23 Oct

La huerta escolar como herramienta pedagógica y transversal

Formosa, Argentina | Niñas y niños de diferentes instituciones educativas participaron en este intercambio de experiencias de la Huerta Escolar.

“Quienes estamos hoy aquí, reconocemos que el espacio de la huerta sirve para la motivación, trabajo en equipo, integración de contenidos y como vínculo con las familias y otras instituciones locales. Las actividades llevadas a cabo allí, reconfortan y constituyen de modo positivo en el plano subjetivo y en las dinámicas grupales. Se pueden transmitir valores como la conciencia social, el esfuerzo, la cooperación, la creatividad, la importancia de la alimentación sana, reafirmar prácticas saludables y como motor de la educación ambiental”, fueron las palabras de apertura por parte de la Lic. Elizabeth Landriel, Directora de la institución anfitriona, quien enfatizó en el objetivo pedagógico de la propuesta “Nuestra Huerta Escolar”. 

Cada escuela llevó al encuentro algo para mostrar sobre su huerta: frutas y verduras, alimentos saludables, preparados naturales, jugos, recetas, plantines, huertas verticales, hidropónicas, juegos, kokedamas, entre otras. 

Todas y todos compartiendo orgullosos los frutos de su esfuerzo, con la satisfacción de saber que ellos mismos se involucraron como cuidadores de la vida y promotores de una alimentación saludable. 

La EPEP 240 presentó su propuesta de “Juego de la memoria con frutas y verduras” para jugar con las chicas y chicos que se acercaban y también compartieron sobre el proyecto  “Huerta Escolar y Mundo Microbiano”, explicando lo aprendido a través de fotos, contando el proceso realizado y los resultados obtenidos con los cultivos microbianos. 

El ministro de Educación, Dr. Alberto Zorrilla felicitó a todos los presentes por el abordaje integral en los  proyectos y por la iniciativa de generar estos espacios de intercambio de experiencias, al mismo tiempo que reflexionó sobre la huerta y su rol en la escuela. “Nuestra misión en la educación es comprender la vida y aprender a vivirla de la mejor manera posible, pero no solos, sino en comunidad. No sólo es el ser humano quien hace las cosas, también lo hace el suelo que es un organismo vivo, que son los microbios, que son las plantas, los animales, es decir, toda la unidad biológica y ambiental la que nos permite vivir cada vez mejor. Cuando los niños se ensucian las uñas con la tierra es cuando percibimos la pertinencia y la relevancia de los aprendizajes, y vamos construyendo aprendizajes que verdaderamente son valederos para la vida. El proyecto de huerta no es solamente plantar una plantita sino que es aprender a vivir”, concluyó. 

La Alforja Educativa se ha integrado al programa de la Huerta Escolar en la provincia de Formosa, Argentina, de manera integral, vinculándose al currículum escolar e integrándose a las otras áreas del aprendizaje, es decir, la huerta permite se vuelve un laboratorio para el aprendizaje de matemáticas, ciencias naturales, literatura, geometría, de manera vivencial, lo que significa un aprendizaje significativo para la niñez.

«Pero además, la huerta nos permite conocer el mundo microbiano, permite relacionarse a los niños y niñas con las bacterias, facilitando de esta forma comprender mejor la interrelación entre los seres humanos y promoviendo el uso adecuado y cuidado de los antibióticos», concluye Silvina Alessio, coordinadora del proyecto de la Alforja Educativa de ReAct Latinoamérica.