los innumerables efectos que impactarán en la madre y su hijo no solo en este momento sino a lo largo de su vida. Este periodo de gran vulnerabilidad, pero a su vez de un abanico de estrategias de cuidado y promoción de la Salud, hace que tenga tanta relevancia.

Los 1000 días son un espacio en el tiempo. El espacio es el elemento de la naturaleza totipotencial, donde todo puede ocurrir. Si no hay espacio nada sucede. Este tiempo inicial es donde podemos dibujar el mejor mapa de nuestro viaje en nuestra salud futura, también puede ser el momento más peligroso, el más vulnerable. Por eso en ese recorrido es de suma importancia que contemos con todo lo necesario.

En este tiempo, microorganismos diminutos que son parte vital de nuestra existencia (microbiota materno) se vuelven protagonistas de una maravillosa siembra que dará lugar intraútero (todavía en controversia) en el momento del parto, en el contacto piel a piel y en la lactancia. Podemos sumar allí, la relación con el ambiente, el entorno cercano, la geografía, el urbanismo de la zona de nacimiento, su cultura y sus costumbres. Todo ello hará una matriz única que como un manto guardará la siembra durante nuestra vida. Dependerá de la semilla, la forma de sembrarla y el cobijo de ese manto, la Salud futura individual y colectiva.

La mujer como sembradora atesora un microcosmos formado por bacterias, virus, arqueas, hongos intestinales, orales, vaginales, cutáneos, que se denominan microbiota y la carga genética de estos microorganismos (microbioma), que, con su impronta, podrán modificar la expresión genética del recién nacido y ayudar a promover salud o aumentar el riesgo de sufrir enfermedades durante toda su vida.

A su vez este momento constituye un período crítico para el desarrollo cognitivo, del lenguaje y de las destrezas sociales y emocionales de las personas. El cerebro duplica su tamaño y el número de sinapsis neuronales crece exponencialmente durante los primeros 1000 días de su vida más que en cualquier otra etapa. Comenzando como un puñado de células microscópicas, vertiginosamente el cerebro se convierte en un órgano complejo que a los dos años permite al niño, caminar, hablar, y estar listo para leer, escribir, aprender matemáticas, razonar y elaborar pensamientos complejos. 

Cabe reflexionar también, en estos primeros mil días críticos para la futura salud del niño, sobre el cuidado de la mujer embarazada, no solo físicamente sino acompañando sus sueños, sus miedos, su realidad y todas las etapas emocionales que transita en este momento vital de suma trascendencia. Las relaciones vinculares madre-niño-familia con las personas cercanas al bebé es importantísimo para garantizar una buena salud emocional, que ayude a construir una personalidad fuerte, con buena autoestima y confianza. 

Respetar sus costumbres y cultura, sus tiempos sobre todo en el trabajo del parto, reducir intervenciones innecesarias, darle el espacio necesario para expresar sus sentires, sin juicios ni interrupciones, con escucha atenta y empática. Estaremos allí como acompañantes, prestos para lo que se necesite en ese momento supremo de siembra materna de esos seres minúsculos y grandiosos que serán nuestra firma, nuestra cédula de identidad, nuestra herencia ancestral, protegida y atesorada en el acompañamiento prenatal.

Y desde allí en adelante durante la primera hora de oro, de contacto piel a piel, de prenderse al pecho materno, sin separaciones innecesarias, custodiando como observadores atentos ese intercambio vital de amor y microbiota, que será el cimiento de una salud integral, de una salud en trama con la naturaleza, en trama con profesionales de la salud empáticos, formados y actualizados que comprendan profundamente la importancia del buen nacer para el buen vivir. En resumen, el nacimiento de UNA SOLA SALUD.

Lejos de lo que pudiera pensarse a priori no es solo un viaje de una madre con su hijo, todos estamos allí, acompañando, todos debemos ser muy conscientes de la importancia de estar presentes, cada uno desde el lugar que ocupa en la comunidad, en la trama inmensa de la VIDA.