07 Abr

7 de abril de 2019, Día Mundial de la Salud

El Día Mundial de la Salud es una oportunidad urgente para conectar la idea de Cobertura Universal de Salud con la idea de Salud Universal. La Salud para Todos y Todas centra nuestra atención en el compromiso con la salud planetaria. La salud integral para todos solo es posible reconociendo que los seres humanos están en estrecha interrelación con los demás seres y con todas las otras formas de vida. La resistencia a los antibióticos ilustra con objetividad lo aseverado, es un problema complejo, médico, social, ecológico, ambiental y económico que nos afecta a todos y que su contención requiere de una estrategia integral que tome en consideración la salud humana, animal, vegetal y ambiental.

24 Mar

América Latina, un compromiso contra la tuberculosis

Luis Torres, habitante de los Andes ecuatorianos, contrajo la enfermedad por dos ocasiones. Las malas condiciones de su vivienda y la precaria alimentación propiciaron su enfermedad. Tomado del Libro Fotoresistencia, ReAct.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa principalmente de las vías respiratorias provocada fundamentalmente por la bacteria Bacilo de Koch, que afecta a una parte importante de la población. En las Américas, se estima que en el 2016 se registraron 222.750 nuevos casos, pero se calcula una cifra oculta de más de 50 mil personas al año que no son diagnosticadas y, por tanto, no reciben un tratamiento a tiempo. De estas cifras, se estima que 23.226 personas murieron a causa de la enfermedad [1].

Las condiciones socio económicas de desigualdad han contribuido para que la enfermedad de la tuberculosis siga azotando a poblaciones vulnerables. “La tuberculosis está estrechamente relacionada con las condiciones socio económicas de la población; la pobreza, marginalidad social, desempleo, personas que migran del campo a la ciudad y viven en condiciones de hacinamiento en lugares con poca ventilación, desnutrición, son factores que las estadísticas indican que la prevalencia de la tuberculosis es más alta que en otros grupos sociales”, indica el Dr. Pablo Parra, médico Neumólogo del Hospital José Carrasco Arteaga, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

Así se explica que Haití, en cuyo caso el 58,5% de la población se encuentra bajo la línea de la pobreza [2], sea el país con los más altos índices de tuberculosis en la región, ubicándose en en el primer lugar con 184.4 casos por cada 100000 habitantes [3].

En el caso de la tuberculosis multirresistente (TB-MR resistente a fármacos de primera y segunda línea) es un problema aún latente debido a que en la región se supera los 8000 casos estimados, sin embargo, apenas el 46% de éstos son diagnosticados y tratados, es decir, solamente 3731 pacientes, provocando de esta manera la propagación de la enfermedad y volviéndola aún más resistente. Solamente Perú y Brasil concentran el 51% de los casos estimados de Tuberculosis MR y 112 casos de Tuberculosis XR fueron diagnosticados y notificados [4].


“En Latinoamérica y en especial en el área Andina la bacteria causante de la enfermedad se ha vuelto resistente a los medicamentos que se utilizan para tratarla, lo que significa que los medicamentos ya no van a hacer efecto y se va a producir un estado clínico de mayor afectación y prolongación para el paciente”, sostuvo el Dr. Parra.


Los esfuerzos por detener la enfermedad han sido recogidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), anteriormente, y ahora renovados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuya agenda es trazada para el 2030 y los logros han sido alentadores. Se han reducido cerca de 16000 casos entre el 2000 y 2016 y la muerte por tuberculosis se redujo del 4,3% al 2,3% en el mismo periodo.

Sin embargo, en el caso de la TB-MR las cifras son inversas, de 5900 casos estimados en el año 2000 subieron a 8100 en el año 2016, lo que significa un aumento del 37% [5]. Otra cifra que causa atención es la cifra del éxito en el tratamiento de la TB-XR. De los 150 casos con TB-XR que iniciaron tratamiento en el 2014, el éxito de tratamiento disminuyó a 48% con respecto al año anterior, debido al incremento de fallecidos (12%), perdidos en el seguimiento (13%) y no evaluados (11%) [6].

Estas cifras demuestran el necesario compromiso de los países, tanto a nivel del Estado como de las organizaciones en emprender acciones para el tratamiento de la enfermedad. En el caso de Ecuador, desde el 2005 se ha implementado el programa DOTS [7] para la prevención y tratamiento de la enfermedad y desde el 2016 se cuenta con una Guía de Práctica Clínica con el procedimiento en detalle para el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y prevención de la Tuberculosis [8].

La aplicación de pruebas de farmacosensibilidad y estándares internacionales en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes es una necesidad urgente. Pues según datos de la OMS, en 2010, solo 20 de los 36 países con alta carga de morbilidad de tuberculosis o de TB-MR contaban al menos con un laboratorio por cada cinco millones de habitantes con capacidad de realizar cultivos de bacilos de tuberculosis y pruebas de farmacosensibilidad.

La búsqueda de nuevos medicamentos de segunda línea es otro de los factores importantes. Los Estados deben propiciar la innovación farmacéutica para hallar nuevos tratamientos para combatir la enfermedad.

La educación a la población es fundamental para evitar la propagación de la enfermedad. Aprender a reconocer los síntomas y acudir a los servicios de salud son importantes para recibir atención adecuada y evitar el contagio a otras personas. Evitar la automedicación cuando se tiene síntomas de tos, es una medida que las personas deben tomar en cuenta.

Finalmente, la reducción en la brecha de los indicadores socio económicos es fundamental. Como está evidenciado, estos factores tienen una mayor incidencia en la enfermedad, por lo tanto, reducir las brechas de desigualdad y aumentar el acceso a mejores condiciones de vida de la población estarían reduciendo significativamente la incidencia de la enfermedad.

Desde ReAct Latinoamérica promovemos el uso inteligente de los fármacos para evitar la propagación de la resistencia bacteriana, mediante la educación a la población, generando espacios de análisis y debate con profesionales de la salud y promoviendo un cambio sustancial en las condiciones de desigualdad en las que vive la población a través del acceso a un medio ambiente saludable.

Otros sitios de interés

Improving tuberculosis care in India. ReAct

Día Mundial de la Tuberculosis, OPS

ODS, Capítulo Salud. Naciones Unidas 

Tuberculosis farmacorresistente. OMS

Revisión bibliográfica

[1] Organización Panamericana de la Salud, OPS. Revisado el 23 de marzo de 2018. http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=44088&Itemid=270&lang=en

[2] Index Mundi. Revisado el 23 de marzo de 2018. https://www.indexmundi.com/g/r.aspx?v=69&l=es

[3] Idem

[4] Organización Panamericana de la Salud, OPS. Revisado el 23 de marzo de 2018. http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=43964&Itemid=270&lang=en

[5] Idem

[6] Organización Panamericana de la Salud, OPS. Revisado el 23 de marzo de 2018. http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=43964&Itemid=270&lang=en

[7] Ministerio de Salud Pública del Ecuador, MSP. Revisado el 23 de marzo de 2018. https://aplicaciones.msp.gob.ec/salud/archivosdigitales/documentosDirecciones/dnn/archivos/MANUAL%20%20DE%20NORMAS%20Y%20PROCEDIMIENTOS%20PARA%20EL%20CONTROL%20DE%20LA%20TUBERCULOSIS.pdf

[8] Ministerio de Salud Pública del Ecuador, MSP. Revisado el 23 de marzo de 2018. http://www.salud.gob.ec/wp-content/uploads/2014/05/OPS-libro-prevencion-tuberculosis.pdf

22 Mar

22 de Marzo: Día Mundial del Agua

Laguna del Parque Nacional El Cajas, Cuenca, Ecuador. Foto: Patricio Matute G.

El agua es la vida; el 70% de la superficie terrestre es agua, el 70% del peso corporal de un humano al nacer es agua y el 55% en una persona adulta. Toda la vida en el planeta depende de la existencia vital del agua.

El calentamiento global, que hace que cada vez se alteren aún más los ciclos del agua provocando escasez en unos casos e inundaciones en otros,  la explotación de recursos naturales por la injerencia de empresas que utilizan agua en abundancia o ponen en riesgo las fuentes, la gestión económica y política que pretende privatizar el agua para tener un control absoluto del recurso y la contaminación del agua con contaminantes emergentes hacen que el acceso al líquido vital por parte de las seres vivos sea cada vez menor y de menor calidad, poniendo en riesgo la continuidad de la vida sobre el planeta.

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, 3 de cada 10 personas carecen de acceso a agua potable, y 6 de cada 10 carecen de saneamiento seguro, esto ha dado como resultado que aproximadamente 361000 niños menores de cinco años mueran cada año de diarrea, y se desaten enfermedades de transmisión como cólera, disentería, hepatitis A y fiebre tifoidea [1]. 

El agua y la propagación de la resistencia bacteriana

Se estima que 494 millones de casos de diarrea son tratados con antibióticos cada año en Brasil, Indonesia, India y Nigeria. El acceso al agua potable y al saneamiento en estos cuatro países podría reducir significativamente este número en un 60% [2].

La fiebre tifoidea afecta a millones de personas cada año y es causada por la bacteria Salmonella Typhi y se propaga a través del agua y el consumo de alimentos contaminados con materia fecal. Actualmente esta epidemia de S. Typhi, resistente a múltiples fármacos, se extiende por alguna partes de África [3].

Por otro lado, la contaminación del agua debido a la falta de protocolos de regulación o recolección de desechos tóxicos, va en aumento. Análisis realizados han encontrado contaminantes emergentes (CE) en las aguas residuales: restos de fármacos de uso humano y veterinario, plaguicidas, pesticidas, surfactantes, antisépticos, etc. [4]. Muchos genes de bacterias patógenas resistentes provienen de bacterias del medio ambiente. Los antibióticos liberados en el medio ambiente favorecen la aparición de estos genes de resistencia.

Como consecuencia, se han encontrado altas concentraciones de antibióticos en las vías fluviales cercanas a las fábricas de estos fármacos. Se encontró que una planta de aguas residuales en la India, que recibe las descargas de más 90 fabricantes de medicamentos, libera en el río cerca de 45 kg (99 libras) de ciprofloxacina todos los días. En comparación, el consumo diario en Suecia es 9 kg por día [5].

Se han detectado antibióticos y bacterias resistentes en el suelo y el agua potable. Los genes de resistencia se multipli- can en los sedimentos de ríos cercanos a las plantas de tratamiento de aguas residuales [6]. 

Acciones urgentes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado un Plan de Acción Global sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), el cual fue adoptado por todos los Estados Miembros en la Asamblea Mundial de la Salud en 2015. La Resistencia Bacteriana a los Antibióticos (RBA) también fue discutida en la Asamblea General de la ONU en 2016, donde los Estados Miembros reconocieron la magnitud de este problema global y adoptaron una Declaración Política para abordar el tema.

Uno de los cinco objetivos estratégicos del Plan de Acción Global es prevenir las enfermedades infecciosas a través del saneamiento ambiental, la higiene y el acceso al agua potable, lo que reduciría el uso de antibióticos en la población y evitaría la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos. 

Para ello es necesario implementar algunas acciones, entre otras:
Avanzar en los esfuerzos para implementar mecanismos para garantizar el acceso al agua potable y saneamiento seguro, con agua de calidad y garantizando el abastecimiento. Así mismo, con la instalación de infraestructura sanitaria adecuada para evitar la transmisión de enfermedades. 

Implementar controles y tecnología en el tratamiento de las aguas residuales, para evitar que las plantas de tratamiento, industrias farmacéuticas, hospitales, etc., no liberen al medio ambiente antibióticos y bacterias resistentes, asegurando así que la calidad de agua que sea devuelta a los cauces de los ríos cumpla con estándares que eviten la propagación de la resistencia bacteriana.

 

Referencias

[1] OMS. 2100 millones de personas carecen de agua potable en el hogar y más del doble no disponen de saneamiento seguro. Publicado el 12 de julio de 2017. Revisado el 21 de marzo de 2018. http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/water-sanitation-hygiene/es/

[2] The Review on Antimicrobial Resistance. Infection Prevention, Control and Surveillance: Limiting the Development and Spread of Drug Resistance. (2016).

[3] Wong, V. K. et al. Phylogeographical analysis of the dominant multidrug-resistant H58 clade of Salmonella Typhi identi es inter and intracontinental transmission events. Nat. Genet. 47, 632-639 (2015).

[4] Ainia, Centro tecnológico. Restos de antibióticos en aguas: El problema de los contaminantes emergentes. Revisado el 21 de marzo de 2018. http://www.ainia.es/noticias/restos-de-antibioticos-en-aguas-el-problema-de-los-contaminantes-emergentes/

[5] Larsson, D. G. J. et al. Ef uent from drug manufactures contains extremely high levels of pharmaceuticals. J. Hazard. Mater. 148, 751-755 (2007).

[6] Kristiansson, E. et al. Pyrosequencing of antibiotic-contaminated river sediments reveals high levels of resistance and gene transfer elements. PLoS One 6, e17038 (2011).

13 Mar

Investigación: herbicidas causan resistencia a los antibióticos

Foto: www.agromatica.es

Una nueva investigación de la Universidad de Canterbury – Nueva Zelanda, confirma que los ingredientes activos de los herbicidas RoundUp, Kamba y 2,4-D (glifosato, dicamba y 2,4-D, respectivamente) causan resistencia a los antibióticos en concentraciones muy por debajo de las tasas de aplicación recomendadas por sus fabricantes.

Jack Heinemann, experto en biología molecular y genética, profesor de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Canterbury, dice que el principal hallazgo de la investigación fue que las “bacterias cambian su susceptibilidad a antibióticos usados en medicina humana y animal” cuando son expuestas a herbicidas.

Los herbicidas estudiados son tres de los más usados en el mundo, incluido en Nueva Zelanda, dijo el profesor Heinemann.

“Están entre los productos químicos a los que más se exponen a las personas, las mascotas y el ganado, tanto en áreas rurales como urbanas. Estos productos se venden en los comercios locales y pueden usarse sin ningún tipo de capacitación. Tampoco hay control para evitar que los niños y las mascotas se expongan en jardines y parques. A pesar de su amplio uso, esta investigación de la Universidad de Canterbury es la primera en el mundo en demostrar que los herbicidas están minando a los antibióticos”.

Los investigadores de la Universidad de Canterbury también determinaron que los ingredientes inertes (surfactantes) que se usan comúnmente en algunas formulaciones de herbicidas y alimentos procesados también causan resistencia a los antibióticos.


El estudio descubrió que la resistencia a los antibióticos fue causada por los dos surfactantes analizados, Tween80 y CMC. Ambos son usados también como emulsionantes en alimentos como los helados y en medicinas, y ambos causan resistencia a los antibióticos en concentraciones permitidas en los alimentos y productos comestibles.


Profesor Jack Heinemann / Foto: www.canterbury.ac.nz

Con experticia en ingeniería genética, genética bacteriana y bioseguridad, el profesor Heinemann hace varias recomendaciones: “Los efectos subletales de los productos químicos manufacturados industrialmente deberían ser considerados por los reguladores cuando se decide si son seguros para su uso predeterminado”.

“Hay que poner más énfasis en la administración de los antibióticos frente al descubrimiento de nuevas moléculas. De otra forma, las nuevos medicamentos perderán su efectividad rápidamente”.

Los investigadores ya habían confirmado la relación entre resistencia a los antibióticos y herbicidas en un artículo publicado en mBio, revista de la Sociedad Americana de Microbiología, en 2015. Este nuevo estudio fue realizado para identificar qué ingredientes eran los responsables.

“En los Estados Unidos, por ejemplo, se estima que más de dos millones de personas sufren cada año infecciones resistentes a los antibióticos, lo cual deja alrededor de 23.000 muertes. Para el 2050, se estima que la resistencia provocará 10 millones de muertes a nivel global, con un costo para la economía mundial de 100 billones de dólares. En otras palabras, cerca del doble de la población de Nueva Zelanda morirá anualmente debido a la resistencia a los antibióticos”.

Publicado en la revista Microbiología revisada por pares, el artículo se titula “Ingredientes de los herbicidas cambian la respuesta de la Salmonella entérica sv. Typhimurium y Escherichia coli a los antibióticos”.

Antecedentes

Los herbicidas son químicos usados para el control de hierbas no deseadas. Debido a que estas sustancias matan, son biocidas. Como su propósito primordial es matar plantas, sus efectos sobre otros organismos no están bien estudiados.

Los antibióticos también son biocidas. La resistencia a los antibióticos les permite a las bacterias seguir viviendo y multiplicándose incluso ante la presencia de antibióticos. La resistencia frente, al menos, a alguno de los antibióticos clínicos más importantes está presente en todos los patógenos humanos, y algunos importantes patógenos pueden ser resistentes a casi todos o a todos los antibióticos. La resistencia bacteriana es la responsable de miles de millones de dólares en costos extras por atención de salud, sufrimiento adicional y docenas de miles de muertes cada año.

Muchos biocidas tienen efectos sobre los organismos objetivo y los organismos no objetivo en concentraciones que no los matan. Se conocen como efectos subletales. Cuando los pesticidas y  los herbicidas son analizados por los órganos de regulación, el principal interés son las intoxicaciones agudas y algunas veces las intoxicaciones crónicas con la muerte como criterio de valoración. Casi no se indaga sobre los potenciales efectos subletales, particularmente en los microbios.

“Cuando este tema es investigado, se lo hace sólo en relación con personas y animales. Desconocemos si los órganos reguladores consideran los efectos subletales sobre las bacterias. Y esto es lo que hace a esta investigación tan importante.”

Fuente (en inglés):
Universidad de Canterbury

http://www.canterbury.ac.nz/news/2017/new-research-finds-common-herbicides-cause-antibiotic-resistance.html