23 Abr

Historias de resistencia

Cuando un día llego a la escuela Thiago se acerca muy rápido hasta mí,  contento, sonriendo, casi gritando: “¡Silvina! El domingo en la casa de mi abuela hice la mayonesa de zanahoria que aprendí acá. ¡¡Y a todos les gustó!!

Y en ese segundo mi corazón estalló. 

Me pidieron que con una historia refleje qué me apasiona de mi trabajo. Soy Argentina, soy madre de un niño y una niña, soy hija, hermana, compañera, amiga… y también trabajo con niños desde hace 20 años, y nunca pensé en dedicarme a otra cosa. 

Quizás Thiago no conoce sobre el impacto de un proyecto, ni de los porcentajes y estadísticas que a veces se persiguen para medir el “éxito” en muchos ámbitos. Los números son fríos, nunca me gustaron. Muchas veces me cuestioné ¿Cómo se evalúa? ¿Qué se evalúa? ¿Para qué y para quiénes? ¿Esa evaluación reflejará la experiencia de los niños, lo que piensan y sienten? Este niño ese día resumió todo el concepto de empoderamiento, aprendizaje vivencial, saludable, verdadero. 

En la escuela donde estudia Thiago desarrollamos el proyecto “Huerta Escolar y Mundo Microbiano: Alimentación Saludable”, una propuesta que empezó en el año 2018 incorporándose en el proyecto “Nuestra Huerta Escolar” del Ministerio de Educación y el Programa Salud Comunitaria de la Provincia de Formosa, en Argentina. ReAct Latinoamérica se incorporó para aportar con el “Mundo de las bacterias en la huerta”[1]. Entre algunas actividades los chicos siembran, cuidan la huerta y cosechan. Luego, compartimos recetas de alimentos saludables, entre ellas la “mayonesa de zanahoria”. 

En esta actividad se conoce el mundo microbiano que cuida las verduras, pero también los niños son cuidadores de la huerta y de la vida. Aprenden que las bacterias resisten ante los antibióticos, y la huerta es también para nosotros un espacio de resistencia ante la “comida que no alimenta” y enferma.

El suelo recibe los nutrientes del abono, tierra fértil en donde están los microorganismos que mantienen su microbiota[2] en equilibrio. El suelo también se cuida ahuyentando las plagas de manera natural. Con los chicos descubrimos el microbioma de nuestro cuerpo y hablamos de la importancia de estar sanos, en equilibrio para reducir las enfermedades y el consumo de medicamentos y antibióticos. 

La niñez se empodera con una verdadera participación

El empoderamiento infantil no es algo que se les da, a los niños no hay que empoderarlos, es un proceso por el cual los niños tienen la experiencia de vivir y reconocer sus derechos siendo protagonistas;  tomar decisiones, actuar, equivocarse, aprender, negociar, consensuar. Es actuar como un sujeto pero colectivamente con otros, por un bien común.  

Si pensamos en la participación infantil, Roger Hart propone y parte de dos puntos interesantes sobre nuestra mirada hacia la niñez. Él dice que debemos “Considerar que el ejercicio de la ciudadanía requiere del reconocimiento y legitimación de los niños como actores sociales válidos”. La participación infantil es un derecho, pero ¿cómo se ejerce? Hart También grafica la “Escalera de la Participación” en donde analiza qué es y qué no es participación infantil, porque no siempre la presencia de los niños y niñas implica una verdadera participación.

Thiago participó en un proyecto con sus compañeros, se vinculó con otros niños. Se interesó en el tema, experimentó y aprendió. Thiago probó una nueva receta, un nuevo sabor, aprendió a prepararlo y lo llevó a su familia. No lo hizo cualquier día, sino un domingo cuando la familia se reúne. Tampoco en cualquier lugar, fue en la casa de su abuela, que son las que muchas veces tienen el saber tradicional sobre la preparación de las comidas. Pero ese día él decidió hacer una comida saludable para compartir. “sabe que su salud está en sus manos”.

Niño a Niño propone la participación infantil, para que ellos mismos puedan decidir cuáles son y cómo resolver los problemas de salud que a ellos los afectan, observando activa y críticamente la realidad. Para investigar y aprender utiliza juegos, arte, música, teatro, videos, dramatizaciones. 

Trabajamos desde hace muchos años utilizando la Metodología Niño a Niño. La mejor definición que escuché fue expresada por Celine Woznica, Directora de Niño a Niño América, ella dice  “Niño a Niño es una idea muy simple con un efecto muy profundo”. Yo estoy segura que los niños que pueden empoderarse verdaderamente inician un camino que no regresa hacia atrás.  

Un niño, una niña que aprendió a mirar a su alrededor con empatía y actitud crítica, difícilmente luego pueda mirar hacia otro lado ante una injusticia, o cuando sienta que vulneran sus derechos. 

Un niño, una niña que aprendió a trabajar con otros y compartir sus ideas, difícilmente luego pueda caminar solo y estar callado. 

Un niño, una niña que vivió la experiencia de planificar y actuar, difícilmente luego pueda quedarse quieto cuando algo no está bien  en su familia, en su comunidad. 

Seguramente un niño y una niña en los que han confiado luego confiarán en sí mismos, porque ya saben que ellos lo pueden lograr. 

Mi trabajo me apasiona porque una vez fui niña, y cuando estoy jugando con niños siento que todavía lo soy, me apasiona porque los niños son niños hoy, son el presente. Me apasiona porque creo en los cambios sociales desde y con los más pequeños, y de abajo hacia arriba. Me apasiona porque tengo hijos y el mundo debe ser un mejor lugar para todos y todas. 


[1] El proyecto se contextualiza como propuesta de implementación de los materiales didácticos que conforman la Alforja Educativa Salud Escolar y Mundo Microbiano

[2] El microbioma es el conjunto de microorganismos residentes en un ambiente incluyendo un cuerpo o en una parte específica de un cuerpo, Nuestras amigas las bacterias. A. Quizhpe.