16 Oct

Día Mundial de la Alimentación: ‘Comunidades Sabias en la producción de alimentos y el uso de antibióticos’

Cada 16 de Octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, fecha determinada por la FAO para generar conciencia sobre al importancia de la alimentación en el mundo y cómo interactúan los sistemas alimentarios y las cadenas de valor para garantizar que los alimentos lleguen a la mesa de la población.

Esta fecha nos recuerda que con la alimentación adecuada se garantiza el disfrute de los Derechos a la Salud, la Recreación, la Educación, porque de la calidad de ésta depende el desarrollo físico, mental y emocional de las personas, garantizando el desarrollo pleno de las sociedades y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible plasmados en la agenda 2030. 

Por otro lado, hay que destacar la importancia de mirar la alimentación en su integralidad. La alimentación está ligada no solo al acceso y consumo de alimentos por parte de la población, sino también con la producción. Los sistemas alimentarios deben proporcionarnos alimentos sanos, que procesos de producción incorporen  prácticas sabias en cuanto al uso de antibióticos, por ejemplo, y garantice la soberanía alimentaria, que tiene que ver también con la diversidad de los alimentos que producimos y consumimos.

Inequidades en la distribución y acceso

La inequidad en los sistemas alimentarios ha provocado graves desequilibrios nutricionales en la población, afectando sobre todo a la población infantil menor de 5 años. Mientras por un lado más de 7 millones de niños y niñas sufren de desnutrición crónica en la región de América Latina, en el otro extremo se encuentran 4 millones de niños y niñas menores de 5 años con sobrepeso u obesidad [1].

Las tasas de sobrepeso u obesidad aumentan considerablemente en la población escolar. En Perú, por ejemplo, el 15% de la población de niños entre los 6 y 12 años presentan este problema, mientras que en México el 35% de adolescentes entre los 13 y 19 años la padecen [2].

Según datos de entes multilaterales, Guatemala es el país de la región que presenta mayores índices de denutrición. El 46,5% de niños menores de cinco años tieen desnutrición. El problema se garava aún más en la población indígena de las zonas rurales en las que afecta al 61% de la niñez [3].

Argentina, el principal productor de alimentos de la región y que produciría alimentos para unos 400 millones de personas, 1 de cada 10 niños padecen hambre [4]. En el otro extremo, un 41,1% de chicos y adolescentes de entre 5 y 17 años padecen sobrepeso y obesidad, en tanto que en la población adulta alcanza el 67,9% [5].

El bajo peso al nacer, que es producto de la desnutrición en las madres gestantes, aumenta considerablemente el riesgo de muerte y de enfermedad en la población infantil. Los principales problemas sociales derivados de la desnutrición son: bajo rendimiento escolar y abandono de los estudios, baja estatura, reducción de la actividad física, etc. Por otro lado, el sobrepeso y la obesidad trae otros problemas de salud como enfermedades cardiovaculares, diabetes y problemas respiratorios, lo que hace que los presupuestos de salud que destinan los Estados deben aumentar considerablemente.

Alimentación y antibióticos

Sin embargo, la distribución y el acceso a los alimentos es apenas una parte del problema, hay una problemática subyacente en los sistemas alimentarios que poco han sido observados y tienen relación con las prácticas en la producción de alimentos y las cadenas de valor de los sistemas alimentarios.

El uso de antibióticos y otros agentes químicos en la industria alimentaria pueden dejar trazas de sustancias en los alimentos que pueden ser nocivas y perjudiciales para la salud, así como alterar los micronutrientes de los alimentos que ingerimos.

La Soberania Alimentaria juega un papel importante en la alimentación, puesto que preserva la diversidad de alimentos y semillas.

En el caso concreto de los antibióticos, varios estudios han determinado que el microbioma tiene estrecha relación con la alimentación; un microbioma diverso es producto también de una alimentación diversa. Al usar antibióticos en la cadena de producción alteran el microbioma intestinal, lo que a su vez altera el proceso digestivo, como consecuencia, puede provocar desórdenes digestivos que desencadenan en problemas de obesidad y sobrepeso.

Otro factor relacionado al uso de antibióticos en la industria alimentaria tiene que ver con el uso de estos medicamentos en la producción de la industria cárnica. Pues se estima que el 72% de la producción global de antibióticos se utiliza en la salud animal, principalmente en granjas productoras de pollos y cerdos como promotores del crecimiento. El uso de los desechos orgánicos de las granjas son utilizados como abonos, que de no ser tratados adecuadamente, son portadores de moléculas activas de antibióticos que alteran el suelo y el agua y diseminan bacterias súper resistentes, provocando graves problemas ambientales y en la salud humana.

Por ello, se debe insistir en mirar la alimentación en su integralidad como un eje esencial de la salud. Que incorpore mecanismos de acceso equitativo a los alimentos, pero que también promueva prácticas que tienen que ver con la producción sostenible y diversa.

Educación, alimentación y antibióticos

Aquí hay que destacar el papel que juegan las Comunidades Sabias [6] en la producción y consumo de alimentos y el uso de antibióticos. Una Comunidad Sabia, entre otras cosas, es aquella que promueve la producción y el consumo de alimentos diversos, sanos y libres de antibióticos.

En este marco se destacan las escuelas de Formosa, Argentina, que han incorporado como parte de su cur rículo escolar el programa Nuestra Huerta Escolar y que la integran junto con la Alforja Educativa para promover la alimentación saludable y el cuidado de los antibióticos.


Experiencias Exitosas

De la Huerta a la Mesa: huertas escolares de Formosa

En la EPEP N°240 de la Ciudad de Formosa, Argentina, como propuesta interinstitucional, se desarrolla el proyecto “Huerta Escolar y Mundo Microbiano: Alimentación Saludable”, en donde chicos, chicas y docentes del 6to grado realizan un recorrido vivencial de descubrimiento del mundo microbiano que habita en la huerta de la escuela, así como el aprendizaje acerca de la importancia de la producción y consumo de alimentos sanos. 

Escribir recetas, revisar la listas de ingredientes, medir las cantidades correctas, elegir frutas y verduras de la huerta, aprender a preparar y comer alimentos saludables: una experiencia integral para ¡APRENDER HACIENDO!

“De la Huerta a la Mesa”, es el nombre que los chicos de la EPEP 240 eligieron para la huerta de la escuela, dejando claro en su nombre el proceso que realizan con su cosecha, llevando a la mesa los alimentos saludables, continuando el proceso educativo que lleva a una alimentación sana y consciente. 

La decisión conjunta fue preparar jugos de colores y mayonesa de zanahoria, entonces el primer paso fue emprender una visita a la huerta, contemplar las verduras, hojas verdes, tallos y plantas, conversar sobre sus numerosas propiedades y comprender sus beneficios para la salud. 

Para ello se comenzó haciendo un jugo de perejil, hojas de zanahoria, naranja y lima, aprovechando las frutas de estación, pero además, conversamos sobre la importancia de consumirlas en esta época del año, en donde el cambio de clima y el invierno nos traen resfríos y gripes que se pueden prevenir con mucha vitamina C. 

Para endulzar uno de los jugos se le agregó miel y  al otro azúcar integral mascabo (o panela), para muchos fue la primera vez que probaron un jugo natural endulzado de esta manera.