18 Abr

Infección y muerte de los trabajadores de la salud por COVID-19

 Investigación publicada por la revista británica: BMJ Global Health.

En una revisión sistemática de 152 888 infecciones y 1413 muertes registradas durante la primera fase de la pandemia hasta el 8 de mayo del 2020, el estudio destaca que: las infecciones fueron principalmente en mujeres (71,6%, n=14058) y enfermeras (38,6%, n=10706), pero las muertes fueron principalmente en hombres (70,8%, n=550) y médicos (51,4%, n=525). Los datos limitados sugirieron que los médicos generales y las enfermeras de salud mental fueron las personas de mayor riesgo de muerte. Se notificaron 37,2 muertes por cada 100 infecciones para los trabajadores sanitarios mayores de 70 años. Europa registró el mayor número absoluto de infecciones (119628) y muertes (712), pero la región del Mediterráneo oriental registró el mayor número de muertes por cada 100 infecciones (5,7).

Fotografía de Paolo Miranda, enfermero italiano que ha realizado fotografías de lo que ha significado la pandemia para el personal sanitario.

¿Cuáles son los nuevos hallazgos del estudio?

► Entre los médicos, los generales fueron los de mayor riesgo de muerte, mientras que la especialidad de enfermería de mayor riesgo fue la salud mental.

► La mayoría de los casos y muertes por COVID-19 se notificaron en el rango de edad de 50 a 59 años, mientras que el grupo de más de 70 años tuvo la tasa de letalidad más alta.

► Europa tuvo el mayor número de infecciones y muertes, pero la tasa de letalidad más baja, mientras que la región del Mediterráneo Oriental tuvo la tasa de letalidad más alta; por población, regiones como el subcontinente indio y África registraron un número relativamente bajo de infecciones y muertes.

¿Qué implican los nuevos hallazgos sobre el personal sanitario?

Según el artículo publicado por el British Medical Journal, BMJ GLOBAL HEALHT, los siguientes son los aprendizajes, conclusiones y sugerencias del estudio: 

► Aunque los médicos que trabajan en determinadas especialidades pueden considerarse de alto riesgo debido a la exposición frecuente a secreciones oronasales, no debe subestimarse el riesgo para otras especialidades del personal sanitario.

► Las altas tasas de morbilidad y mortalidad en los trabajadores de la salud de edad avanzada pueden requerir asignarlos a entornos menos riesgosos, como telemedicina, clínicas para pacientes ambulatorios sin COVID-19 o puestos administrativos.

► Además, las disparidades entre las regiones del mundo pueden ser una verdadera diferencia o pueden reflejar sesgos de informes y pruebas.

Luego de más de un año de enfrentar la pandemia, se puede inferir del cansancio al que está sometido el personal sanitario debido al alto número de muertes que han tenido que presenciar, la presión por las decisiones para priorizar a quién brindar lo servicios sanitarios por la falta de equipo e infraestructura, y las largas jornadas de trabajo. 

De allí, proteger a todos los trabajadores de la salud (TS) de la infección y la muerte debe ser un elemento central de cualquier respuesta a una pandemia. Es esencial para el bienestar de los propios trabajadores sanitarios y de los sistemas de salud en general debido al papel fundamental que desempeñan los trabajadores sanitarios para hacer frente a las pandemias. Un aumento en la infección y la mortalidad de los trabajadores sanitarios pone en riesgo a los pacientes, aumenta la carga sobre los trabajadores sanitarios no infectados y, en general impide una atención segura, eficiente, eficaz y  de calidad.

El aprendizaje de la pandemia de COVID-19, hasta ahora, nos ha dejado lecciones importantes que deben asimilarse para prepararse para posibles nuevas oleadas de la COVID-19 y que también contribuirán a la resiliencia general de las respuestas a la pandemia.

Para garantizar que todos los trabajadores sanitarios estén continuamente protegidos se recomienda: capacitación en control de infecciones; provisión adecuada y oportuna de quipos de protección personal; diagnóstico temprano y tratamiento basado en las mejores prácticas actuales; horario flexibles para evitar el exceso de trabajo, etc. 

Inction-and-morality-in-health-workers-1

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04 Abr

Abuso de antibióticos para tratar niños con COVID-19

Pese a que la COVID-19 es una enfermedad viral para la cual no es efectivo el uso de antibióticos (éstos sirven para tratar infecciones provocadas por bacterias) y que la enfermedad en niños es leve, un estudio realizado en cinco países de América Latina halló que al menos una cuarta parte de los pacientes pediátricos diagnosticados con COVID-19 recibieron tratamientos con antibióticos.

Al analizar una muestra de 990 casos de menores de 18 años de países como México, Colombia, Perú, Argentina y Costa Rica, tanto hombres como mujeres, diagnosticados con COVID-19, el grupo de investigadores obtuvo estos resultados.


Revisar el estudio completo


El estudio fue coordinado por la médica y epidemióloga Adriana Yock-Corrales, del Departamento de Emergencias Pediátricas del Hospital Nacional de Niños “Dr. Carlos Sáenz Herrera” en San José (Costa Rica) y publicado en la revista médica de pediatría Acta Pediátrica.

Algunos datos:

  • La fuente de transmisión más común del nuevo coronavirus hacia los niños fue a través de uno de sus padres en el 28,4% de casos.
  • Pese a que algunos casos si requirieron antibióticos por alguna co-infección, la mayoría de los casos no los necesitaba puesto que los síntomas eran provocados por el SARS-Cov-2.
  • El riesgo de complicaciones que genera este virus en la población pediátrica es bajo, ya que del total de 303 (30,6%) niños que ingresaron al hospital, solo 47 (4,7%) requirieron ingreso en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
  • La aparición de fiebre fue en 677 casos (68,4%); síntomas sugestivos de infección del tracto respiratorio en 466 (47,1%) y síntomas gastrointestinales en 301 (30,4%), lo que implica que la mayoría de los pacientes va a presentar fiebre y en una muy baja proporción, los clásicos síntomas respiratorios esperados en esta patología. Por este motivo, el paciente pediátrico no siempre cumple con las definiciones de caso epidemiológicos para la infección por SARS-CoV-2, por lo que se vuelve difícil para la/el profesional médico diferenciar la infección.

Igual panorama se presentó en pacientes adultos diagnosticados con COVID-19. Reportes sobre el uso de antibióticos en hospitales indican que apenas un 6,9% tuvieron co-infecciones bacterianas, sin embargo el 71,9% recibió antibióticos.

Existe una grave preocupación a nivel global por la administración de antibióticos en los tratamientos para la COVID-19 y los riesgos que esto significa para la aparición de superbacterias y la efectividad de los tratamiento ahora y para el futuro. Al inicio de la pandemia, en regiones como América Latina, la desinformación y el pánico provocó la automedicación generalizada de la población con antibióticos, lo que nos hace pensar que la resistencia bacteriana a los antibióticos también se aceleró.