24 Abr

Sanar a la Madre Tierra para garantizar la continuidad de la vida

La salud humana depende de lo que pasa con nuestros ecosistemas, con nuestros lagos y mares, con nuestros valles y montañas, de lo que pasa con nuestro planeta. La interacción entre los miembros de la Tierra es constante y dinámica. El ser humano ha modificado inmisericordemente la naturaleza y ha dado inicio a una nueva época geológica llamada Antropoceno.

La contaminación de los alimentos y la resistencia bacteriana a los antibióticos son dos buenos ejemplos para ilustrar los efectos destructivos que para la especie humana tiene esa modificación antropogénica del medio ambiente. Las fronteras entre la salud humana, la salud del aire, del agua, del fuego, de la tierra, de los animales, las plantas y los microbios, no existen. La salud es una sola.

Es urgente realizar un diagnóstico integral que identifique cada uno de los signos y síntomas, los analice, sistematice e interprete, pensando en las causas inmediatas y mediatas, las agravantes, precipitantes y determinantes.

A días de haberse conmemorado el Día Internacional de la Madre Tierra, desde ReAct Latinoamérica hacemos un llamado global a aunar nuestros esfuerzos para sofocar las causas que afectan negativamente a la salud humana, de los animales, las plantas y de nuestra extensísima microbiósfera.

Debemos avanzar a establecer una terapéutica apropiada para remediar y reparar el daño, sin descuidar el conjunto, promoviendo la participación de las comunidades, los trabajadores de la salud animal, humana, vegetal, hombres y mujeres de ciencia, los ecólogos, sociólogos y ambientalistas, pasando por aquellos que tienen un conocimiento empírico, vivencial, que aman y sueñan, que miran, sienten y colocan por encima de todo, la continuidad de la vida.