30 Abr

¿Cómo controlar la pandemia? La vida, primero

Cada persona en el planeta es necesaria para enlentecer la propagación de la infección y desarrollar inmunidad colectiva. Eso significa despertar nuestra creatividad individual y colectiva para generar soluciones, a diferentes niveles. Todo suma. Desde la iniciativas para atender a los ancianos del barrio hasta las propuestas económicas para sobrellevar el confinamiento masivo, pasando por el uso constructivo de las redes sociales. 

¿Qué podemos hacer para bajar el ritmo de propagación del virus?

Necesitamos actuar con cautela, pero ágilmente, analizando información fundamentada y las evidencias científicas. Algunos países lograron reducir significativamente la transmisión y estabilizar la epidemia, tomando tres medidas, que constituyen prioridades absolutas[1]

  • Protegiendo a los trabajadores de la salud, por sus propios derechos, por su familia, para evitar la diseminación del virus y porque la sociedad los necesita más que nunca atendiendo sus labores sanitarias.
  • Realizando pruebas biomoleculares tomando en cuenta todas las recomendaciones, informar rápidamente de los resultados y aislar a las personas en caso de ser positivos. Esta es una medida indispensable, porque un porcentaje aún no determinado de los infectados son totalmente asintomáticos. Otro porcentaje considerable padece síntomas leves y no buscan los servicios de salud. 
  • Poniendo en cuarentena a las personas que por diferentes razones podrían portar el virus, pero no se les pueda realizar la prueba. El Estado tiene que encargarse del aislamiento y de la cuarentena de las personas que no se puedan sostener por sus propios medios y velar por sus familias.

¿Qué acciones deberíamos implementar desde una perspectiva integral de salud?

Fotografía: Cristian Newman.
  • El cuidado mutuo: necesitamos protegernos colectivamente, cuidándonos unos a otros. Todos podemos contribuir, la academia, el sistema educativo, el campesinado, el sector industrial. Por ejemplo, las empresas podrían reorientar la producción hacia la generación de insumos necesarios para combatir el coronavirus. 
  • Garantizar alimentación saludable para todos: durante y después de la cuarentena, una alimentación saludable es una prioridad. Para ello, tenemos que promover la agroecología y propender hacia la soberanía alimentaria (capacidad de producir para autoabastecimiento), a nivel comunitario, provincial y nacional. Los gobiernos y la sociedad solidariamente deben garantizar la alimentación de las personas y las familias más frágiles. 
  • Vivienda digna, servicios básicos y saneamiento ambiental: la pandemia nos ha demostrado que el confinamiento sólo puede realizarse bajo un techo digno, con agua y aire fresco, con servicios básicos garantizados, en ambientes seguros, adecuados a las necesidades de los adultos mayores y los grupos de atención prioritaria. 
  • Fortalecimiento urgente de los sistemas de salud pública: la pandemia nos ha demostrado una vez más la importancia de un sistema de salud público, integrado en todos los niveles, de carácter universal, prioritariamente consagrado a la prevención y promoción de la salud. Esto implica respetar los derechos del personal sanitario, desarrollar programas de formación continua y trabajar sistemática y permanentemente en la educación en salud para la ciudadanía. Adicionalmente, se necesita del apoyo de todos los servicios de salud privados, la red pública no puede sola con una pandemia. La crisis también nos enseña la necesidad de que los Estados asuman la responsabilidad de la producción y la administración de los insumos necesarios para la atención sanitaria. 
  • Garantizar agua limpia y segura para todos: es necesario cuidar los ecosistemas esenciales en el ciclo hídrico y las fuentes de abastecimiento para consumo humano y producción de alimentos. Asimismo, es necesario universalizar la dotación de agua potable. En tiempos de pandemia, ha quedado al descubierto el drama de las miles de familias que carecen de este servicio básico. Para que este derecho humano fundamental tenga fiel cumplimiento, los servicios de agua potable tienen que ser públicos. 
  • Justicia social: este es un tema muy complejo, pero el centro de la solución pasa por la distribución equitativa de la riqueza, con medidas de corto, mediano y largo plazo. No podemos aspirar a un mundo más saludable si no abordamos los problemas sociales, económicos, políticos y ambientales subyacentes, que confinan a las personas y comunidades en la cárcel de la pobreza y, por consiguiente, de la enfermedad .
  • Sistemas de salud regionales y sistema de salud global: la pandemia ha puesto al descubierto la imposibilidad de enfrentar el problema por separado, porque supera las capacidades incluso de los países mejor preparados. Es necesario construir sistemas de salud supranacionales, a nivel regional y global, para intercambiar conocimiento, incentivar la investigación, trazar planes concertados y desarrollar programas de abastecimiento de suministros, equipamiento y personal de salud. 
  • Cuidar la salud de la Madre Tierra: tenemos que conocer el estado de los suelos, el agua, el clima y la biodiversidad en la Tierra, concebirla como un macro-ecosistema, y comprender su relación con la salud y la enfermedad de los seres humanos. En otras palabras, tenemos que investigar a fondo la relación entre la salud ambiental, a nivel planetario, y la salud humana, identificar las causas de la enfermedad y consensuar una guía terapéutica para la sanación de la Madre Tierra. 

Volveremos a construir el mundo que soñamos

A pesar del miedo, la ansiedad, el dolor y la muerte, la crisis y las dificultades terminarán. Ahora, necesitamos unidad de acción, compromiso con la vida, servicios de salud preparados, con profesionales protegidos; ciudadanía consciente de la gravedad de la crisis sanitaria, disciplinada y solidaria, convencida que hoy es por ti y por mí al mismo tiempo. 

Este tiempo pasará y  nos volveremos a ver, nos juntaremos de nuevo en un solo abrazo fraterno. Volveremos a soñar, a reír y llorar. Comenzaremos a construir de nuevo el mundo que quieren y sueñan nuestros niños y niñas. La Tierra de esperanza y alegría, de paz y solidaridad, de armonía y respeto a todas las formas de vida, será la Tierra de todos y todas. 

Abracémonos con el Corazón 

Arturo Quizhpe P. pediatra

Kléver Calle H, comunicador


[1] En esta sección, no se consideran los servicios hospitalarios para los casos graves y críticos.


23 Abr

Historias de resistencia

Cuando un día llego a la escuela Thiago se acerca muy rápido hasta mí,  contento, sonriendo, casi gritando: “¡Silvina! El domingo en la casa de mi abuela hice la mayonesa de zanahoria que aprendí acá. ¡¡Y a todos les gustó!!

Y en ese segundo mi corazón estalló. 

Me pidieron que con una historia refleje qué me apasiona de mi trabajo. Soy Argentina, soy madre de un niño y una niña, soy hija, hermana, compañera, amiga… y también trabajo con niños desde hace 20 años, y nunca pensé en dedicarme a otra cosa. 

Quizás Thiago no conoce sobre el impacto de un proyecto, ni de los porcentajes y estadísticas que a veces se persiguen para medir el “éxito” en muchos ámbitos. Los números son fríos, nunca me gustaron. Muchas veces me cuestioné ¿Cómo se evalúa? ¿Qué se evalúa? ¿Para qué y para quiénes? ¿Esa evaluación reflejará la experiencia de los niños, lo que piensan y sienten? Este niño ese día resumió todo el concepto de empoderamiento, aprendizaje vivencial, saludable, verdadero. 

En la escuela donde estudia Thiago desarrollamos el proyecto “Huerta Escolar y Mundo Microbiano: Alimentación Saludable”, una propuesta que empezó en el año 2018 incorporándose en el proyecto “Nuestra Huerta Escolar” del Ministerio de Educación y el Programa Salud Comunitaria de la Provincia de Formosa, en Argentina. ReAct Latinoamérica se incorporó para aportar con el “Mundo de las bacterias en la huerta”[1]. Entre algunas actividades los chicos siembran, cuidan la huerta y cosechan. Luego, compartimos recetas de alimentos saludables, entre ellas la “mayonesa de zanahoria”. 

En esta actividad se conoce el mundo microbiano que cuida las verduras, pero también los niños son cuidadores de la huerta y de la vida. Aprenden que las bacterias resisten ante los antibióticos, y la huerta es también para nosotros un espacio de resistencia ante la “comida que no alimenta” y enferma.

El suelo recibe los nutrientes del abono, tierra fértil en donde están los microorganismos que mantienen su microbiota[2] en equilibrio. El suelo también se cuida ahuyentando las plagas de manera natural. Con los chicos descubrimos el microbioma de nuestro cuerpo y hablamos de la importancia de estar sanos, en equilibrio para reducir las enfermedades y el consumo de medicamentos y antibióticos. 

La niñez se empodera con una verdadera participación

El empoderamiento infantil no es algo que se les da, a los niños no hay que empoderarlos, es un proceso por el cual los niños tienen la experiencia de vivir y reconocer sus derechos siendo protagonistas;  tomar decisiones, actuar, equivocarse, aprender, negociar, consensuar. Es actuar como un sujeto pero colectivamente con otros, por un bien común.  

Si pensamos en la participación infantil, Roger Hart propone y parte de dos puntos interesantes sobre nuestra mirada hacia la niñez. Él dice que debemos “Considerar que el ejercicio de la ciudadanía requiere del reconocimiento y legitimación de los niños como actores sociales válidos”. La participación infantil es un derecho, pero ¿cómo se ejerce? Hart También grafica la “Escalera de la Participación” en donde analiza qué es y qué no es participación infantil, porque no siempre la presencia de los niños y niñas implica una verdadera participación.

Thiago participó en un proyecto con sus compañeros, se vinculó con otros niños. Se interesó en el tema, experimentó y aprendió. Thiago probó una nueva receta, un nuevo sabor, aprendió a prepararlo y lo llevó a su familia. No lo hizo cualquier día, sino un domingo cuando la familia se reúne. Tampoco en cualquier lugar, fue en la casa de su abuela, que son las que muchas veces tienen el saber tradicional sobre la preparación de las comidas. Pero ese día él decidió hacer una comida saludable para compartir. “sabe que su salud está en sus manos”.

Niño a Niño propone la participación infantil, para que ellos mismos puedan decidir cuáles son y cómo resolver los problemas de salud que a ellos los afectan, observando activa y críticamente la realidad. Para investigar y aprender utiliza juegos, arte, música, teatro, videos, dramatizaciones. 

Trabajamos desde hace muchos años utilizando la Metodología Niño a Niño. La mejor definición que escuché fue expresada por Celine Woznica, Directora de Niño a Niño América, ella dice  “Niño a Niño es una idea muy simple con un efecto muy profundo”. Yo estoy segura que los niños que pueden empoderarse verdaderamente inician un camino que no regresa hacia atrás.  

Un niño, una niña que aprendió a mirar a su alrededor con empatía y actitud crítica, difícilmente luego pueda mirar hacia otro lado ante una injusticia, o cuando sienta que vulneran sus derechos. 

Un niño, una niña que aprendió a trabajar con otros y compartir sus ideas, difícilmente luego pueda caminar solo y estar callado. 

Un niño, una niña que vivió la experiencia de planificar y actuar, difícilmente luego pueda quedarse quieto cuando algo no está bien  en su familia, en su comunidad. 

Seguramente un niño y una niña en los que han confiado luego confiarán en sí mismos, porque ya saben que ellos lo pueden lograr. 

Mi trabajo me apasiona porque una vez fui niña, y cuando estoy jugando con niños siento que todavía lo soy, me apasiona porque los niños son niños hoy, son el presente. Me apasiona porque creo en los cambios sociales desde y con los más pequeños, y de abajo hacia arriba. Me apasiona porque tengo hijos y el mundo debe ser un mejor lugar para todos y todas. 


[1] El proyecto se contextualiza como propuesta de implementación de los materiales didácticos que conforman la Alforja Educativa Salud Escolar y Mundo Microbiano

[2] El microbioma es el conjunto de microorganismos residentes en un ambiente incluyendo un cuerpo o en una parte específica de un cuerpo, Nuestras amigas las bacterias. A. Quizhpe. 

22 Abr

Sanar la Tierra para sanar la vida

Todos los componentes del planeta, el aire, el agua, el suelo, la energía y los microbios, se agitan, protestan, resisten. Cuestionan el accionar humano y piden cambios de concepciones y conducta. Si nos atenemos a la teoría Gaia, el planeta buscará la forma de deshacerse del ser humano si persiste en destruir los ciclos de la vida.

Entre tantos síntomas de enfermedad, la resistencia bacteriana acelerada por la intervención humana es uno de los más importantes, porque los microbios son los primogénitos de la Madre Tierra y los más numerosos. Con su resistencia, están negándose a ser eliminados como cualquier criatura viva, pero por las enfermedades humanas y planetarias resultantes de su daño, nos recuerdan que somos cuerpos que viven en profunda interdependencia. Los microbios son una metáfora de la salud y la vida.

El enfoque Madre Tierra, Una Sola Salud

La propagación de las enfermedades zoonóticas y la resistencia a los antibióticos han contribuido a generar conciencia de que estamos conectados con las otras especies visibles e invisibles. Una variedad de enfermedades que afectan a los seres humanos están estrechamente relacionadas con otras especies. Uno de los resultados de este conocimiento ha sido el surgimiento del concepto de Una Sola Salud, que busca integrar las ciencias de la salud humana y veterinarias.

Sin embargo, aunar salud animal y humana aún es insuficiente. Ya no es posible callar el impacto de las intervenciones y actividades humanas sobre la salud del planeta, manifestado objetivamente no solo en el calentamiento global, sino también en el envenenamiento generalizado del suelo, agua, aire y alimentos. Todo esto, a su vez, tiene un impacto directo en la salud de los seres humanos, así como de todas las demás especies, incluyendo el fomento de la resistencia a los antibióticos en el mundo bacteriano.

Tenemos que dirigirnos hacia el concepto de la Salud Planetaria o, como lo hemos llamado, Madre Tierra, Una Sola Salud y al mismo tiempo llevar el mundo de la medicina más allá de los seres humanos, otros animales, plantas y microorganismos hacia las enfermedades y el tratamiento de nuestro planeta, sus montañas, ríos, pantanos, océanos y desiertos. Entre otras palabras, la Salud de los seres humanos y de la Madre Tierra es Una Sola Salud.

El enfoque ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ significa entender que el ser humano está contenido por la Tierra como un feto por una madre gestante, que estamos hechos de sus propios «genes» y materia, que nos alimentamos de su «sangre». Lo anterior tiene una faceta emocional, ética y espiritual: amar, agradecer y cuidar a esa madre que nos dio la vida y nos alimenta. Y una faceta práctica: reconocer que cualquier cosa que le hagamos repercutirá sobre nuestro propio bienestar. El ser humano no está fuera, como muy frecuentemente se quiere creer, sino dentro.

En segundo lugar, el enfoque ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ implica entender que los seres humanos no están separados de las criaturas con las que cohabitan en el planeta, incluyendo al agua, los pájaros y los montes. Estamos unidos, compartimos la misma matriz y somos interdependientes. Todo lo que hagamos en favor o en contra de ellos se devolverá en favor o en contra de nosotros, pero también implica reivindicar Ia salud para todas esas criaturas porque es su derecho, aunque ello no tenga efecto directo sobre los humanos. En suma, la salud del suelo, el agua, los microbios, el aire, los animales, las plantas y los humanos ya no pueden concebirse por separado. Hay que derribar esas fronteras imaginarias y volver a la unidad.

En tercer lugar, ‘Madre Tierra, Una Sola Salud’ implica reconocer que «el ser humano no tejió la trama de la vida» y que somos fruto de millones de uniones entre las estructuras que componen el universo, acaecidas a lo largo de 15.000 millones de años de evolución.

Por último, aunque ya está implícito, vale la pena señalar que este enfoque implica reconocer que la destrucción de la Tierra genera enfermedad y muerte para todos los seres y formas de vida.

La sabiduría comunitaria y la Pachamama

¿Hay alguna cultura que haya concebido el mundo conocido como un padre? Tal vez, no Io sabemos. Lo que sí sabemos es que muchas culturas, incluidas la griega y Ia latina, han concebido el mundo conocido como una madre porque la Tierra nos contiene, nos abriga y nos alimenta como una mujer embarazada a su hijo o hija en gestación. La Tierra nos concibe, engendra y sustenta en su danza con el sol y los cuerpos estelares. Para los pueblos originarios de la Abya YaIa (continente americano), los ríos, las montañas, las lagunas tienen vida y son hijos de la Madre Tierra, al igual que los seres humanos.

Mujeres indígenas en la ceremonia de sanación de la Tierra, realizada en la ciudad de Cuenca en el marco de la II Asamblea Mundial por la Salud de los Pueblos.

Hacia finales de la década de 1960, el científico inglés James Lovelock, autor de la Teoría Gaia, sostuvo que la composición de la atmósfera, la salinidad de los mares, la temperatura del planeta, entre otros procesos biogeoquímicos complejos e interdependientes, demostraban que la Tierra es un súper organismo que se autorregula, que crea y recrea las condiciones para la reproducción y la continuidad de la vida. En los tiempos actuales, las ciencias de la Tierra sostienen que el planeta es un sistema físico, químico, biológico y humano, único y autorregulado. O, en otras palabras, que la vida es parte del sistema Tierra e interactúa con la química, la geología y el clima del planeta.

La Carta de los Derechos Universales de la Madre Tierra“, redactada por colectivos sociales e indígenas de muchos países en la ciudad de Cochabamba (2010), sostiene que la Pachamama “es un ser vivo», “comunidad única, indivisible y autorregulada de seres interrelacionados», «que sostiene, contiene y reproduce a todos los seres que la componen».

Como vemos, se va dando una convergencia entre las ciencias y la sabiduría ancestral e indígena, tímidamente, pero se va dando. Y es que si le quitamos todo el contenido afectivo una madre finalmente es un organismo o un sistema humano femenino que engendra y alimenta una nueva vida. La concepción indígena tiene un valor propio, pues al personificar al planeta en una madre está abriéndose hacia el afecto en las relaciones. Esto implica reconocer la profundidad de las sabidurías ancestrales y las posibilidades de diálogo y cooperación con los saberes científicos.

Diagnóstico y terapia para la sanación del planeta

A estas alturas del camino, cuando estamos atravesando circunstancias críticas como el cambio climático y la resistencia bacteriana, es hora de hacer un diagnóstico integral de la situación de salud de la Madre Tierra, para identificar cada uno de los signos y síntomas de su destrucción y de las enfermedades de los seres humanos y de las otras formas de vida. Los analice, sistematice e interprete, pensando en las causas inmediatas y mediatas, las agravantes, precipitantes y determinantes.

Y luego hace falta una terapéutica apropiada para remediar y reparar el daño, con la mirada siempre en el conjunto, profundizando en el estudio de la fisiología, la patología, la geoquímica, la biología y los procesos evolutivos y culturales, utilizando metodologías adecuadas, todas las tecnologías disponibles, el diagnóstico epidemiológico y comunitario, para luego pasar a las pruebas bioquímicas y moleculares más retinadas.

Minga de mujeres campesinas de la provincia de Chimborazo, Sierra del Ecuador.

Tenemos que re imaginar que es el ser humano y paralelamente el sentido de la vida. Necesitamos una nueva relación con la Madre Tierra, con las bacterias, re imaginar la civilización. Miremos hacia los pueblos indígenas, que nos proponen el Sumak Kawsay, miremos hacia las manos campesinas, que nos proponen la agroecología, miremos hacia el mundo microbiano, que se comunica y coopera en este planeta desde hace 2.500 millones de años.

Concibámonos como un súper-organismo, como “nosotros”, como un movimiento mundial en el que uno somos todos, que activa su sistema inmunológico para proteger a todos sus miembros, especialmente a los más frágiles. Necesitamos de todos y todas para lograrlo. Por eso, nos convocamos desde la producción de alimentos, de saberes, de sabores; desde el arte en sus expresiones más variadas; desde los movimientos sociales, campesinos, indígenas, urbanos; desde lo que cada uno este haciendo cotidianamente para recuperar la Salud de la Madre Tierra.


17 Abr

COVID-19 y RBA: ¿qué sabemos hasta ahora?

El SARS-CoV2 del síndrome respiratorio agudo severo es un nuevo coronavirus que se descubrió recientemente en 2019. El virus causa la pandemia de COVID-19 que actualmente requiere todo el enfoque, compromiso y apoyo de todos los gobiernos, instituciones internacionales y organizaciones, del personal de los sistemas de salud, del sector privado y de la sociedad civil.

Se ha comenzado a prestar atención al papel de las infecciones secundarias, así como a la resistencia a los antibióticos en pacientes con COVID-19. Sin embargo, actualmente hay muy poca información disponible para sacar conclusiones completas sobre el impacto potencial que la resistencia a los antibióticos podría tener en los resultados de COVID-19.

Sin embargo, ReAct está monitoreando cuidadosamente el campo y evaluando los datos que surgen y se cruzan con la resistencia a los antibióticos. Aquí intentamos proporcionar una visión general de lo que se sabe hasta ahora sobre cómo se relacionan la resistencia bacteriana a los antibióticos (RBA) y la COVID-19.

Bacterias o virus: ¿cuál es la diferencia?

Aunque se sabe que solo una fracción de las bacterias y los virus son agentes causantes de enfermedades, son fundamentalmente diferentes. Las bacterias son organismos unicelulares que se encuentran a nuestro alrededor, incluso dentro y sobre nuestros cuerpos. Existe una gran variedad de especies bacterianas y tienen papeles importantes que desempeñar en todo tipo de ecosistemas. Los antibióticos se pueden usar para tratar infecciones bacterianas.

Los virus, por otro lado, no están formados por células. Están compuestos de material genético, ADN o ARN, que está cubierto por una capa de proteína. A diferencia de las bacterias, los virus carecen de la capacidad de reproducirse de forma independiente y, por lo tanto, necesitan ingresar a las células de otros organismos huéspedes para poder multiplicarse. Como tales, siempre son parásitos, independientemente de que el huésped sea un humano, un animal, una planta o una bacteria. El virus que causa COVID-19 se propaga a través de las gotas respiratorias, principalmente cuando una persona infectada tose o estornuda.

Las infecciones virales, incluido la COVID-19, no pueden tratarse con antibióticos. Sin embargo, algunas infecciones virales pueden dañar nuestras células tanto que es más fácil para ciertas bacterias causar las llamadas infecciones secundarias (sobre infecciones bacterianas). Un ejemplo bastante común es la neumonía bacteriana en pacientes con gripe, que puede tratarse con antibióticos.

Infecciones secundarias en pacientes con COVID-19

Un estudio publicado recientemente en Lancet analizó a 191 pacientes adultos hospitalizados en Wuhan, China, que habían sido diagnosticados con COVID-19 y que habían muerto o habían sido dados de alta a fines de enero de este año. Aunque el tamaño de la muestra era bastante pequeño, los investigadores descubrieron que la mitad de los pacientes que murieron (n = 27/54) también tenían una infección secundaria, y que todos menos uno había sido tratados con antibióticos. Esto ha sido recogido por los medios de todo el mundo y ha iniciado una discusión relevante sobre el impacto potencial de la resistencia a los antibióticos en los resultados de los pacientes con COVID-19. El centro de pensamiento es que los países con mayor carga de resistencia a los antibióticos podrían estar peor si las infecciones bacterianas secundarias son una complicación común.

Sin embargo, vale la pena señalar que las infecciones secundarias que afectan a los pacientes moribundos y hospitalizados en Wuhan ocurrieron en una etapa muy tardía de la enfermedad (el tiempo promedio fue de 17 días después del comienzo de la enfermedad). Los pacientes generalmente enfrentaron síntomas graves como sepsis y lesiones agudas en el corazón y los riñones antes (la mediana del tiempo de aparición en los no sobrevivientes fue de 10, 14.5 y 15 días, respectivamente). La sepsis, que a menudo podría haber sido causada por el virus SARS-CoV-2 en sí, ocurrió en el 100% de los pacientes que no sobrevivieron, mientras que las lesiones agudas de corazón y riñón ocurrieron en 59% y 50% de ellos, respectivamente.

Hasta ahora no está claro si los antibióticos no funcionaron debido a la resistencia, o si los pacientes estaban tan débiles cuando contrajeron las infecciones secundarias, que la muerte era inevitable. Se necesitarán más y más estudios de diferentes países para arrojar más luz sobre estos temas. Será importante para la respuesta del mundo tanto en el plazo más inmediato, como para las acciones preventivas a largo plazo, comprender qué papel podrían desempeñar las infecciones bacterianas secundarias y la resistencia a los antibióticos en la pandemia actual.

Lavarse las manos – efectiva para la prevención de infecciones.

Varios eventos en la historia médica han tenido un impacto extraordinario en la salud pública. Uno de ellos es el descubrimiento y el uso de antibióticos y vacunas, otro es la comprensión de que la mejora del saneamiento y la higiene, como el lavado de manos, reduce la propagación de enfermedades infecciosas. Con la pandemia de la COVID-19, el simple mensaje de lavarse las manos ha llegado a la cima de la agenda y está recibiendo la atención que merece como la medida efectiva de control de infecciones que es.

La respuesta de investigación y desarrollo por la COVID-19 abre la posibilidad de nuevos enfoques

El campo de la investigación y el desarrollo en relación con la COVID-19 se está desarrollando rápidamente con muchos actores que hacen todo lo posible para desarrollar vacunas, nuevos tratamientos y diagnósticos, y probar medicamentos reutilizados existentes. La OMS, por ejemplo, ha iniciado un mega ensayo global de cuatro diferentes medicamentos existentes con procedimientos simplificados, para que sea más fácil para los hospitales de los países participar e informar los datos. Otras propuestas presentadas, incluyen una solicitud de Costa Rica a la OMS para establecer un grupo de propiedad intelectual voluntaria para todas las tecnologías relevantes de COVID-19, que la OMS está ahora en proceso de evaluación. 


La iniciativa CEPI, que desarrolla una vacuna público-privada, publicó un artículo en el New England Journal of Medicine donde hicieron el llamado:

«Un sistema de financiamiento global que respalde el desarrollo de extremo a extremo y la fabricación y despliegue a gran escala, garantice una asignación justa y proteja a los socios del sector privado de pérdidas financieras significativas será un componente crítico de la preparación para una pandemia futura».


A finales de marzo, un editorial de The Financial Times reveló el uso de los Acuerdos de Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados al Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés) por parte de los países del derecho consagrado a emitir licencias obligatorias y, por tanto, eliminar la protección de patentes para medicamentos y tecnologías de salud donde se considera un obstáculo para proteger la salud pública. Según los informes, países como Alemania, Canadá, Australia y Chile están tomando medidas o están considerando cambiar su legislación nacional de propiedad intelectual para permitir más fácilmente la emisión de licencias obligatorias. Dichas propuestas han sido muy difíciles de avanzar anteriormente y los pocos países de ingresos bajos y medios que han emitido o simplemente han considerado emitir licencias obligatorias han tenido fuertes repercusiones políticas por parte de los países más ricos. Estos avances son interesantes ya que probablemente serán pioneros y útiles y también podrían resolver la crisis de investigación y desarrollo de antibióticos al permitir que surjan y se prueben enfoques alternativos. 

¿Habrá más escasez de antibióticos?

Incluso antes de la propagación de la COVID-19, el problema de la escasez de medicamentos esenciales ha sido una preocupación creciente en muchos países. Aunque aún no se han obtenido datos sólidos que indiquen nuevas interrupciones en el suministro, es probable que esta pandemia sea un factor que agrave el problema, dado que los países productores clave como China e India se han visto afectados por el bloqueo. La evolución de la situación del suministro debe monitorearse de cerca en los próximos meses, ya que el efecto de la pandemia en la capacidad de producción y el funcionamiento de las cadenas de suministro solo puede hacerse visible cuando las existencias actuales en los países comiencen a agotarse. Sería útil un mapeo de qué medicamentos tienen más probabilidades de escasez para permitir que se desarrollen planes de contingencia, en particular si los antibióticos en la lista de medicamentos esenciales están en riesgo de escasez. 

07 Abr

Cuidado y Mejoramiento del Uso de los Medicamentos

Reflexiones sobre el Día Mundial de la Salud

Este Día Mundial de la Salud es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra relación con el mundo microbiano. Y despertar nuestra conciencia de que, frente a la crisis, no debemos permitir que el miedo y la ansiedad se apoderen de nosotros.  Este es el momento en que deberíamos, juntos como especie, reflexionar con más profundidad sobre quiénes somos, cómo nos relacionamos con nuestra Madre Tierra y su enorme diversidad de formas de vida y qué es lo que verdaderamente nos hace humanos.

COVID-19 es un nuevo rostro surgido de la inconmensurable fertilidad del mundo microbiano. En su búsqueda por conocer a sus compañeros de vida, tiene una curiosidad insaciable y mortal. . Junto con esa curiosidad, nos deja un regalo: ¡el regalo de un espejo! Espejo que nos permite ver cómo vivimos nuestras vidas, el mosaico de lo obvio y oculto, lo ruidoso y temerario que siempre vemos, y lo sutil y borroso que no vemos. 

De esta manera, son visibilizadas las personas mayores, las que tienen enfermedades crónicas de diferente tipo, y las que no tienen acceso a la atención médica. Sin embargo, aquellos con recursos tampoco se libran del virus inquisitivo: ¿cómo son sus barrios, sus mansiones? – Quiere saberlo.

Esta situación muestra la importancia de la salud pública y de la salud individual como un todo. Nadie está exento, y todos contribuyen. Nuestro comportamiento individual afecta al conjunto. 

También vemos la importancia subyacente de la seguridad alimentaria, la calidad de nuestra nutrición e higiene. Vemos como el confinamiento decretado en muchos países, afecta a las personas sin recursos, que deben viajar largas distancias para trabajar o conseguir recursos. Los desafíos con el racionamiento de alimentos en muchos países y la amenaza a la seguridad alimentaria han quedado al descubierto.

Hay una respuesta oscura a la catástrofe y la crisis, – el pánico que crea chivos expiatorios y sospechas, alimenta el egoísmo que se expande como un incendio forestal. Lo que la crisis de la COVID-19 ha provocado, en algunos lugares, es una avalancha de personas en pánico obsesionadas por el acaparamiento. . En muchos países, hay poco paracetamol en los estantes y el equipamiento de alta tecnología en los hospitales debe ser racionado ahora. La posibilidad de la cloroquina (antipalúdica) como tratamiento potencial condujo al aumento inusitado de precios, que amenaza el acceso equitativo.

¿Y qué significado tiene este momento para una sociedad en la que las personas veneran y usan desenfrenadamente los medicamentos? Las circunstancias actuales muestran cómo es la realidad cuando no existen medicamentos eficaces. ¿Podemos practicar ponderación y sabiduría frente a esta crisis? Ahora, es nuestra prueba. ¿Podemos evitar el uso de los antibióticos y los antivirales cuando no son necesarios y asegurar primero para aquellos que más lo necesitan, y preservar su efectividad para las presentes y futuras generaciones? Igualmente desafía la retórica actual de que hay una píldora mágica para todo en lugar de medidas preventivas.

La nueva vacuna debe acompañarse con orientaciones claras para su uso y acceso para todos, comenzando por aquellos con la más alta prioridad. Se requiere con urgencia nuestra capacidad creativa para organizar la logística y garantizar que se comparta en todo el mundo. Lo que está claro es que cada una de las personas en el planeta es importante tanto para propagar como para contener la infección.

Como dice Emiliano Mariscal, el cuidado es un atributo humano precioso. La relación y los actos de bondad, asistencia y comunicación son la esencia de la necesidad humana y la felicidad. El cuidado mutuo es primordial. 

Podemos constatar muchas historias de personas que se organizan para ayudar a los ancianos y aquellos en riesgo. Otros asumen responsablemente el aislamiento si han viajado o han estado en contacto con el virus. También podemos ver historias de solidaridad de aquellos que apoyan a los trabajadores de la salud en primera línea, se preocupan por sus hijos y hacen las compras de sus alimentos. Vemos a las personas comunicándose a la distancia a través de la música y otras actividades que promueven alegría y solidaridad. También vemos entre nuestros colegas médicos y otros que trabajan en la primera línea, cuidando y tratando a pacientes que padecen la  Covid 19, a menudo arriesgando sus propias vidas. Lloramos juntos por todos los que han ofrendado sus vidas. 

Para descargar el artículo en PDF

03 Abr

7 de Abril, Día Mundial de al Salud | Reflexionando acerca de la epidemiología en tiempos de pandemia

El próximo 7 de abril el mundo se aboca a celebrar el Día Mundial de la Salud. Lo que diferencia esta vez, es que esta fecha se conmemora en medio de una emergencia sanitaria global, que ha puesto en evidencia la necesidad de replantearnos los paradigmas del significado de la salud y cuáles serían los alcances del enfoque Una Sola Salud, como fuerza motora que nos ayude a restaurar ese frágil equilibrio de las interrelaciones entre la salud de los ecosistemas y la salud humana

Las pandemias, como en este caso del Covid-19, ponen de manifiesto la verdadera fortaleza de los sistemas de salud, así como de las vulnerabilidades de la población, las prioridades de atención, las políticas de salud y el enfoque de Derechos que rigen en cada Estado. 

La epidemiología, que no es otra cosa que el estudio de la distribución y los determinantes de los eventos para la aplicación en el control de enfermedades y otros problemas de salud (definición de la OMS), nos brinda la posibilidad de analizar y reflexionar esta pandemia a la luz de varias interrogantes que son expuestas y desarrolladas por el médico epidemiólogo, argentino, Emiliano Mariscal, docente de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Loader Loading…
EAD Logo Taking too long?

Reload Reload document
| Open Open in new tab

Descargar