22 Mar

22 de marzo, Día Mundial del Agua

Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua como forma de reconocer la importancia que tiene para la vida del planeta. Elemento no renovable, que de no ser corregido a tiempo los problemas ambientales, llegaría a desabastecerse dejando en grave riesgo a toda la vida del planeta.

El aparecimiento de las enfermedades infecciosas emergentes, sin duda tiene que ver con la forma en que los seres humanos nos relacionamos con la Naturaleza. El avance de la deforestación, la alteración de los ecosistemas, la contaminación producto de las prácticas productivas, son aspectos que deterioran la cantidad y calidad del agua, dejando sin posibilidades de saneamiento a una buena parte de la población, que comienza a sentir los efectos.

Resistencia bacteriana y agua

Por un lado, dotar de agua limpia y segura es importante para la contención de las enfermedades infecciosas. Acciones fundamentales como el lavado de manos solo es posible cuando se cuenta con agua segura.

Se estima que 494 millones de casos de diarrea son tratados con antibióticos cada año en Brasil, Indonesia, India y Nigeria. El acceso al agua potable y al saneamiento en estos cuatro países podría reducir significativamente este número en un 60%. 

Enfermedades como la tifoidea o la gastroenteritis, causadas por las bacterias Salmonella Tiphi y la Campylobacter, respectivamente, se propagan a través del agua y por el consumo de agua contaminada. Lo preocupante además, es que de estas enfermedades cada vez se reportan un mayor número de casos de resistencia a los tratamientos disponibles.

Sin lugar dudas, la población infantil es la más vulnerable frente a la falta de agua segura. La segunda causa de muerte infantil se debe a problemas de infecciones diarreicas agudas, que cada año cobra la vida de 525.000 niños menores de cinco años.

Por otro lado, la relación entre agua y resistencia bacteriana está asociada a la contaminación provocada por las prácticas pecuarias y agrícolas en las cuales se utilizan antibióticos de forma inadecuada y excesiva.

El hacinamiento y la falta de condiciones de higiene en las granjas hacen que se suministren antibióticos como tratamientos preventivos rutinarios, fármacos que luego están presentes en las heces de los animales, excretas que son utilizadas en la producción agrícola, depositadas en los suelos que por acción de la lluvia son arrastradas las moléculas activas a los cuerpos de agua, diseminando el problema.

De esto se desprende la necesidad de una política integral, mancomunada, que sume a diversos actores, personal médico, profesionales de la salud animal, profesionales y productores agrícolas, del medio ambiente, gobiernos y comunidad. Nos debe convocar a todo el conjunto de la colectividad a la reflexión y la búsqueda de soluciones que superen las causas del problema.

Promover el cuidado de los cuerpos de agua, aplicando políticas ambientales de cuidado de las fuentes de agua que incluyan la reducción del uso de antibióticos en la producción agropecuaria, se vuelve una tarea urgente.

Avanzar en la comprensión del concepto Una Sola Salud, que nos permita entender que la salud humana está íntimamente ligada a la salud de los ecosistemas, que el deterioro de la Madre Tierra trae consecuencias y graves impactos para los seres humanos.


Revise el Llamado de Cuenca, plataforma de acción para la comunidad, organizaciones sociales, academia y gobiernos.


Otros efectos ambientales

La utilización de estas excretas tienen otro efecto sobre los ecosistemas. Al contener moléculas activas de antibióticos alteran el microbioma del suelo, con consecuencias sobre la fertilidad de los suelos y su productividad que aún no se logran cuantificar debido a la falta de estudios e investigaciones.