27 May

Higiene de manos, crucial para la contención de infecciones

La medida más efectiva para prevenir infecciones en toda la historia registrada ha sido la higiene de manos, y en el caso de la COVID19 no es la excepción.

La evidencia de la que hasta ahora se dispone con respecto al virus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad de la Covid19 y causante de la emergencia sanitaria a escala global, indica que el virus se transmite a través de gotículas expulsadas por una persona portadora del virus, sea que presente o no síntomas. 

Hay dos formas de transmisión. Transmisión directa, sucede cuando una persona portadora tose, estornuda o habla muy cerca de otra, estas gotículas expulsadas pueden ingresar al organismo de la otra persona cuando alcanzan la mucosa de la naríz, la boca o los ojos (por ello las personas infectadas deben guardar aislamiento y la comunidad guardar distanciamiento y usar mascarilla). Transmisión indirecta, ocurre cuando una persona tiene contacto con una superficie contaminada y se lleva las manos a la boca, naríz u ojos. Como consecuencia, la higiene de manos es altamente importante para ayudar en la contención del virus.

Cuando nos referimos a higiene de manos, existen dos formas de hacerlo. Una, mediante el uso de agua y jabón en estaciones de lavado, y otra, mediante la utilización de antisépticos para manos.

Agua y jabón

Los agentes infecciosos -sean virus, bacterias, hongos o parásitos- se adhieren a las sustancias aceitosas y a la suciedad en nuestras manos. Mediante el frotamiento con agua y jabón, los aceites y la suciedad se desprenden de la piel y se eliminan con el enjuague. Se debe notar que, si bien el jabón mata algunos microorganismos, el principal efecto del lavado de manos radica en el frotamiento. 

En el caso del virus SARS-CoV-2, su ARN se encuentra protegido por una capa de lípidos (sustancias grasas), que al entrar en contacto con el agua y el jabón se disuelven, lo mismo sucede con el ARN y otras proteínas que se encuentran dentro de esta capa, por lo que el virus queda inactivo.


A tener en cuenta:

El tiempo de duración del lavado de manos debe ser de 40 segundos. Las llaves de agua automáticas deben estar calibradas para ese tiempo.

Los lavabos deben considerar y adecuarse según el tipo de personas que los van a usar, por ejemplo, niños pequeños, adultas mayores, personas con movilidad limitada.

En el marco de la pandemia, el acceso a los lavabos en los espacios públicos debe ser gratuito.

Se debe dotar de agua segura a las poblaciones y evitar cortes o racionamientos de agua.


Antisépticos para manos

Los antisépticos para manos, como el gel a base de alcohol al 70%, por otro lado, actúan principalmente matando a los microorganismos, pero no los desprenden de la superficie de nuestras manos. 

El alcohol actúa en dos niveles:

  • Destruye las membranas celulares externas de los organismos por la interacción química. Frotar las manos mejora la interacción por la fricción y al introducir el alcohol en todos los pequeños pliegues de la piel.
  • Desnaturaliza proteínas, ADN y ARN, vitales para los microorganismos. La desnaturalización se puede comparar con desenrollar una bola de hilo, mientras que el hilo todavía está entero, el desorden enredado lo deja inutilizable.

Si bien los antisépticos para manos con alcohol se pueden colocar prácticamente en cualquier lugar o se pueden transportar y no secar las manos como con el agua y el jabón, también tienen inconvenientes. No eliminan la suciedad ni la grasa de las manos y tienen un efecto limitado en algunos microorganismos. Como los antisépticos para manos no eliminan la suciedad o los contaminantes, tampoco eliminan residuos de, por ejemplo, fluidos corporales.

La higiene de manos, una política que se debe sostener

La higiene de manos, sobre todo poniendo énfasis en el lavado, tiene importancia porque trasciende la pandemia y es efectivo para garantizar la contención de otras enfermedades infecciosas y la salud de las poblaciones, proveyendo además una solución que ayuda en la contención de la resistencia bacteriana a los antibióticos. 

Por ello, se debe hacer un llamado a los diferentes niveles de gobierno de los países, tomadores de decisiones y organismos multilaterales, para que en sus prioridades incluyan la dotación de servicios adecuados de agua segura y saneamiento. Así también, en el marco de esta pandemia y como política de salud, promover la higiene de manos.

Recomendaciones

En el marco de la COVID19, la Organización Mundial de la Salud ha hecho varias recomendaciones para promover la implementación de estaciones públicas de higiene de manos como política.

Para la comunidad:

  • El uso de estaciones públicas de higiene de manos debe ser obligatorio. Debe implementarse una o varias estaciones de higiene de manos (ya sea para lavarse con agua y jabón o para frotarse con un antiséptico a base de alcohol) frente a la entrada de cada lugar público (mercados, escuelas, estaciones de buses, etc.), comercios privados, edificios residenciales, etc., para permitir que todos practiquen la higiene de las manos antes de entrar y al salir. La higiene repetida de las manos cuando se encuentre fuera de las casas puede convertirse en parte de la rutina de la vida cotidiana en todos los países.
  • Deben proporcionarse instalaciones de higiene de manos en todos los lugares de transporte, y especialmente en las paradas urbanas, terminales de autobuses, trenes, y aeropuertos.
  • La cantidad y la facilidad de uso de las estaciones de higiene de manos deben adaptarse al tipo y al número de usuarios para fomentar mejor el uso y reducir el tiempo de espera.
  • La instalación, supervisión y recarga regular del equipo debe ser responsabilidad general de las autoridades, sea de gobiernos locales o de salud pública. Las iniciativas del sector privado y de la sociedad civil para apoyar con los productos básicos, como dispensadores, secadores de manos, mantenimiento y uso efectivo, son bienvenidas.

En los servicios de salud

  • Las autoridades sanitarias locales deben garantizar la presencia continua de estaciones funcionales para la higiene de manos (agua, jabón y toallas desechables o dispensadores de gel a base de alcohol al 70%) para todos los trabajadores de la salud en todos los puntos de atención, en áreas donde el equipo de protección personal (PPE) se pone o se quita, y donde se manejan los desechos de atención médica. Además, las estaciones funcionales de higiene de manos deben estar disponibles para todos los pacientes, familiares y visitantes, en el área de los baños así como en las entradas y salidas, en los comedores y otras áreas públicas.
  • Los trabajadores de la salud deben realizar la higiene de las manos utilizando la técnica adecuada y de acuerdo con las instrucciones conocidas como «Mis 5 momentos para la higiene de las manos», en particular, antes de ponerse el EPP y después de quitarlo, al cambiar los guantes, después de cualquier contacto con un paciente con sospecha o confirmación del virus COVID-19, sus desechos o el medio ambiente en el entorno inmediato del paciente, después del contacto con cualquier secreción respiratoria, antes de la preparación de alimentos y la comida, y después de usar el baño.

Hay que destacar además, que la higiene de manos es una medida que se complementa con otras como el distanciamiento y el uso generalizado de mascarillas. También se debe recordar que las personas que han sido confirmadas con Covid19 deberán mantenerse en aislamiento, según las indicaciones del personal de salud.

22 May

Principios para el acceso, la innovación y la cooperación global

COVID-19 no tiene nación ni etnia. Si la pandemia es desatiende en un país, se acelerará y expandirá más allá de sus fronteras, lo que podría superar la capacidad del mundo para responder. 

Las respuestas nacionalistas a la COVID-19 son ineficaces. Los países deben trabajar juntos de manera urgente para incrementar la producción de todos los insumos médicos, equipos de protección personal, mascarillas, ventiladores, pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas, y garantizar que todos reciban la atención médica necesaria. Debemos atender no solo a la COVID-19 y sus síntomas, sino además las necesidades de salud y los problemas asociados a la pandemia que afectan a las personas y que se agudizan a medida que la pandemia avanza. 

Existe peligro real de que el acceso a los avances médicos relacionados con la COVID-19 se restringa ya sea por país, precio, producción limitada, líneas de suministro fragmentadas, exclusividad o confidencialidad comercial. Tenemos que prevenir esta situación, promoviendo la innovación, la salud y evitando el nacionalismo, exigiendo a las corporaciones, agencias de salud y gobiernos compartir la tecnología médica, invertir en la capacidad de fabricación pública y promover el acceso para todos.

Nos preocupa que los países ricos, a expensas de la cooperación global, puedan favorecer a sus corporaciones farmacéuticas y acaparar la tecnología médica. Nos preocupa que las personas privilegiadas que accedan primero a pruebas de laboratorio, tratamientos y vacunas no sean quienes más las necesitan. Nos solidarizamos con todas las personas gravemente afectadas por su labilidad física, social, económica, edad, género o etnia. 

Toma de muestras de la población en los barrios de Perú.
Fotografía: Ministerio de Salud de Perú (Twitter).

Hacemos un llamado a los gobiernos, agencias, fabricantes, donantes y aliados del desarrollo para que se comprometan a:

Innovación para todos: a nivel mundial el monopolio en el desarrollo de medicamentos ha fracasado. Los gobiernos deben apoyar los procesos de investigación científica abiertos a las necesidades de salud, innovación y acceso oportuno. Los propietarios de tecnología, patentes, secretos comerciales, conocimientos, derechos de autor, software, datos y cualquier otra propiedad intelectual relevante deben ponerle al dominio público. El acceso y la asequibilidad deben ser requisitos integrales de todo el proceso de investigación y desarrollo (I + D) y fabricación.

Acceso para todos: las tecnología médicas que se requieren con urgencia para diagnosticar, tratar, mitigar y prevenir la COVID-19 deben estar accesibles y disponibles para todos sin demora, con la prioridad necesaria para los trabajadores de la salud y las poblaciones vulnerables. Los gobiernos deben garantizar que los dispositivos y test de diagnóstico, tratamiento, vacunas y equipos de protección personal tengan un precio justo y asequible para los proveedores de los servicios de salud y sean gratuitos para el público en los centros de atención en todos los países. Las corporaciones y titulares de propiedad intelectual deben suspender la aplicación sus exclusividades.

Solidaridad y cooperación global: Gobiernos, investigadores y propietarios de tecnología deben coordinar urgentemente con la Organización Mundial de la Salud para organizar plataformas de intercambio público de los resultados de I + D, datos, conocimientos y propiedad intelectual para acelerar la innovación, incrementar rápidamente la producción y mitigar la escasez y vulnerabilidad de la cadena de suministro. Los insumos médicos deben fabricarse en cantidades suficientes para satisfacer la demanda global sin precedentes y ser distribuidos rápidamente a todo el mundo. 

Buena gobernanza y transparencia: los gobiernos y las organizaciones internacionales deben promover la transparencia y una significativa participación de la sociedad civil en los procesos críticos y toma de decisiones. Los auspiciantes y desarrolladores de tecnología deben asegurarse que los costos de I + D y fabricación, así como los precios, las regulaciones, la propiedad intelectual, se publiquen de manera transparente.

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15 May

El coronavirus y la ganadería intensiva

Muchas interrogantes han surgido entre los movimientos sociales y la población en general sobre el origen del nuevo coronavirus. A fin de aportar al debate, ReAct Latinoamérica pone a consideración de ustedes la traducción del artículo «The coronavirus and farming», publicado por la organización británica «The Soil Association». Este importante trabajo explora las conexiones entre las enfermedades emergentes, la ganadería intensiva y el uso de antibióticos en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

Enormes esfuerzos se están haciendo para desarrollar la vacuna y el tratamiento para el nuevo coronavirus, que ha causado estragos a nivel mundial. No obstante, buscar respuestas a las preguntas sobre el origen y las causas del brote es igual de importante, si queremos evitar nuevas pandemias.

¿De dónde viene el nuevo coronavirus?, ¿su aparición es causada por las actividades humanas?

¿Por qué los brotes de enfermedades infecciosas como el SARS, el MERS, la gripe porcina y ahora la COVID-19 se han vuelto más frecuentes? ¿Se pueden esperar más epidemias si continuamos con los mismos modelos de producción y consumo, una vez que la COVID-19 haya pasado?

El mundo científico aún está lidiando con estas preguntas y hasta ahora hay pocas respuestas claras.

El origen del nuevo coronavirus es aún desconocido

La mayoría de científicos están de acuerdo en que el coronavirus que ha desatado la actual pandemia probablemente tiene su origen en los animales silvestres. Los murciélagos, que albergan cientos de tipos distintos de coronavirus, son el reservorio original más probable. No obstante, estaban en hibernación cuando la pandemia empezó en China; por tanto, la trasmisión directa desde murciélagos a humanos parece improbable. Además, a pesar de que se ha encontrado en los murciélagos una cepa similar de coronavirus, su genoma no es lo suficientemente similar a la cepa de la pandemia. Por tanto, se sospecha que el virus pudo haber pasado por una especie intermediaria, en donde probablemente mutó antes de saltar a los seres humanos.

Se ha difundido globalmente la noticia de que la pandemia empezó en un mercado de mariscos en Wuhan, mercado que tenía también una sección donde se vendía carne de animales silvestres. Sin embargo, ahora sabemos que tres de los cuatro primeros casos reportados, incluido el primer caso conocido, no tenían ninguna conexión con el mercado. Por tanto, algunos científicos dudan de que el mercado haya sido el verdadero origen de la pandemia, pese a que un brote temprano ciertamente se dio allí.

Hace un par de meses también se presumía que los pangolines, que se cazan y se crían en China por su carne y sus escamas, eran la especie intermediara que transmitió el virus a los humanos. Pero el vínculo no está probado, pese a que varios coronavirus similares han sido encontrados en estos animales.

Hábitats y pérdida de la biodiversidad

Al igual que en los brotes del SARS, el MERS y el Ébola, la vida silvestre parece estar involucrada en la emergencia de la COVID-19.

Los científicos sostienen, cada vez más, que el creciente número de patógenos transmitidos a los seres humanos por la fauna silvestre está relacionado con la pérdida de biodiversidad: el crecimiento de la población, la apertura de carreteras, la tala de bosques y la minería están trastornando gravemente los hábitats, “hacinando” a los animales salvajes, poniéndolos en contacto cercano con asentamientos humanos y, por ende, creando más oportunidades para la transmisión de enfermedades.

Sin embargo, la principal causa de la pérdida de hábitats y biodiversidad es la expansión de la frontera agrícola, debido a la eliminación de bosques para la siembra de pastos o cultivos comerciales, incluyendo alimento para el ganado criado intensivamente.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 80% de la deforestación tiene como objetivo liberar espacio para la producción agrícola. Y a esta destrucción de los hábitats, a causa del avance de la agricultura, se atribuye la emergencia de nuevos patógenos que afectan a los seres humanos. En Australia, por ejemplo, la expansión de la agricultura y la destrucción de los hábitats han sido vinculadas a la emergencia de varios virus de murciélagos como patógenos humanos.

¿La ganadería intensiva está involucrada?

¿Podría estar también la ganadería directamente relacionada con la pandemia de la COVID-19? Hasta ahora no hay evidencia de que el nuevo coronavirus se haya originado en el ganado o sea capaz de infectarlo, pero aún hay mucho que investigar para estar seguros.

Los virus tienen que ser capaces de adherirse a las células de una determinada especie para poder penetrar en ellas, replicarse y diseminarse. Si las células no tienen un receptor al que el virus pueda adherirse, el virus no es capaz de infectar a dicha especie.

Los científicos que han examinado la secuencia genética del nuevo coronavirus basándose en lo que se conoce sobre la forma en que el virus del SARS, muy cercano al actual, se adhiere a las células humanas y a las de otras especies– han pronosticado que el virus de la COVID-19 podría también ser capaz de adherirse a las células de animales como los gatos, los hurones y, más importante quizá, los cerdos.  

Sin embargo, un estudio experimental que intentó infectar pequeños grupos de distintos animales con el nuevo virus fue incapaz de infectar a los cerdos, los pollos y los perros. Los departamentos de veterinaria de China han realizado tests a chanchos y pollos, y no detectaron el virus. Pero no está claro cuántos tests realizaron. Otros estudios, en cambio, han obtenido resultados positivos en perros; por lo tanto, podría estar ocurriendo también con el ganado.

Algunos científicos están pidiendo reforzar la vigilancia epidemiológica del ganado, particularmente de los chanchos, para determinar si el nuevo virus puede propagarse en estos animales y, desde ahí, saltar a los humanos.

Una razón para enfocarse en los cerdos es que los coronavirus son los causantes de serios problemas de salud en las granjas intensivas de cerdos y desde allí están emergiendo nuevas cepas de virus.

En 2018, los científicos chinos reportaron que un nuevo coronavirus (no el causante de la COVID-19) había saltado desde los murciélagos a los cerdos, causando la muerte de 25.000 lechones. Adicionalmente, advirtieron que era posible que pueda transmitirse a los seres humanos en el futuro.

Otro grupo de científicos chinos, al tratar el mismo tema en 2018, manifestó que “es importante evaluar si los chanchos son contenedores donde se mezclan nuevos coronavirus que tienen un alto impacto sobre las actividades pecuarias y representan riesgos para la salud pública”.

De igual modo, científicos italianos recientemente pusieron sobre la mesa del debate la circulación silenciosa, subclínica de diferentes tipos de coronavirus en criaderos intensivos de cerdos en Italia. Advirtieron que, a través de una “recombinación”, allí podrían emerger cepas con potencial epidémico, que “podrían representar un riesgo para los animales y, potencialmente, para la salud humana”. Dijeron, además, que los esfuerzos por encontrar el origen del virus de la COVID-19 en China deberían incluir pruebas para los animales domésticos.

Sin embargo, los virus que mutan y saltan a los seres humanos no son sólo un riesgo teórico. La pandemia de la gripe porcina de 2009-2010 fue causada por un virus que circuló entre los cerdos durante años. Se recombinó con otros virus gripales y entonces fue capaz de saltar a los seres humanos. La pandemia de la gripe porcina cegó la vida de entre 150.000 y 575.000 personas, de acuerdo con un estudio realizado por científicos de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de los Estados Unidos.

También conocemos casos de virus que han migrado de murciélagos a cerdos de granjas intensivas y luego de cerdos a humanos. La emergencia del virus Nipah en Malasia (1999) se asoció con el incremento del tamaño y la densidad de las granjas porcinas y su emplazamiento en áreas boscosas. Los desplazamientos de los cerdos para la comercialización y el faenamiento condujeron a una rápida propagación de la infección en el sur de la península de Malasia, donde las poblaciones porcinas altamente concentradas transmitieron el virus a los humanos.

La respuesta de las granjas intensivas: mantener fuera la fauna silvestre 

La industria de la ganadería intensiva afirma que los sistemas cerrados de alta densidad son, en realidad, más seguros que la ganadería al aire libre, basada en pastizales. Arguyen que los animales que están al aire libre tienen más probabilidades de entrar en contacto con los animales silvestres y adquirir nuevas bacterias o virus potencialmente peligrosos. Afirman que tienen altos niveles de “bioseguridad” para mantener a la fauna silvestre y las infecciones fuera de sus muros, y que esto es más seguro para los animales y, en última instancia, también para nosotros.

La ganadería intensiva es particularmente vulnerable a las enfermedades

En realidad, los animales criados en sistemas cerrados de alta densidad son mucho más propensos a sufrir problemas de salud causados por virus y bacterias. Los cerdos, los pollos y el ganado de cría intensiva padecen muchas enfermedades respiratorias e intestinales de carácter bacteriano, por lo cual, se estima que el 73% de los antibióticos usados en el mundo se emplean en la ganadería. Otras formas de medicación masiva, como los coccidiostáticos en la alimentación de aves de corral y el óxido de zinc en la alimentación de los lechones, se usan rutinariamente, con el propósito de controlar las enfermedades casi inevitables en sistemas cerrados de alta densidad. En síntesis, las enfermedades son un serio problema en dichos sistemas, a pesar de la bioseguridad.

El uso excesivo de antibióticos en medicina humana y en ganadería ha contribuido notablemente al incremento de la resistencia a los antibióticos, poniendo en riesgo no sólo nuestra capacidad para tratar enfermedades infecciosas, sino para efectuar procedimientos médicos como las cirugías y la quimioterapia contra el cáncer. El llamado Informe O’Neill, encargado por el gobierno del Reino Unido, advirtió que si no se reduce el uso de antibióticos en la medicina humana y veterinaria, para 2050, la resistencia a los antibióticos podría cobrarse la vida de 10 millones de personas por año a nivel mundial. Estimó también que los costos acumulados directos e indirectos de la resistencia a los antibióticos para la economía mundial, para esa fecha, podrían equivaler aproximadamente a 3 años del PIB global actual.

Afortunadamente, el uso de antibióticos en la ganadería británica se ha reducido en un 50% en años recientes, pero aún se necesitan reducciones mucho más grandes en el Reino Unido y el resto del mundo. El uso de antibióticos en los animales criados ecológicamente y al aire libre, en pastizales, tiende a ser mucho menor. De modo que se necesita una transición hacia una producción ganadera menos intensiva y niveles más bajos de consumo de carne.

Infecciones virales como la gripe aviar y la gripe porcina, las infecciones causadas por coronavirus, el síndrome respiratorio y reproductivo porcino y, más recientemente, la peste porcina africana, que diezmó la población de cerdos de la industria ganadera china, pueden tener también un gran impacto económico y sanitario sobre la producción intensiva, teniendo en cuenta las nuevas cepas que han emergido en décadas recientes.

Afortunadamente, la mayoría de virus que afectan a los animales no se pueden transmitir a los seres humanos. No obstante, los científicos aseguran que mantener a grandes cantidades de animales genéticamente similares confinados y hacinados permite que los virus estén circulando y se incremente el número de variantes hasta que eventualmente emerge una capaz de saltar de especie. El uso indebido de antibióticos en ganadería puede, por tanto, verse no sólo como una causa de la resistencia a los antibióticos, sino –dado que nos permite mantener a grandes cantidades de animales en esas condiciones– de la posible emergencia de nuevos patógenos virales.  

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente(2016) decía que la dramática reducción de la biodiversidad y los ecosistemas naturales ha multiplicado las oportunidades para la emergencia de enfermedades. Decía también que los animales de los sistemas cerrados de alta densidad eran particularmente vulnerables a la diseminación de enfermedades, debido al “efecto monocultivo”, esto es, mantener elevados números de animales que carecen de diversidad genética muy cerca unos de otros. Como resultado, la ganadería intensiva era especialmente propensa a actuar como un “puente epidemiológico entre la vida silvestre y las infecciones humanas”.

Biodiversidad y resiliencia

A pesar de las muchas preguntas sin respuesta que aún quedan, hay conclusiones muy claras. Proteger nuestra salud y desarrollar resiliencia significa proteger la biodiversidad y la salud de la vida silvestre y del ganado. Un ecosistema saludable, con una buena diversidad de especies, puede reducir el alcance y la velocidad de diseminación de las enfermedades y, por tanto, reducir la probabilidad de pandemias.

La salud y la resiliencia deben estar en el centro de nuestros sistemas agroalimentarios para ayudar a salvaguardar los antibióticos y evitar brotes de enfermedades enormemente perjudiciales. Pero si en vez de eso, escogemos incrementar los criaderos intensivos de animales, puede ser sólo una cuestión de tiempo antes de que afrontemos la próxima pandemia.

Artículo original en inglés disponible en: ‘The coronavirus and farming’.


Cóilín Nunan es el asesor científico de la Alliance to Save Our Antibiotics, cofundada por Soil AssociationCompassion in World Farming and Sustain. La Alianza está enfocada en la lucha contra el abuso de antibióticos en la ganadería intensiva. Es coautor de numerosos reportes que resaltan el impacto sobre la salud humana del uso excesivo de antibióticos en la ganadería intensiva. El objetivo de la Alianza es incentivar el uso responsable de los antibióticos en las actividades agropecuarias, mediante una mejor regulación, acciones voluntarias y el mejoramiento de los sistemas de producción que, a la vez, mejoran el bienestar y la salud animal.

09 May

Uso de mascarillas en la comunidad

Desde el inicio de la pandemia provocada por el SARS-CoV2, nuevo integrante de la familia de los coronavirus, el pánico y la incertidumbre se apoderó de la población que vio amenazada su salud y su vida. El acaparamiento de elementos considerados necesarios para la protección personal: papel higiénico, alcohol y geles desinfectantes, guantes de látex y mascarillas (barbijos), provocó el desabastecimiento en los sistemas de salud, que puso en riesgo la seguridad de su personal y la labor de la atención hospitalaria.

Al tratarse de una nueva enfermedad, sumado a la alta capacidad de contagiosidad y propagación del virus, la gravedad de los cuadros clínicos de la enfermedad en un porcentaje significativo de pacientes, superó la capacidad operativa de la mayoría de los sistemas de salud del mundo, teniendo que cambiar las estrategias de contención en la marcha. Sin embargo, no cabe duda que el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso masivo de mascarillas, forman parte inamovible de las estrategias para frenar la propagación del virus.

Países como la República Checa, que desde el inicio de la pandemia tomaron la decisión de adoptar, junto con el distanciamiento social, el confinamiento, el lavado de manos, el uso masivo de mascarillas, para situaciones en las que la población debe salir de casa, sugieren que la aplicación de estas estrategias han contribuido positivamente para frenar la transmisión del virus en la población.

No obstante, la alta demanda de los equipos de protección personal (EPP) superó la capacidad de producción. La escasez de materiales homologados, priorizados para el personal de salud por tratarse de población de alto riesgo al estar en contacto directo con pacientes de la Covid-19, reduce la posibilidad del uso masivo de protección para la población.Frente a esto, en varios países se ha promovido la confección de mascarillas caseras con ciertos estándares para garantizar la protección.  Volviendo al caso de la República Checa, su gobierno motivó la confección solidaria y distribución gratuita de estas mascarillas en centros comunitarios incluyendo grupos de personas de la tercera edad. Según las propias indicaciones del Ministro de Salud de ese país, consideran que trabajando la población en la confección de las mascarillas, se pueden fabricar en 3 días mascarillas para una población de hasta 10 millones. 


Mensaje de la República Checa acerca de cómo lograron frenar la pandemia a través de la elaboración de mascarillas (barbijos) por parte de la población, quien se organizó para distribuirlas gratuitamente.

Según un estudio de la revista Disaster Medicine and Public Health Preparedness realizado en 2013 indican que la efectividad de las mascarillas quirúrgicas son más efectivas, destacando que las mascarillas caseras reducen de forma significativa la salida de los microorganismos expulsados al momento de estornudar.

Sin embargo, pese a la posibilidad del uso de mascarillas caseras para frenar la propagación del virus, ésta es una medida adicional que no debe reemplazar al distanciamiento social y al lavado frecuente de las manos.

El aislamiento en casa por el momento es la medida vigente en la mayoría de países para contener la curva de ascenso de la propagación de la enfermedad, sin embargo, se debe ir planteando las posibilidades de acciones posteriores al encierro. La recomendación de mantener los dos metros de distancia con otras personas, debe ser la prioridad.

Para conocer más acerca del uso adecuado de mascarillas, tipos de mascarillas, colocación, retiro y elaboración de mascarillas comunitarias, puede descargar el siguiente documento y ayudar a empoderar a la comunidad en en el cuidado de la salud frente a la CoVid-19.

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04 May

Minimizando el riesgo de contagio de Covid-19: Guía de entrada / salida del hogar*

El virus al que se le ha llamado SARS-CoV-2 es el causante de la enfermedad infecciosa denominada Covid-19. El virus es altamente contagioso y puede ingresar al organismo a través de micro gotas de saliva de una persona contagiada al hablar o al estornudar (aún cuando no presente síntomas) o puede permanecer en superficies que podemos tocar y llevarnos a las mucosas.

Este virus, por su alta capacidad de propagación ha provocado una pandemia global que implicó la aplicación de protocolos para enfrentar una emergencia sanitaria. La mayoría de países en el mundo han adoptado como medida el aislamiento social, para frenar la propagación de la pandemia, es decir, se restringe la movilidad de las personas mediante medidas de encierro de la población y la paralización de la mayoría de actividades productivas.

Sin embargo, el aislamiento social no es una medida sustentable en el tiempo, puesto que paraliza el sistema productivo de la sociedad. Por ello, se deben observar nuevas medidas que ayuden a mitigar el impacto de la pandemia en una nueva fase en la que la población deba reincorporarse a sus actividades de manera progresiva y ordenada, fase a la que se ha denominado de distanciamiento, es decir, las personas pueden retomar de manera paulatina sus actividades, pero guardando la distancia con otras personas.

Cabe destacar que el riesgo está latente, más aún para las personas vulnerables, tercera edad, inmunodeprimidas o con enfermedades pre existentes, por lo que los otros miembros de la familia pueden cuidarlas tomando precauciones al momento de ingresar al hogar.

Ante este nuevo escenario, un grupo de investigadores de la Universidad San Francisco de Quito y del Centro de Investigación para la Salud de América Latina de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, han preparado un documento, que a manera de guía, nos da pautas para la población con las medidas a observar para la reincorporación a las actividades cotidianas.

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*La publicación de esta guía ha sido autorizada por el Dr. PhD Renato León, a quien agradecemos por su colaboración.

01 May

La comunidad es el corazón del sistema de salud

La comunidad y los trabajadores de la salud son el corazón del sistema de salud, clamaban desde hace décadas miles de voces. Lo de los trabajadores no pedía razón. Lo de la comunidad hoy lo estamos viendo en tiempo real por televisión: si la gente no puede o no quiere ayudar a contener la pandemia, no hay poder humano que pueda remediar la situación.

Ahora que la pandemia arrecia está clarísimo que a todos nos interesa que la familia del frente tenga lo suficiente para mantener la cuarentena. Que el señor del mercado sepa por dónde entra y sale el virus del cuerpo, y se proteja. Que el joven del arrabal, que anda borracho repartiendo contagios, porque no tiene ni “cinco centavitos de felicidad”, experimente su incalculable valía. Que la campesina que nos trae sus fragantes verduras cada fin de semana tenga todas las herramientas para evitar una potencial contaminación. Si antes, equivocadamente, el otro o la otra era una persona de la que podíamos prescindir, la pandemia nos está diciendo “no más”.

Avancemos hacia la normalidad del ‘nosotros’, del uno mismo y los otros, de la común-unidad, comunicándonos y organizándonos para recrear la salud, que comprende los servicios médicos, la alimentación, el agua, el aire, la biodiversidad y el amor. Cada persona en el planeta es importante para prevenir y controlar la pandemia, y recrear la salud. Pero más que cada persona, cada comunidad. Por eso es que la comunidad es el corazón del sistema de salud. Pongamos, pues, sin demora, la salud en manos de la comunidad. 

#AbracémonosConElCorazón

Arturo Quizhpe Peralta, pediatra

Kléver Calle Heras, comunicador