27 May

Higiene de manos, crucial para la contención de infecciones

La medida más efectiva para prevenir infecciones en toda la historia registrada ha sido la higiene de manos, y en el caso de la COVID19 no es la excepción.

La evidencia de la que hasta ahora se dispone con respecto al virus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad de la Covid19 y causante de la emergencia sanitaria a escala global, indica que el virus se transmite a través de gotículas expulsadas por una persona portadora del virus, sea que presente o no síntomas. 

Hay dos formas de transmisión. Transmisión directa, sucede cuando una persona portadora tose, estornuda o habla muy cerca de otra, estas gotículas expulsadas pueden ingresar al organismo de la otra persona cuando alcanzan la mucosa de la naríz, la boca o los ojos (por ello las personas infectadas deben guardar aislamiento y la comunidad guardar distanciamiento y usar mascarilla). Transmisión indirecta, ocurre cuando una persona tiene contacto con una superficie contaminada y se lleva las manos a la boca, naríz u ojos. Como consecuencia, la higiene de manos es altamente importante para ayudar en la contención del virus.

Cuando nos referimos a higiene de manos, existen dos formas de hacerlo. Una, mediante el uso de agua y jabón en estaciones de lavado, y otra, mediante la utilización de antisépticos para manos.

Agua y jabón

Los agentes infecciosos -sean virus, bacterias, hongos o parásitos- se adhieren a las sustancias aceitosas y a la suciedad en nuestras manos. Mediante el frotamiento con agua y jabón, los aceites y la suciedad se desprenden de la piel y se eliminan con el enjuague. Se debe notar que, si bien el jabón mata algunos microorganismos, el principal efecto del lavado de manos radica en el frotamiento. 

En el caso del virus SARS-CoV-2, su ARN se encuentra protegido por una capa de lípidos (sustancias grasas), que al entrar en contacto con el agua y el jabón se disuelven, lo mismo sucede con el ARN y otras proteínas que se encuentran dentro de esta capa, por lo que el virus queda inactivo.


A tener en cuenta:

El tiempo de duración del lavado de manos debe ser de 40 segundos. Las llaves de agua automáticas deben estar calibradas para ese tiempo.

Los lavabos deben considerar y adecuarse según el tipo de personas que los van a usar, por ejemplo, niños pequeños, adultas mayores, personas con movilidad limitada.

En el marco de la pandemia, el acceso a los lavabos en los espacios públicos debe ser gratuito.

Se debe dotar de agua segura a las poblaciones y evitar cortes o racionamientos de agua.


Antisépticos para manos

Los antisépticos para manos, como el gel a base de alcohol al 70%, por otro lado, actúan principalmente matando a los microorganismos, pero no los desprenden de la superficie de nuestras manos. 

El alcohol actúa en dos niveles:

  • Destruye las membranas celulares externas de los organismos por la interacción química. Frotar las manos mejora la interacción por la fricción y al introducir el alcohol en todos los pequeños pliegues de la piel.
  • Desnaturaliza proteínas, ADN y ARN, vitales para los microorganismos. La desnaturalización se puede comparar con desenrollar una bola de hilo, mientras que el hilo todavía está entero, el desorden enredado lo deja inutilizable.

Si bien los antisépticos para manos con alcohol se pueden colocar prácticamente en cualquier lugar o se pueden transportar y no secar las manos como con el agua y el jabón, también tienen inconvenientes. No eliminan la suciedad ni la grasa de las manos y tienen un efecto limitado en algunos microorganismos. Como los antisépticos para manos no eliminan la suciedad o los contaminantes, tampoco eliminan residuos de, por ejemplo, fluidos corporales.

La higiene de manos, una política que se debe sostener

La higiene de manos, sobre todo poniendo énfasis en el lavado, tiene importancia porque trasciende la pandemia y es efectivo para garantizar la contención de otras enfermedades infecciosas y la salud de las poblaciones, proveyendo además una solución que ayuda en la contención de la resistencia bacteriana a los antibióticos. 

Por ello, se debe hacer un llamado a los diferentes niveles de gobierno de los países, tomadores de decisiones y organismos multilaterales, para que en sus prioridades incluyan la dotación de servicios adecuados de agua segura y saneamiento. Así también, en el marco de esta pandemia y como política de salud, promover la higiene de manos.

Recomendaciones

En el marco de la COVID19, la Organización Mundial de la Salud ha hecho varias recomendaciones para promover la implementación de estaciones públicas de higiene de manos como política.

Para la comunidad:

  • El uso de estaciones públicas de higiene de manos debe ser obligatorio. Debe implementarse una o varias estaciones de higiene de manos (ya sea para lavarse con agua y jabón o para frotarse con un antiséptico a base de alcohol) frente a la entrada de cada lugar público (mercados, escuelas, estaciones de buses, etc.), comercios privados, edificios residenciales, etc., para permitir que todos practiquen la higiene de las manos antes de entrar y al salir. La higiene repetida de las manos cuando se encuentre fuera de las casas puede convertirse en parte de la rutina de la vida cotidiana en todos los países.
  • Deben proporcionarse instalaciones de higiene de manos en todos los lugares de transporte, y especialmente en las paradas urbanas, terminales de autobuses, trenes, y aeropuertos.
  • La cantidad y la facilidad de uso de las estaciones de higiene de manos deben adaptarse al tipo y al número de usuarios para fomentar mejor el uso y reducir el tiempo de espera.
  • La instalación, supervisión y recarga regular del equipo debe ser responsabilidad general de las autoridades, sea de gobiernos locales o de salud pública. Las iniciativas del sector privado y de la sociedad civil para apoyar con los productos básicos, como dispensadores, secadores de manos, mantenimiento y uso efectivo, son bienvenidas.

En los servicios de salud

  • Las autoridades sanitarias locales deben garantizar la presencia continua de estaciones funcionales para la higiene de manos (agua, jabón y toallas desechables o dispensadores de gel a base de alcohol al 70%) para todos los trabajadores de la salud en todos los puntos de atención, en áreas donde el equipo de protección personal (PPE) se pone o se quita, y donde se manejan los desechos de atención médica. Además, las estaciones funcionales de higiene de manos deben estar disponibles para todos los pacientes, familiares y visitantes, en el área de los baños así como en las entradas y salidas, en los comedores y otras áreas públicas.
  • Los trabajadores de la salud deben realizar la higiene de las manos utilizando la técnica adecuada y de acuerdo con las instrucciones conocidas como “Mis 5 momentos para la higiene de las manos”, en particular, antes de ponerse el EPP y después de quitarlo, al cambiar los guantes, después de cualquier contacto con un paciente con sospecha o confirmación del virus COVID-19, sus desechos o el medio ambiente en el entorno inmediato del paciente, después del contacto con cualquier secreción respiratoria, antes de la preparación de alimentos y la comida, y después de usar el baño.

Hay que destacar además, que la higiene de manos es una medida que se complementa con otras como el distanciamiento y el uso generalizado de mascarillas. También se debe recordar que las personas que han sido confirmadas con Covid19 deberán mantenerse en aislamiento, según las indicaciones del personal de salud.

22 May

Principios para el acceso, la innovación y la cooperación global

COVID-19 no tiene nación ni etnia. Si la pandemia es desatiende en un país, se acelerará y expandirá más allá de sus fronteras, lo que podría superar la capacidad del mundo para responder. 

Las respuestas nacionalistas a la COVID-19 son ineficaces. Los países deben trabajar juntos de manera urgente para incrementar la producción de todos los insumos médicos, equipos de protección personal, mascarillas, ventiladores, pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas, y garantizar que todos reciban la atención médica necesaria. Debemos atender no solo a la COVID-19 y sus síntomas, sino además las necesidades de salud y los problemas asociados a la pandemia que afectan a las personas y que se agudizan a medida que la pandemia avanza. 

Existe peligro real de que el acceso a los avances médicos relacionados con la COVID-19 se restringa ya sea por país, precio, producción limitada, líneas de suministro fragmentadas, exclusividad o confidencialidad comercial. Tenemos que prevenir esta situación, promoviendo la innovación, la salud y evitando el nacionalismo, exigiendo a las corporaciones, agencias de salud y gobiernos compartir la tecnología médica, invertir en la capacidad de fabricación pública y promover el acceso para todos.

Nos preocupa que los países ricos, a expensas de la cooperación global, puedan favorecer a sus corporaciones farmacéuticas y acaparar la tecnología médica. Nos preocupa que las personas privilegiadas que accedan primero a pruebas de laboratorio, tratamientos y vacunas no sean quienes más las necesitan. Nos solidarizamos con todas las personas gravemente afectadas por su labilidad física, social, económica, edad, género o etnia. 

Toma de muestras de la población en los barrios de Perú.
Fotografía: Ministerio de Salud de Perú (Twitter).

Hacemos un llamado a los gobiernos, agencias, fabricantes, donantes y aliados del desarrollo para que se comprometan a:

Innovación para todos: a nivel mundial el monopolio en el desarrollo de medicamentos ha fracasado. Los gobiernos deben apoyar los procesos de investigación científica abiertos a las necesidades de salud, innovación y acceso oportuno. Los propietarios de tecnología, patentes, secretos comerciales, conocimientos, derechos de autor, software, datos y cualquier otra propiedad intelectual relevante deben ponerle al dominio público. El acceso y la asequibilidad deben ser requisitos integrales de todo el proceso de investigación y desarrollo (I + D) y fabricación.

Acceso para todos: las tecnología médicas que se requieren con urgencia para diagnosticar, tratar, mitigar y prevenir la COVID-19 deben estar accesibles y disponibles para todos sin demora, con la prioridad necesaria para los trabajadores de la salud y las poblaciones vulnerables. Los gobiernos deben garantizar que los dispositivos y test de diagnóstico, tratamiento, vacunas y equipos de protección personal tengan un precio justo y asequible para los proveedores de los servicios de salud y sean gratuitos para el público en los centros de atención en todos los países. Las corporaciones y titulares de propiedad intelectual deben suspender la aplicación sus exclusividades.

Solidaridad y cooperación global: Gobiernos, investigadores y propietarios de tecnología deben coordinar urgentemente con la Organización Mundial de la Salud para organizar plataformas de intercambio público de los resultados de I + D, datos, conocimientos y propiedad intelectual para acelerar la innovación, incrementar rápidamente la producción y mitigar la escasez y vulnerabilidad de la cadena de suministro. Los insumos médicos deben fabricarse en cantidades suficientes para satisfacer la demanda global sin precedentes y ser distribuidos rápidamente a todo el mundo. 

Buena gobernanza y transparencia: los gobiernos y las organizaciones internacionales deben promover la transparencia y una significativa participación de la sociedad civil en los procesos críticos y toma de decisiones. Los auspiciantes y desarrolladores de tecnología deben asegurarse que los costos de I + D y fabricación, así como los precios, las regulaciones, la propiedad intelectual, se publiquen de manera transparente.

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15 May

El coronavirus y la ganadería intensiva

Muchas interrogantes han surgido entre los movimientos sociales y la población en general sobre el origen del nuevo coronavirus. A fin de aportar al debate, ReAct Latinoamérica pone a consideración de ustedes la traducción del artículo “The coronavirus and farming”, publicado por la organización británica “The Soil Association”. Este importante trabajo explora las conexiones entre las enfermedades emergentes, la ganadería intensiva y el uso de antibióticos en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

Enormes esfuerzos se están haciendo para desarrollar la vacuna y el tratamiento para el nuevo coronavirus, que ha causado estragos a nivel mundial. No obstante, buscar respuestas a las preguntas sobre el origen y las causas del brote es igual de importante, si queremos evitar nuevas pandemias.

¿De dónde viene el nuevo coronavirus?, ¿su aparición es causada por las actividades humanas?

¿Por qué los brotes de enfermedades infecciosas como el SARS, el MERS, la gripe porcina y ahora la COVID-19 se han vuelto más frecuentes? ¿Se pueden esperar más epidemias si continuamos con los mismos modelos de producción y consumo, una vez que la COVID-19 haya pasado?

El mundo científico aún está lidiando con estas preguntas y hasta ahora hay pocas respuestas claras.

El origen del nuevo coronavirus es aún desconocido

La mayoría de científicos están de acuerdo en que el coronavirus que ha desatado la actual pandemia probablemente tiene su origen en los animales silvestres. Los murciélagos, que albergan cientos de tipos distintos de coronavirus, son el reservorio original más probable. No obstante, estaban en hibernación cuando la pandemia empezó en China; por tanto, la trasmisión directa desde murciélagos a humanos parece improbable. Además, a pesar de que se ha encontrado en los murciélagos una cepa similar de coronavirus, su genoma no es lo suficientemente similar a la cepa de la pandemia. Por tanto, se sospecha que el virus pudo haber pasado por una especie intermediaria, en donde probablemente mutó antes de saltar a los seres humanos.

Se ha difundido globalmente la noticia de que la pandemia empezó en un mercado de mariscos en Wuhan, mercado que tenía también una sección donde se vendía carne de animales silvestres. Sin embargo, ahora sabemos que tres de los cuatro primeros casos reportados, incluido el primer caso conocido, no tenían ninguna conexión con el mercado. Por tanto, algunos científicos dudan de que el mercado haya sido el verdadero origen de la pandemia, pese a que un brote temprano ciertamente se dio allí.

Hace un par de meses también se presumía que los pangolines, que se cazan y se crían en China por su carne y sus escamas, eran la especie intermediara que transmitió el virus a los humanos. Pero el vínculo no está probado, pese a que varios coronavirus similares han sido encontrados en estos animales.

Hábitats y pérdida de la biodiversidad

Al igual que en los brotes del SARS, el MERS y el Ébola, la vida silvestre parece estar involucrada en la emergencia de la COVID-19.

Los científicos sostienen, cada vez más, que el creciente número de patógenos transmitidos a los seres humanos por la fauna silvestre está relacionado con la pérdida de biodiversidad: el crecimiento de la población, la apertura de carreteras, la tala de bosques y la minería están trastornando gravemente los hábitats, “hacinando” a los animales salvajes, poniéndolos en contacto cercano con asentamientos humanos y, por ende, creando más oportunidades para la transmisión de enfermedades.

Sin embargo, la principal causa de la pérdida de hábitats y biodiversidad es la expansión de la frontera agrícola, debido a la eliminación de bosques para la siembra de pastos o cultivos comerciales, incluyendo alimento para el ganado criado intensivamente.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 80% de la deforestación tiene como objetivo liberar espacio para la producción agrícola. Y a esta destrucción de los hábitats, a causa del avance de la agricultura, se atribuye la emergencia de nuevos patógenos que afectan a los seres humanos. En Australia, por ejemplo, la expansión de la agricultura y la destrucción de los hábitats han sido vinculadas a la emergencia de varios virus de murciélagos como patógenos humanos.

¿La ganadería intensiva está involucrada?

¿Podría estar también la ganadería directamente relacionada con la pandemia de la COVID-19? Hasta ahora no hay evidencia de que el nuevo coronavirus se haya originado en el ganado o sea capaz de infectarlo, pero aún hay mucho que investigar para estar seguros.

Los virus tienen que ser capaces de adherirse a las células de una determinada especie para poder penetrar en ellas, replicarse y diseminarse. Si las células no tienen un receptor al que el virus pueda adherirse, el virus no es capaz de infectar a dicha especie.

Los científicos que han examinado la secuencia genética del nuevo coronavirus basándose en lo que se conoce sobre la forma en que el virus del SARS, muy cercano al actual, se adhiere a las células humanas y a las de otras especies– han pronosticado que el virus de la COVID-19 podría también ser capaz de adherirse a las células de animales como los gatos, los hurones y, más importante quizá, los cerdos.  

Sin embargo, un estudio experimental que intentó infectar pequeños grupos de distintos animales con el nuevo virus fue incapaz de infectar a los cerdos, los pollos y los perros. Los departamentos de veterinaria de China han realizado tests a chanchos y pollos, y no detectaron el virus. Pero no está claro cuántos tests realizaron. Otros estudios, en cambio, han obtenido resultados positivos en perros; por lo tanto, podría estar ocurriendo también con el ganado.

Algunos científicos están pidiendo reforzar la vigilancia epidemiológica del ganado, particularmente de los chanchos, para determinar si el nuevo virus puede propagarse en estos animales y, desde ahí, saltar a los humanos.

Una razón para enfocarse en los cerdos es que los coronavirus son los causantes de serios problemas de salud en las granjas intensivas de cerdos y desde allí están emergiendo nuevas cepas de virus.

En 2018, los científicos chinos reportaron que un nuevo coronavirus (no el causante de la COVID-19) había saltado desde los murciélagos a los cerdos, causando la muerte de 25.000 lechones. Adicionalmente, advirtieron que era posible que pueda transmitirse a los seres humanos en el futuro.

Otro grupo de científicos chinos, al tratar el mismo tema en 2018, manifestó que “es importante evaluar si los chanchos son contenedores donde se mezclan nuevos coronavirus que tienen un alto impacto sobre las actividades pecuarias y representan riesgos para la salud pública”.

De igual modo, científicos italianos recientemente pusieron sobre la mesa del debate la circulación silenciosa, subclínica de diferentes tipos de coronavirus en criaderos intensivos de cerdos en Italia. Advirtieron que, a través de una “recombinación”, allí podrían emerger cepas con potencial epidémico, que “podrían representar un riesgo para los animales y, potencialmente, para la salud humana”. Dijeron, además, que los esfuerzos por encontrar el origen del virus de la COVID-19 en China deberían incluir pruebas para los animales domésticos.

Sin embargo, los virus que mutan y saltan a los seres humanos no son sólo un riesgo teórico. La pandemia de la gripe porcina de 2009-2010 fue causada por un virus que circuló entre los cerdos durante años. Se recombinó con otros virus gripales y entonces fue capaz de saltar a los seres humanos. La pandemia de la gripe porcina cegó la vida de entre 150.000 y 575.000 personas, de acuerdo con un estudio realizado por científicos de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de los Estados Unidos.

También conocemos casos de virus que han migrado de murciélagos a cerdos de granjas intensivas y luego de cerdos a humanos. La emergencia del virus Nipah en Malasia (1999) se asoció con el incremento del tamaño y la densidad de las granjas porcinas y su emplazamiento en áreas boscosas. Los desplazamientos de los cerdos para la comercialización y el faenamiento condujeron a una rápida propagación de la infección en el sur de la península de Malasia, donde las poblaciones porcinas altamente concentradas transmitieron el virus a los humanos.

La respuesta de las granjas intensivas: mantener fuera la fauna silvestre 

La industria de la ganadería intensiva afirma que los sistemas cerrados de alta densidad son, en realidad, más seguros que la ganadería al aire libre, basada en pastizales. Arguyen que los animales que están al aire libre tienen más probabilidades de entrar en contacto con los animales silvestres y adquirir nuevas bacterias o virus potencialmente peligrosos. Afirman que tienen altos niveles de “bioseguridad” para mantener a la fauna silvestre y las infecciones fuera de sus muros, y que esto es más seguro para los animales y, en última instancia, también para nosotros.

La ganadería intensiva es particularmente vulnerable a las enfermedades

En realidad, los animales criados en sistemas cerrados de alta densidad son mucho más propensos a sufrir problemas de salud causados por virus y bacterias. Los cerdos, los pollos y el ganado de cría intensiva padecen muchas enfermedades respiratorias e intestinales de carácter bacteriano, por lo cual, se estima que el 73% de los antibióticos usados en el mundo se emplean en la ganadería. Otras formas de medicación masiva, como los coccidiostáticos en la alimentación de aves de corral y el óxido de zinc en la alimentación de los lechones, se usan rutinariamente, con el propósito de controlar las enfermedades casi inevitables en sistemas cerrados de alta densidad. En síntesis, las enfermedades son un serio problema en dichos sistemas, a pesar de la bioseguridad.

El uso excesivo de antibióticos en medicina humana y en ganadería ha contribuido notablemente al incremento de la resistencia a los antibióticos, poniendo en riesgo no sólo nuestra capacidad para tratar enfermedades infecciosas, sino para efectuar procedimientos médicos como las cirugías y la quimioterapia contra el cáncer. El llamado Informe O’Neill, encargado por el gobierno del Reino Unido, advirtió que si no se reduce el uso de antibióticos en la medicina humana y veterinaria, para 2050, la resistencia a los antibióticos podría cobrarse la vida de 10 millones de personas por año a nivel mundial. Estimó también que los costos acumulados directos e indirectos de la resistencia a los antibióticos para la economía mundial, para esa fecha, podrían equivaler aproximadamente a 3 años del PIB global actual.

Afortunadamente, el uso de antibióticos en la ganadería británica se ha reducido en un 50% en años recientes, pero aún se necesitan reducciones mucho más grandes en el Reino Unido y el resto del mundo. El uso de antibióticos en los animales criados ecológicamente y al aire libre, en pastizales, tiende a ser mucho menor. De modo que se necesita una transición hacia una producción ganadera menos intensiva y niveles más bajos de consumo de carne.

Infecciones virales como la gripe aviar y la gripe porcina, las infecciones causadas por coronavirus, el síndrome respiratorio y reproductivo porcino y, más recientemente, la peste porcina africana, que diezmó la población de cerdos de la industria ganadera china, pueden tener también un gran impacto económico y sanitario sobre la producción intensiva, teniendo en cuenta las nuevas cepas que han emergido en décadas recientes.

Afortunadamente, la mayoría de virus que afectan a los animales no se pueden transmitir a los seres humanos. No obstante, los científicos aseguran que mantener a grandes cantidades de animales genéticamente similares confinados y hacinados permite que los virus estén circulando y se incremente el número de variantes hasta que eventualmente emerge una capaz de saltar de especie. El uso indebido de antibióticos en ganadería puede, por tanto, verse no sólo como una causa de la resistencia a los antibióticos, sino –dado que nos permite mantener a grandes cantidades de animales en esas condiciones– de la posible emergencia de nuevos patógenos virales.  

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente(2016) decía que la dramática reducción de la biodiversidad y los ecosistemas naturales ha multiplicado las oportunidades para la emergencia de enfermedades. Decía también que los animales de los sistemas cerrados de alta densidad eran particularmente vulnerables a la diseminación de enfermedades, debido al “efecto monocultivo”, esto es, mantener elevados números de animales que carecen de diversidad genética muy cerca unos de otros. Como resultado, la ganadería intensiva era especialmente propensa a actuar como un “puente epidemiológico entre la vida silvestre y las infecciones humanas”.

Biodiversidad y resiliencia

A pesar de las muchas preguntas sin respuesta que aún quedan, hay conclusiones muy claras. Proteger nuestra salud y desarrollar resiliencia significa proteger la biodiversidad y la salud de la vida silvestre y del ganado. Un ecosistema saludable, con una buena diversidad de especies, puede reducir el alcance y la velocidad de diseminación de las enfermedades y, por tanto, reducir la probabilidad de pandemias.

La salud y la resiliencia deben estar en el centro de nuestros sistemas agroalimentarios para ayudar a salvaguardar los antibióticos y evitar brotes de enfermedades enormemente perjudiciales. Pero si en vez de eso, escogemos incrementar los criaderos intensivos de animales, puede ser sólo una cuestión de tiempo antes de que afrontemos la próxima pandemia.

Artículo original en inglés disponible en: ‘The coronavirus and farming’.


Cóilín Nunan es el asesor científico de la Alliance to Save Our Antibiotics, cofundada por Soil AssociationCompassion in World Farming and Sustain. La Alianza está enfocada en la lucha contra el abuso de antibióticos en la ganadería intensiva. Es coautor de numerosos reportes que resaltan el impacto sobre la salud humana del uso excesivo de antibióticos en la ganadería intensiva. El objetivo de la Alianza es incentivar el uso responsable de los antibióticos en las actividades agropecuarias, mediante una mejor regulación, acciones voluntarias y el mejoramiento de los sistemas de producción que, a la vez, mejoran el bienestar y la salud animal.

09 May

Uso de mascarillas en la comunidad

Desde el inicio de la pandemia provocada por el SARS-CoV2, nuevo integrante de la familia de los coronavirus, el pánico y la incertidumbre se apoderó de la población que vio amenazada su salud y su vida. El acaparamiento de elementos considerados necesarios para la protección personal: papel higiénico, alcohol y geles desinfectantes, guantes de látex y mascarillas (barbijos), provocó el desabastecimiento en los sistemas de salud, que puso en riesgo la seguridad de su personal y la labor de la atención hospitalaria.

Al tratarse de una nueva enfermedad, sumado a la alta capacidad de contagiosidad y propagación del virus, la gravedad de los cuadros clínicos de la enfermedad en un porcentaje significativo de pacientes, superó la capacidad operativa de la mayoría de los sistemas de salud del mundo, teniendo que cambiar las estrategias de contención en la marcha. Sin embargo, no cabe duda que el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso masivo de mascarillas, forman parte inamovible de las estrategias para frenar la propagación del virus.

Países como la República Checa, que desde el inicio de la pandemia tomaron la decisión de adoptar, junto con el distanciamiento social, el confinamiento, el lavado de manos, el uso masivo de mascarillas, para situaciones en las que la población debe salir de casa, sugieren que la aplicación de estas estrategias han contribuido positivamente para frenar la transmisión del virus en la población.

No obstante, la alta demanda de los equipos de protección personal (EPP) superó la capacidad de producción. La escasez de materiales homologados, priorizados para el personal de salud por tratarse de población de alto riesgo al estar en contacto directo con pacientes de la Covid-19, reduce la posibilidad del uso masivo de protección para la población.Frente a esto, en varios países se ha promovido la confección de mascarillas caseras con ciertos estándares para garantizar la protección.  Volviendo al caso de la República Checa, su gobierno motivó la confección solidaria y distribución gratuita de estas mascarillas en centros comunitarios incluyendo grupos de personas de la tercera edad. Según las propias indicaciones del Ministro de Salud de ese país, consideran que trabajando la población en la confección de las mascarillas, se pueden fabricar en 3 días mascarillas para una población de hasta 10 millones. 


Mensaje de la República Checa acerca de cómo lograron frenar la pandemia a través de la elaboración de mascarillas (barbijos) por parte de la población, quien se organizó para distribuirlas gratuitamente.

Según un estudio de la revista Disaster Medicine and Public Health Preparedness realizado en 2013 indican que la efectividad de las mascarillas quirúrgicas son más efectivas, destacando que las mascarillas caseras reducen de forma significativa la salida de los microorganismos expulsados al momento de estornudar.

Sin embargo, pese a la posibilidad del uso de mascarillas caseras para frenar la propagación del virus, ésta es una medida adicional que no debe reemplazar al distanciamiento social y al lavado frecuente de las manos.

El aislamiento en casa por el momento es la medida vigente en la mayoría de países para contener la curva de ascenso de la propagación de la enfermedad, sin embargo, se debe ir planteando las posibilidades de acciones posteriores al encierro. La recomendación de mantener los dos metros de distancia con otras personas, debe ser la prioridad.

Para conocer más acerca del uso adecuado de mascarillas, tipos de mascarillas, colocación, retiro y elaboración de mascarillas comunitarias, puede descargar el siguiente documento y ayudar a empoderar a la comunidad en en el cuidado de la salud frente a la CoVid-19.

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04 May

Minimizando el riesgo de contagio de Covid-19: Guía de entrada / salida del hogar*

El virus al que se le ha llamado SARS-CoV-2 es el causante de la enfermedad infecciosa denominada Covid-19. El virus es altamente contagioso y puede ingresar al organismo a través de micro gotas de saliva de una persona contagiada al hablar o al estornudar (aún cuando no presente síntomas) o puede permanecer en superficies que podemos tocar y llevarnos a las mucosas.

Este virus, por su alta capacidad de propagación ha provocado una pandemia global que implicó la aplicación de protocolos para enfrentar una emergencia sanitaria. La mayoría de países en el mundo han adoptado como medida el aislamiento social, para frenar la propagación de la pandemia, es decir, se restringe la movilidad de las personas mediante medidas de encierro de la población y la paralización de la mayoría de actividades productivas.

Sin embargo, el aislamiento social no es una medida sustentable en el tiempo, puesto que paraliza el sistema productivo de la sociedad. Por ello, se deben observar nuevas medidas que ayuden a mitigar el impacto de la pandemia en una nueva fase en la que la población deba reincorporarse a sus actividades de manera progresiva y ordenada, fase a la que se ha denominado de distanciamiento, es decir, las personas pueden retomar de manera paulatina sus actividades, pero guardando la distancia con otras personas.

Cabe destacar que el riesgo está latente, más aún para las personas vulnerables, tercera edad, inmunodeprimidas o con enfermedades pre existentes, por lo que los otros miembros de la familia pueden cuidarlas tomando precauciones al momento de ingresar al hogar.

Ante este nuevo escenario, un grupo de investigadores de la Universidad San Francisco de Quito y del Centro de Investigación para la Salud de América Latina de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, han preparado un documento, que a manera de guía, nos da pautas para la población con las medidas a observar para la reincorporación a las actividades cotidianas.

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*La publicación de esta guía ha sido autorizada por el Dr. PhD Renato León, a quien agradecemos por su colaboración.

01 May

La comunidad es el corazón del sistema de salud

La comunidad y los trabajadores de la salud son el corazón del sistema de salud, clamaban desde hace décadas miles de voces. Lo de los trabajadores no pedía razón. Lo de la comunidad hoy lo estamos viendo en tiempo real por televisión: si la gente no puede o no quiere ayudar a contener la pandemia, no hay poder humano que pueda remediar la situación.

Ahora que la pandemia arrecia está clarísimo que a todos nos interesa que la familia del frente tenga lo suficiente para mantener la cuarentena. Que el señor del mercado sepa por dónde entra y sale el virus del cuerpo, y se proteja. Que el joven del arrabal, que anda borracho repartiendo contagios, porque no tiene ni “cinco centavitos de felicidad”, experimente su incalculable valía. Que la campesina que nos trae sus fragantes verduras cada fin de semana tenga todas las herramientas para evitar una potencial contaminación. Si antes, equivocadamente, el otro o la otra era una persona de la que podíamos prescindir, la pandemia nos está diciendo “no más”.

Avancemos hacia la normalidad del ‘nosotros’, del uno mismo y los otros, de la común-unidad, comunicándonos y organizándonos para recrear la salud, que comprende los servicios médicos, la alimentación, el agua, el aire, la biodiversidad y el amor. Cada persona en el planeta es importante para prevenir y controlar la pandemia, y recrear la salud. Pero más que cada persona, cada comunidad. Por eso es que la comunidad es el corazón del sistema de salud. Pongamos, pues, sin demora, la salud en manos de la comunidad. 

#AbracémonosConElCorazón

Arturo Quizhpe Peralta, pediatra

Kléver Calle Heras, comunicador

30 Abr

¿Cómo controlar la pandemia? La vida, primero

Cada persona en el planeta es necesaria para enlentecer la propagación de la infección y desarrollar inmunidad colectiva. Eso significa despertar nuestra creatividad individual y colectiva para generar soluciones, a diferentes niveles. Todo suma. Desde la iniciativas para atender a los ancianos del barrio hasta las propuestas económicas para sobrellevar el confinamiento masivo, pasando por el uso constructivo de las redes sociales. 

¿Qué podemos hacer para bajar el ritmo de propagación del virus?

Necesitamos actuar con cautela, pero ágilmente, analizando información fundamentada y las evidencias científicas. Algunos países lograron reducir significativamente la transmisión y estabilizar la epidemia, tomando tres medidas, que constituyen prioridades absolutas[1]

  • Protegiendo a los trabajadores de la salud, por sus propios derechos, por su familia, para evitar la diseminación del virus y porque la sociedad los necesita más que nunca atendiendo sus labores sanitarias.
  • Realizando pruebas biomoleculares tomando en cuenta todas las recomendaciones, informar rápidamente de los resultados y aislar a las personas en caso de ser positivos. Esta es una medida indispensable, porque un porcentaje aún no determinado de los infectados son totalmente asintomáticos. Otro porcentaje considerable padece síntomas leves y no buscan los servicios de salud. 
  • Poniendo en cuarentena a las personas que por diferentes razones podrían portar el virus, pero no se les pueda realizar la prueba. El Estado tiene que encargarse del aislamiento y de la cuarentena de las personas que no se puedan sostener por sus propios medios y velar por sus familias.

¿Qué acciones deberíamos implementar desde una perspectiva integral de salud?

Fotografía: Cristian Newman.
  • El cuidado mutuo: necesitamos protegernos colectivamente, cuidándonos unos a otros. Todos podemos contribuir, la academia, el sistema educativo, el campesinado, el sector industrial. Por ejemplo, las empresas podrían reorientar la producción hacia la generación de insumos necesarios para combatir el coronavirus. 
  • Garantizar alimentación saludable para todos: durante y después de la cuarentena, una alimentación saludable es una prioridad. Para ello, tenemos que promover la agroecología y propender hacia la soberanía alimentaria (capacidad de producir para autoabastecimiento), a nivel comunitario, provincial y nacional. Los gobiernos y la sociedad solidariamente deben garantizar la alimentación de las personas y las familias más frágiles. 
  • Vivienda digna, servicios básicos y saneamiento ambiental: la pandemia nos ha demostrado que el confinamiento sólo puede realizarse bajo un techo digno, con agua y aire fresco, con servicios básicos garantizados, en ambientes seguros, adecuados a las necesidades de los adultos mayores y los grupos de atención prioritaria. 
  • Fortalecimiento urgente de los sistemas de salud pública: la pandemia nos ha demostrado una vez más la importancia de un sistema de salud público, integrado en todos los niveles, de carácter universal, prioritariamente consagrado a la prevención y promoción de la salud. Esto implica respetar los derechos del personal sanitario, desarrollar programas de formación continua y trabajar sistemática y permanentemente en la educación en salud para la ciudadanía. Adicionalmente, se necesita del apoyo de todos los servicios de salud privados, la red pública no puede sola con una pandemia. La crisis también nos enseña la necesidad de que los Estados asuman la responsabilidad de la producción y la administración de los insumos necesarios para la atención sanitaria. 
  • Garantizar agua limpia y segura para todos: es necesario cuidar los ecosistemas esenciales en el ciclo hídrico y las fuentes de abastecimiento para consumo humano y producción de alimentos. Asimismo, es necesario universalizar la dotación de agua potable. En tiempos de pandemia, ha quedado al descubierto el drama de las miles de familias que carecen de este servicio básico. Para que este derecho humano fundamental tenga fiel cumplimiento, los servicios de agua potable tienen que ser públicos. 
  • Justicia social: este es un tema muy complejo, pero el centro de la solución pasa por la distribución equitativa de la riqueza, con medidas de corto, mediano y largo plazo. No podemos aspirar a un mundo más saludable si no abordamos los problemas sociales, económicos, políticos y ambientales subyacentes, que confinan a las personas y comunidades en la cárcel de la pobreza y, por consiguiente, de la enfermedad .
  • Sistemas de salud regionales y sistema de salud global: la pandemia ha puesto al descubierto la imposibilidad de enfrentar el problema por separado, porque supera las capacidades incluso de los países mejor preparados. Es necesario construir sistemas de salud supranacionales, a nivel regional y global, para intercambiar conocimiento, incentivar la investigación, trazar planes concertados y desarrollar programas de abastecimiento de suministros, equipamiento y personal de salud. 
  • Cuidar la salud de la Madre Tierra: tenemos que conocer el estado de los suelos, el agua, el clima y la biodiversidad en la Tierra, concebirla como un macro-ecosistema, y comprender su relación con la salud y la enfermedad de los seres humanos. En otras palabras, tenemos que investigar a fondo la relación entre la salud ambiental, a nivel planetario, y la salud humana, identificar las causas de la enfermedad y consensuar una guía terapéutica para la sanación de la Madre Tierra. 

Volveremos a construir el mundo que soñamos

A pesar del miedo, la ansiedad, el dolor y la muerte, la crisis y las dificultades terminarán. Ahora, necesitamos unidad de acción, compromiso con la vida, servicios de salud preparados, con profesionales protegidos; ciudadanía consciente de la gravedad de la crisis sanitaria, disciplinada y solidaria, convencida que hoy es por ti y por mí al mismo tiempo. 

Este tiempo pasará y  nos volveremos a ver, nos juntaremos de nuevo en un solo abrazo fraterno. Volveremos a soñar, a reír y llorar. Comenzaremos a construir de nuevo el mundo que quieren y sueñan nuestros niños y niñas. La Tierra de esperanza y alegría, de paz y solidaridad, de armonía y respeto a todas las formas de vida, será la Tierra de todos y todas. 

Abracémonos con el Corazón 

Arturo Quizhpe P. pediatra

Kléver Calle H, comunicador


[1] En esta sección, no se consideran los servicios hospitalarios para los casos graves y críticos.


23 Abr

Historias de resistencia

Cuando un día llego a la escuela Thiago se acerca muy rápido hasta mí,  contento, sonriendo, casi gritando: “¡Silvina! El domingo en la casa de mi abuela hice la mayonesa de zanahoria que aprendí acá. ¡¡Y a todos les gustó!!

Y en ese segundo mi corazón estalló. 

Me pidieron que con una historia refleje qué me apasiona de mi trabajo. Soy Argentina, soy madre de un niño y una niña, soy hija, hermana, compañera, amiga… y también trabajo con niños desde hace 20 años, y nunca pensé en dedicarme a otra cosa. 

Quizás Thiago no conoce sobre el impacto de un proyecto, ni de los porcentajes y estadísticas que a veces se persiguen para medir el “éxito” en muchos ámbitos. Los números son fríos, nunca me gustaron. Muchas veces me cuestioné ¿Cómo se evalúa? ¿Qué se evalúa? ¿Para qué y para quiénes? ¿Esa evaluación reflejará la experiencia de los niños, lo que piensan y sienten? Este niño ese día resumió todo el concepto de empoderamiento, aprendizaje vivencial, saludable, verdadero. 

En la escuela donde estudia Thiago desarrollamos el proyecto “Huerta Escolar y Mundo Microbiano: Alimentación Saludable”, una propuesta que empezó en el año 2018 incorporándose en el proyecto “Nuestra Huerta Escolar” del Ministerio de Educación y el Programa Salud Comunitaria de la Provincia de Formosa, en Argentina. ReAct Latinoamérica se incorporó para aportar con el “Mundo de las bacterias en la huerta”[1]. Entre algunas actividades los chicos siembran, cuidan la huerta y cosechan. Luego, compartimos recetas de alimentos saludables, entre ellas la “mayonesa de zanahoria”. 

En esta actividad se conoce el mundo microbiano que cuida las verduras, pero también los niños son cuidadores de la huerta y de la vida. Aprenden que las bacterias resisten ante los antibióticos, y la huerta es también para nosotros un espacio de resistencia ante la “comida que no alimenta” y enferma.

El suelo recibe los nutrientes del abono, tierra fértil en donde están los microorganismos que mantienen su microbiota[2] en equilibrio. El suelo también se cuida ahuyentando las plagas de manera natural. Con los chicos descubrimos el microbioma de nuestro cuerpo y hablamos de la importancia de estar sanos, en equilibrio para reducir las enfermedades y el consumo de medicamentos y antibióticos. 

La niñez se empodera con una verdadera participación

El empoderamiento infantil no es algo que se les da, a los niños no hay que empoderarlos, es un proceso por el cual los niños tienen la experiencia de vivir y reconocer sus derechos siendo protagonistas;  tomar decisiones, actuar, equivocarse, aprender, negociar, consensuar. Es actuar como un sujeto pero colectivamente con otros, por un bien común.  

Si pensamos en la participación infantil, Roger Hart propone y parte de dos puntos interesantes sobre nuestra mirada hacia la niñez. Él dice que debemos “Considerar que el ejercicio de la ciudadanía requiere del reconocimiento y legitimación de los niños como actores sociales válidos”. La participación infantil es un derecho, pero ¿cómo se ejerce? Hart También grafica la “Escalera de la Participación” en donde analiza qué es y qué no es participación infantil, porque no siempre la presencia de los niños y niñas implica una verdadera participación.

Thiago participó en un proyecto con sus compañeros, se vinculó con otros niños. Se interesó en el tema, experimentó y aprendió. Thiago probó una nueva receta, un nuevo sabor, aprendió a prepararlo y lo llevó a su familia. No lo hizo cualquier día, sino un domingo cuando la familia se reúne. Tampoco en cualquier lugar, fue en la casa de su abuela, que son las que muchas veces tienen el saber tradicional sobre la preparación de las comidas. Pero ese día él decidió hacer una comida saludable para compartir. “sabe que su salud está en sus manos”.

Niño a Niño propone la participación infantil, para que ellos mismos puedan decidir cuáles son y cómo resolver los problemas de salud que a ellos los afectan, observando activa y críticamente la realidad. Para investigar y aprender utiliza juegos, arte, música, teatro, videos, dramatizaciones. 

Trabajamos desde hace muchos años utilizando la Metodología Niño a Niño. La mejor definición que escuché fue expresada por Celine Woznica, Directora de Niño a Niño América, ella dice  “Niño a Niño es una idea muy simple con un efecto muy profundo”. Yo estoy segura que los niños que pueden empoderarse verdaderamente inician un camino que no regresa hacia atrás.  

Un niño, una niña que aprendió a mirar a su alrededor con empatía y actitud crítica, difícilmente luego pueda mirar hacia otro lado ante una injusticia, o cuando sienta que vulneran sus derechos. 

Un niño, una niña que aprendió a trabajar con otros y compartir sus ideas, difícilmente luego pueda caminar solo y estar callado. 

Un niño, una niña que vivió la experiencia de planificar y actuar, difícilmente luego pueda quedarse quieto cuando algo no está bien  en su familia, en su comunidad. 

Seguramente un niño y una niña en los que han confiado luego confiarán en sí mismos, porque ya saben que ellos lo pueden lograr. 

Mi trabajo me apasiona porque una vez fui niña, y cuando estoy jugando con niños siento que todavía lo soy, me apasiona porque los niños son niños hoy, son el presente. Me apasiona porque creo en los cambios sociales desde y con los más pequeños, y de abajo hacia arriba. Me apasiona porque tengo hijos y el mundo debe ser un mejor lugar para todos y todas. 


[1] El proyecto se contextualiza como propuesta de implementación de los materiales didácticos que conforman la Alforja Educativa Salud Escolar y Mundo Microbiano

[2] El microbioma es el conjunto de microorganismos residentes en un ambiente incluyendo un cuerpo o en una parte específica de un cuerpo, Nuestras amigas las bacterias. A. Quizhpe. 

22 Abr

Sanar la Tierra para sanar la vida

Todos los componentes del planeta, el aire, el agua, el suelo, la energía y los microbios, se agitan, protestan, resisten. Cuestionan el accionar humano y piden cambios de concepciones y conducta. Si nos atenemos a la teoría Gaia, el planeta buscará la forma de deshacerse del ser humano si persiste en destruir los ciclos de la vida.

Entre tantos síntomas de enfermedad, la resistencia bacteriana acelerada por la intervención humana es uno de los más importantes, porque los microbios son los primogénitos de la Madre Tierra y los más numerosos. Con su resistencia, están negándose a ser eliminados como cualquier criatura viva, pero por las enfermedades humanas y planetarias resultantes de su daño, nos recuerdan que somos cuerpos que viven en profunda interdependencia. Los microbios son una metáfora de la salud y la vida.

El enfoque Madre Tierra, Una Sola Salud

La propagación de las enfermedades zoonóticas y la resistencia a los antibióticos han contribuido a generar conciencia de que estamos conectados con las otras especies visibles e invisibles. Una variedad de enfermedades que afectan a los seres humanos están estrechamente relacionadas con otras especies. Uno de los resultados de este conocimiento ha sido el surgimiento del concepto de Una Sola Salud, que busca integrar las ciencias de la salud humana y veterinarias.

Sin embargo, aunar salud animal y humana aún es insuficiente. Ya no es posible callar el impacto de las intervenciones y actividades humanas sobre la salud del planeta, manifestado objetivamente no solo en el calentamiento global, sino también en el envenenamiento generalizado del suelo, agua, aire y alimentos. Todo esto, a su vez, tiene un impacto directo en la salud de los seres humanos, así como de todas las demás especies, incluyendo el fomento de la resistencia a los antibióticos en el mundo bacteriano.

Tenemos que dirigirnos hacia el concepto de la Salud Planetaria o, como lo hemos llamado, Madre Tierra, Una Sola Salud y al mismo tiempo llevar el mundo de la medicina más allá de los seres humanos, otros animales, plantas y microorganismos hacia las enfermedades y el tratamiento de nuestro planeta, sus montañas, ríos, pantanos, océanos y desiertos. Entre otras palabras, la Salud de los seres humanos y de la Madre Tierra es Una Sola Salud.

El enfoque ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ significa entender que el ser humano está contenido por la Tierra como un feto por una madre gestante, que estamos hechos de sus propios “genes” y materia, que nos alimentamos de su “sangre”. Lo anterior tiene una faceta emocional, ética y espiritual: amar, agradecer y cuidar a esa madre que nos dio la vida y nos alimenta. Y una faceta práctica: reconocer que cualquier cosa que le hagamos repercutirá sobre nuestro propio bienestar. El ser humano no está fuera, como muy frecuentemente se quiere creer, sino dentro.

En segundo lugar, el enfoque ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ implica entender que los seres humanos no están separados de las criaturas con las que cohabitan en el planeta, incluyendo al agua, los pájaros y los montes. Estamos unidos, compartimos la misma matriz y somos interdependientes. Todo lo que hagamos en favor o en contra de ellos se devolverá en favor o en contra de nosotros, pero también implica reivindicar Ia salud para todas esas criaturas porque es su derecho, aunque ello no tenga efecto directo sobre los humanos. En suma, la salud del suelo, el agua, los microbios, el aire, los animales, las plantas y los humanos ya no pueden concebirse por separado. Hay que derribar esas fronteras imaginarias y volver a la unidad.

En tercer lugar, ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ implica reconocer que “el ser humano no tejió la trama de la vida” y que somos fruto de millones de uniones entre las estructuras que componen el universo, acaecidas a lo largo de 15.000 millones de años de evolución.

Por último, aunque ya está implícito, vale la pena señalar que este enfoque implica reconocer que la destrucción de la Tierra genera enfermedad y muerte para todos los seres y formas de vida.

La sabiduría comunitaria y la Pachamama

¿Hay alguna cultura que haya concebido el mundo conocido como un padre? Tal vez, no Io sabemos. Lo que sí sabemos es que muchas culturas, incluidas la griega y Ia latina, han concebido el mundo conocido como una madre porque la Tierra nos contiene, nos abriga y nos alimenta como una mujer embarazada a su hijo o hija en gestación. La Tierra nos concibe, engendra y sustenta en su danza con el sol y los cuerpos estelares. Para los pueblos originarios de la Abya YaIa (continente americano), los ríos, las montañas, las lagunas tienen vida y son hijos de la Madre Tierra, al igual que los seres humanos.

Mujeres indígenas en la ceremonia de sanación de la Tierra, realizada en la ciudad de Cuenca en el marco de la II Asamblea Mundial por la Salud de los Pueblos.

Hacia finales de la década de 1960, el científico inglés James Lovelock, autor de la Teoría Gaia, sostuvo que la composición de la atmósfera, la salinidad de los mares, la temperatura del planeta, entre otros procesos biogeoquímicos complejos e interdependientes, demostraban que la Tierra es un súper organismo que se autorregula, que crea y recrea las condiciones para la reproducción y la continuidad de la vida. En los tiempos actuales, las ciencias de la Tierra sostienen que el planeta es un sistema físico, químico, biológico y humano, único y autorregulado. O, en otras palabras, que la vida es parte del sistema Tierra e interactúa con la química, la geología y el clima del planeta.

La Carta de los Derechos Universales de la Madre Tierra“, redactada por colectivos sociales e indígenas de muchos países en la ciudad de Cochabamba (2010), sostiene que la Pachamama “es un ser vivo”, “comunidad única, indivisible y autorregulada de seres interrelacionados”, “que sostiene, contiene y reproduce a todos los seres que la componen”.

Como vemos, se va dando una convergencia entre las ciencias y la sabiduría ancestral e indígena, tímidamente, pero se va dando. Y es que si le quitamos todo el contenido afectivo una madre finalmente es un organismo o un sistema humano femenino que engendra y alimenta una nueva vida. La concepción indígena tiene un valor propio, pues al personificar al planeta en una madre está abriéndose hacia el afecto en las relaciones. Esto implica reconocer la profundidad de las sabidurías ancestrales y las posibilidades de diálogo y cooperación con los saberes científicos.

Diagnóstico y terapia para la sanación del planeta

A estas alturas del camino, cuando estamos atravesando circunstancias críticas como el cambio climático y la resistencia bacteriana, es hora de hacer un diagnóstico integral de la situación de salud de la Madre Tierra, para identificar cada uno de los signos y síntomas de su destrucción y de las enfermedades de los seres humanos y de las otras formas de vida. Los analice, sistematice e interprete, pensando en las causas inmediatas y mediatas, las agravantes, precipitantes y determinantes.

Y luego hace falta una terapéutica apropiada para remediar y reparar el daño, con la mirada siempre en el conjunto, profundizando en el estudio de la fisiología, la patología, la geoquímica, la biología y los procesos evolutivos y culturales, utilizando metodologías adecuadas, todas las tecnologías disponibles, el diagnóstico epidemiológico y comunitario, para luego pasar a las pruebas bioquímicas y moleculares más retinadas.

Minga de mujeres campesinas de la provincia de Chimborazo, Sierra del Ecuador.

Tenemos que re imaginar que es el ser humano y paralelamente el sentido de la vida. Necesitamos una nueva relación con la Madre Tierra, con las bacterias, re imaginar la civilización. Miremos hacia los pueblos indígenas, que nos proponen el Sumak Kawsay, miremos hacia las manos campesinas, que nos proponen la agroecología, miremos hacia el mundo microbiano, que se comunica y coopera en este planeta desde hace 2.500 millones de años.

Concibámonos como un súper-organismo, como “nosotros”, como un movimiento mundial en el que uno somos todos, que activa su sistema inmunológico para proteger a todos sus miembros, especialmente a los más frágiles. Necesitamos de todos y todas para lograrlo. Por eso, nos convocamos desde la producción de alimentos, de saberes, de sabores; desde el arte en sus expresiones más variadas; desde los movimientos sociales, campesinos, indígenas, urbanos; desde lo que cada uno este haciendo cotidianamente para recuperar la Salud de la Madre Tierra.


17 Abr

COVID-19 y RBA: ¿qué sabemos hasta ahora?

El SARS-CoV2 del síndrome respiratorio agudo severo es un nuevo coronavirus que se descubrió recientemente en 2019. El virus causa la pandemia de COVID-19 que actualmente requiere todo el enfoque, compromiso y apoyo de todos los gobiernos, instituciones internacionales y organizaciones, del personal de los sistemas de salud, del sector privado y de la sociedad civil.

Se ha comenzado a prestar atención al papel de las infecciones secundarias, así como a la resistencia a los antibióticos en pacientes con COVID-19. Sin embargo, actualmente hay muy poca información disponible para sacar conclusiones completas sobre el impacto potencial que la resistencia a los antibióticos podría tener en los resultados de COVID-19.

Sin embargo, ReAct está monitoreando cuidadosamente el campo y evaluando los datos que surgen y se cruzan con la resistencia a los antibióticos. Aquí intentamos proporcionar una visión general de lo que se sabe hasta ahora sobre cómo se relacionan la resistencia bacteriana a los antibióticos (RBA) y la COVID-19.

Bacterias o virus: ¿cuál es la diferencia?

Aunque se sabe que solo una fracción de las bacterias y los virus son agentes causantes de enfermedades, son fundamentalmente diferentes. Las bacterias son organismos unicelulares que se encuentran a nuestro alrededor, incluso dentro y sobre nuestros cuerpos. Existe una gran variedad de especies bacterianas y tienen papeles importantes que desempeñar en todo tipo de ecosistemas. Los antibióticos se pueden usar para tratar infecciones bacterianas.

Los virus, por otro lado, no están formados por células. Están compuestos de material genético, ADN o ARN, que está cubierto por una capa de proteína. A diferencia de las bacterias, los virus carecen de la capacidad de reproducirse de forma independiente y, por lo tanto, necesitan ingresar a las células de otros organismos huéspedes para poder multiplicarse. Como tales, siempre son parásitos, independientemente de que el huésped sea un humano, un animal, una planta o una bacteria. El virus que causa COVID-19 se propaga a través de las gotas respiratorias, principalmente cuando una persona infectada tose o estornuda.

Las infecciones virales, incluido la COVID-19, no pueden tratarse con antibióticos. Sin embargo, algunas infecciones virales pueden dañar nuestras células tanto que es más fácil para ciertas bacterias causar las llamadas infecciones secundarias (sobre infecciones bacterianas). Un ejemplo bastante común es la neumonía bacteriana en pacientes con gripe, que puede tratarse con antibióticos.

Infecciones secundarias en pacientes con COVID-19

Un estudio publicado recientemente en Lancet analizó a 191 pacientes adultos hospitalizados en Wuhan, China, que habían sido diagnosticados con COVID-19 y que habían muerto o habían sido dados de alta a fines de enero de este año. Aunque el tamaño de la muestra era bastante pequeño, los investigadores descubrieron que la mitad de los pacientes que murieron (n = 27/54) también tenían una infección secundaria, y que todos menos uno había sido tratados con antibióticos. Esto ha sido recogido por los medios de todo el mundo y ha iniciado una discusión relevante sobre el impacto potencial de la resistencia a los antibióticos en los resultados de los pacientes con COVID-19. El centro de pensamiento es que los países con mayor carga de resistencia a los antibióticos podrían estar peor si las infecciones bacterianas secundarias son una complicación común.

Sin embargo, vale la pena señalar que las infecciones secundarias que afectan a los pacientes moribundos y hospitalizados en Wuhan ocurrieron en una etapa muy tardía de la enfermedad (el tiempo promedio fue de 17 días después del comienzo de la enfermedad). Los pacientes generalmente enfrentaron síntomas graves como sepsis y lesiones agudas en el corazón y los riñones antes (la mediana del tiempo de aparición en los no sobrevivientes fue de 10, 14.5 y 15 días, respectivamente). La sepsis, que a menudo podría haber sido causada por el virus SARS-CoV-2 en sí, ocurrió en el 100% de los pacientes que no sobrevivieron, mientras que las lesiones agudas de corazón y riñón ocurrieron en 59% y 50% de ellos, respectivamente.

Hasta ahora no está claro si los antibióticos no funcionaron debido a la resistencia, o si los pacientes estaban tan débiles cuando contrajeron las infecciones secundarias, que la muerte era inevitable. Se necesitarán más y más estudios de diferentes países para arrojar más luz sobre estos temas. Será importante para la respuesta del mundo tanto en el plazo más inmediato, como para las acciones preventivas a largo plazo, comprender qué papel podrían desempeñar las infecciones bacterianas secundarias y la resistencia a los antibióticos en la pandemia actual.

Lavarse las manos – efectiva para la prevención de infecciones.

Varios eventos en la historia médica han tenido un impacto extraordinario en la salud pública. Uno de ellos es el descubrimiento y el uso de antibióticos y vacunas, otro es la comprensión de que la mejora del saneamiento y la higiene, como el lavado de manos, reduce la propagación de enfermedades infecciosas. Con la pandemia de la COVID-19, el simple mensaje de lavarse las manos ha llegado a la cima de la agenda y está recibiendo la atención que merece como la medida efectiva de control de infecciones que es.

La respuesta de investigación y desarrollo por la COVID-19 abre la posibilidad de nuevos enfoques

El campo de la investigación y el desarrollo en relación con la COVID-19 se está desarrollando rápidamente con muchos actores que hacen todo lo posible para desarrollar vacunas, nuevos tratamientos y diagnósticos, y probar medicamentos reutilizados existentes. La OMS, por ejemplo, ha iniciado un mega ensayo global de cuatro diferentes medicamentos existentes con procedimientos simplificados, para que sea más fácil para los hospitales de los países participar e informar los datos. Otras propuestas presentadas, incluyen una solicitud de Costa Rica a la OMS para establecer un grupo de propiedad intelectual voluntaria para todas las tecnologías relevantes de COVID-19, que la OMS está ahora en proceso de evaluación. 


La iniciativa CEPI, que desarrolla una vacuna público-privada, publicó un artículo en el New England Journal of Medicine donde hicieron el llamado:

“Un sistema de financiamiento global que respalde el desarrollo de extremo a extremo y la fabricación y despliegue a gran escala, garantice una asignación justa y proteja a los socios del sector privado de pérdidas financieras significativas será un componente crítico de la preparación para una pandemia futura”.


A finales de marzo, un editorial de The Financial Times reveló el uso de los Acuerdos de Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados al Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés) por parte de los países del derecho consagrado a emitir licencias obligatorias y, por tanto, eliminar la protección de patentes para medicamentos y tecnologías de salud donde se considera un obstáculo para proteger la salud pública. Según los informes, países como Alemania, Canadá, Australia y Chile están tomando medidas o están considerando cambiar su legislación nacional de propiedad intelectual para permitir más fácilmente la emisión de licencias obligatorias. Dichas propuestas han sido muy difíciles de avanzar anteriormente y los pocos países de ingresos bajos y medios que han emitido o simplemente han considerado emitir licencias obligatorias han tenido fuertes repercusiones políticas por parte de los países más ricos. Estos avances son interesantes ya que probablemente serán pioneros y útiles y también podrían resolver la crisis de investigación y desarrollo de antibióticos al permitir que surjan y se prueben enfoques alternativos. 

¿Habrá más escasez de antibióticos?

Incluso antes de la propagación de la COVID-19, el problema de la escasez de medicamentos esenciales ha sido una preocupación creciente en muchos países. Aunque aún no se han obtenido datos sólidos que indiquen nuevas interrupciones en el suministro, es probable que esta pandemia sea un factor que agrave el problema, dado que los países productores clave como China e India se han visto afectados por el bloqueo. La evolución de la situación del suministro debe monitorearse de cerca en los próximos meses, ya que el efecto de la pandemia en la capacidad de producción y el funcionamiento de las cadenas de suministro solo puede hacerse visible cuando las existencias actuales en los países comiencen a agotarse. Sería útil un mapeo de qué medicamentos tienen más probabilidades de escasez para permitir que se desarrollen planes de contingencia, en particular si los antibióticos en la lista de medicamentos esenciales están en riesgo de escasez.