11 Feb

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, como un recordatorio de que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

“La ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo sostenible. Aun así, las mujeres siguen encontrando obstáculos en el campo de la ciencia: menos del 30% de investigadores científicos en el mundo son mujeres”.

Este día fue establecido a partir del 22 de diciembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de reconocer la situación crítica e inequitativa que afrontan las mujeres en relación al acceso, participación y equidad en los espacios de ciencia y tecnología.

Para este objetivo se vuelve fundamental que la educación se oriente al empoderamiento y participación con perspectiva en igualdad de género desde edades tempranas. En ese sentido, la Alforja Educativa: Salud Escolar y Mundo Microbiano, tiene por propósito potenciar la curiosidad por preguntar y conocer en las niñas y niños, aprender a  interpelar la realidad, la participación y desarrollar la actitud crítica para emprender proyectos de investigación que acerquen a todas y todos por igual al mundo de la ciencia, destacando y aportando cada una con su creatividad, conocimiento y talento.

Este programa es ideal para ser aplicado en el aula y despertar el interés de las niñas por la ciencia y potenciar su capacidad creadora para hallar soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad, concretamente en el cuidado de la salud de los ecosistemas, la salud humana y la resistencia bacteriana, mediante las actividades lúdicas que contiene el material. La Alforja Educativa se descarga libremente en reactlat.org/alforja-educativa/


PARA CONOCER MÁS…

A continuación, les presentamos a dos mujeres que han incursionado en la ciencia de la microbiología y su aporte ha sido importante para la salud humana y entender el papel de las bacterias para la continuidad de la vida.

Elizabeth Gregory desempeñó un papel clave al confirmar de forma independiente los resultados sobre la estreptomicina

Elizabeth Bugie Gregory, la microbióloga que tumbó la tuberculosis

Elizabeth Bugie Gregory es poco conocida, pese a ser parte del equipo de investigación que descubrió la estreptomicina, medicamento esencial que marcó el inicio para el tratamiento de la tuberculosis. Ella se graduó de Microbióloga en la Universidad para mujeres de New Jersey y obtuvo su maestría en la Universidad de Rutgers.

Allí, en el año de 1942 se unió al equipo de Waksman y Schatz con quienes trabajaron en la investigación para desarrollar el medicamento.

En el artículo del descubrimiento del antibiótico, publicado en 1944, su nombre aparece junto al de su dos compañeros. No ocurre lo mismo en el documento de la patente; en él no hay rastro de Elizabeth. Sobre este asunto, la hija de Gregory contó lo que su madre le había explicado en alguna ocasión: ‘Se acercaron a mí en privado y me dijeron: algún día te casarás y tendrás una familia y no es importante que tu nombre esté en la patente’”.

Así pues, no se llevó ni el Premio Nobel ni ningún reconocimiento por la investigación y descubrimiento de la estreptomicina. Al final, consiguió una parte muy pequeña –comparada con lo que se llevaron sus compañeros: Waksman obtuvo el 10 %, Schatz el 3 %, y Gregory el 0,2 %. El resto fue destinado a una fundación de investigación de Rutgers– de los derechos de la patente.

Los misteriosos microbios que viven en las profundidades de la tierra — y cómo podrían ayudar a la humanidad

La Dra. Karen Lloyd es microbióloga marina y profesora en la Universidad de Tennessee. Aplica técnicas de biología molecular a muestras ambientales con el objetivo de aprender sobre algunos microbios que, hasta ahora, no han podido ser cultivados en un laboratorio. Su trabajo se centra en sedimentos submarinos profundos, volcanes de lodo de aguas profundas, aguas termales, sedimentos de fiordos marinos árticos, antiguo permafrost, etc.

En una conferencia de TED2019, Karen Lloyd explicó que el subsuelo aloja un gigantesco mundo de microbios; algunos de ellos han estado en la corteza terrestre durante cientos de miles de años. Basándose en su investigación llevada a cabo en volcanes y aguas termales de Costa Rica, esta microbióloga sugiere que estos organismos subterráneos podrían tener un impacto profundo en nuestras vidas.

Puede parecer que la vida enterrada en lo profundo de la corteza terrestre está tan lejos de nuestras experiencias diarias que es irrelevante. Pero la verdad es que esta vida extraña y lenta puede tener las respuestas para algunos de los misterios más grandes de la vida en la tierra.

Perfiles biográficos tomados del sitio MujeresConCiencia