18 Mar

Seminario Taller Provincial “Comunidades Inteligentes en la Producción de Alimentos y el Cuidado de la Salud de la Madre Tierra”

El próximo 20 de marzo se realizará en la ciudad de Latacunga el Seminario Taller Provincial “Comunidades Inteligentes en la Producción de Alimentos y el Cuidado de la Salud de la Madre Tierra”, evento organizado por la Federación Única Nacional de Afiliados al Seguro Social Campesino del Ecuador, FEUNASSC filial Cotopaxi, ReAct Latinoamérica, la Universidad Técnica de Cotopaxi, el Consejo Provincial de Cotopaxi y el Instituto de Seguridad Social a través del Seguro Social Campesino.

“Este es un espacio de reflexión con las comunidades y profesionales de la salud que permitirá ampliar el significado de salud y medicina, para enfrentar los problemas de salud de una manera integral, que nos permita ver el problema bajo el enfoque Una Sola Salud, que involucra también la salud animal y la salud de la Madre Tierra”, manifestó Arturo Quizhpe, Director de ReAct Latinoamérica.

Este Seminario – Taller abordará el tema de la alimentación, desde la conceptualización de lo que representa la misma en la cosmovisión andina, hasta la producción y consumo de alimentos libres de antibióticos, diversos, que fomenten un microbioma sano.

Uno de los problemas que generan la resistencia bacteriana tiene que ver con la producción de alimentos; se estima que el 70% de la resistencia bacteriana tiene su origen en el uso de antibióticos en la industria de la carne, pollos y cerdos principalmente. Según cálculos recientes, alrededor del 80% de los antibióticos que se producen a nivel mundial se destinan para el consumo en la salud animal. 

La industria de la carne utiliza miles de toneladas de antibióticos cada año, la mayoría con fines preventivos rutinarios y otra buena parte como promotores de engorde. Eso provoca que las heces de los animales contaminen el ambiente con bacterias resistentes y se diseminen los genes de resistencia a través del agua y el suelo.

Debatir y entender estos problemas dilucidarán acerca de la problemática de la salud en las comunidades y cómo se puede  desde los productores promover la producción y consumo de alimentos que no solo sean seguros para los seres humanos, sino que promuevan el cuidado del agua, el suelo y el aire, vitales para la salud humana.

Descargue el programa completo

11 Mar

Argentina: no más colistina en productos veterinarios

El Programa Nacional de Vigilancia de Resistencia Antimicrobiana ha efectuado estudios en los cuales se ha demostrado que los niveles de resistencia a la colistina en animales es significativo.

Argentina ha prohibido la ‘elaboración, distribución, importación, uso y posesión  de productos veterinarios que contengan el principio activo de la colistina y sus sales’ siguiendo el llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer frente a la resistencia a los antibióticos y a la exhortación de la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE) que recomienda el uso discrecional de estos agentes.

Inmensas pérdidas humanas, animales y económicas

La Resolución 22/2019 fue emitida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Senasa, en la que se explica que la medida fue tomada considerando las cuantiosas pérdidas humanas, animales y económicas que genera la resistencia a los antimicrobainos en todo el mundo.

La OMS cataloga la colistina y sus sales como ‘medicina de reserva’ dada su importancia ‘como la última reserva terapéutica en las unidades de cuidados intensivos’, consecuentemente debe ser preservado para el tratamiento en la salud humana. 

Resistencia a la colistina, altamente significativa en animales

Por su parte, el Programa Nacional de Vigilancia de Resistencia Antimicrobiana ha efectuado estudios en los cuales se ha demostrado que los niveles de resistencia a la colistina en animales es significativo. Estos resultados mostraron la necesidad de evitar la administración del agente y sus sales a los animales destinados al consumo humano y, por tanto, de preservar su efectividad en el tratamiento de infecciones causadas por bacterias multirresistentes en los seres humanos.

Uso de antibióticos preventivos prohibidos en 2015

En una resolución anterior, 594/15 emitida en 2015, Senasa ya había prohibido que la alimentación de animales contenga antibióticos con fines preventivos o como promotores de engorde.

Los productores aún pueden incluirlos en las raciones que proporcionan, en el caso de que su objetivo sea “curar, en un cierto período de tiempo y con una receta del veterinario de la granja acreditado”, según la Asociación Argentina de Productores de Cerdos (AAPP).

En el comunicado de prensa, la organización declaró que “Argentina comenzó a caminar por el camino que muchos países han recorrido, esto es, en el uso responsable de antibióticos y la participación activa de un veterinario profesional en las decisiones sanitarias de las granjas”.

Traducido del inglés del sitio Pig Progress, donde fue publicado el artículo original.

23 Feb

La metáfora de la guerra

La metáfora de la guerra

¿Una guerra contra nuestras aliadas?

Un abultado número de estudios recientes demuestran que las bacterias actúan, la mayor parte del tiempo, no como individuos, sino como comunidades, incluso comunicándose entre ellas para decidir su curso de acción, lo cual indica la necesidad de una perspectiva ecológica para lidiar con ellas.

Existen muchas referencias que apuntan a la naturaleza ecológica de la RAB:

  • Los microbios son los organismos vivientes más antiguos y numerosos de la Tierra. Se estima que el peso combinado de todos los microorganismos alcanza un 80% de la biomasa de la Tierra. En cierta manera, todas las especies “visibles” se encuentran flotando en un mar de microorganismos “invisibles”, siendo estos últimos fundamentales en la evolución de los primeros.

  • La actividad microbiana es esencial para la supervivencia de la vida en el planeta y la cantidad de bacterias beneficiosas superan ampliamente la cantidad de bacterias patógenas o potencialmente patógenas. En el reciclaje de nutrientes y residuos, la regulación de los gases atmosféricos y el mantenimiento de procesos metabólicos complejos en el ser humano, los microbios son indispensables. En 1997, un estudio estimó en $35 billones de dólares la contribución de los microbios a la economía global, tres veces el producto interno bruto mundial de ese año.

  • Un adulto sano alberga unos 100 billones de bacteria solamente en su intestino, cantidad diez veces mayor al número de células “humanas”. Mientras que el óvulo y el esperma humanos aportan cerca de 22.000 genes diferentes al cuerpo, el microbioma (como se conoce al conjunto de comunidades bacterianas en el cuerpo) contribuye con 8 millones de genes adicionales, es decir, 360 veces más que los humanos.

  • Entre los microbiólogos, existe consenso mundial para considerar al microbioma como otro órgano del cuerpo humano. Su peso (un kilogramo o más) es similar al del cerebro humano y al de otros órganos.

Ilustración de Vilma Vargas para ReAct Latinoamérica

Tanto los antibióticos cuanto la resistencia bacteriana existen naturalmente en el ambiente y son parte de un proceso milenario evolutivo. Existe un intercambio dinámico constante de material genético entre las diferentes especies bacterianas en la naturaleza, proceso que ha sido acelerado con el advenimiento de los antibióticos producidos por la industria.

Convencionalmente, los antibióticos han sido definidos como “las substancias producidas por un microorganismo (sea bacteria u hongo) que en una solución diluida tienen la capacidad de inhibir o eliminar otro microorganismo (como un germen patógeno)”. De acuerdo con ciertos investigadores, este concepto está basado en un conocimiento escaso de la ecología y la biología de los compuestos orgánicos de bajo peso molecular. Por ejemplo, según Julian Davies, la modulación de los patrones de transcripción celular representa una función normal de una vasta mayoría de los productos naturales de bajo peso molecular, incluidos los antibióticos. “Quizás en el contexto de las propiedades de las moléculas pequeñas fuera de su ambiente natural, es más adecuado decir que ‘un antibiótico es un agente terapéutico producido por una compañía farmacéutica”, sostiene.

Hoy en día, a causa de la producción a escala industrial, el planeta utiliza antibióticos en cantidades y concentraciones mayores a las que se encuentran en la naturaleza, desencadenando fenómenos evolutivos y microbiológicos que todavía no son entendidos en su totalidad.

La actividad humana, incluida la urbanización, el uso de nuevos químicos como biocidas y los intentos de esterilizar los espacios que habitamos con desinfectantes comerciales, está creando nuevos nichos ecológicos para que las bacterias resistentes prosperen. Los lugares con alto uso de antibióticos o contaminación, tales como sistemas urbanos de aguas residuales, hospitales y sitios de producción farmacéutica, son excelentes caldos de cultivo para el crecimiento de bacterias resistentes y/o para la circulación de genes que confieren resistencia.

En los Estados Unidos, los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cerca de 1,7 millones de infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), son causadas por microorganismos de todos los tipos, incluidas bacterias, y causan o contribuyen a 99.000 muertes anuales. Las IAAS son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos, superando a las muertes por diabetes, influenza/neumonía y Alzheimer. Una gran proporción de los antibióticos se utilizan con fines no terapéuticos en la ganadería o la agricultura, produciendo contaminación de la cadena alimentaria con el consecuente desarrollo de resistencia bacteriana tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente.

Los antibióticos sirven para tratar infecciones producidas por bacterias, que son los organismos vivos más antiguos y más numerosos del planeta, poseedores de mayor diversidad de especies, más que ninguna otra clase de ser vivo. La innovación científica en materia de antibióticos ha encontrado, en décadas recientes, un obstáculo en el gran número y la velocidad con que las mutaciones bacterianas ocurren o la infinita habilidad que poseen las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia para enfrentar los nuevos métodos para eliminarlas o desarmarlas(16). Sin un entendimiento más profundo de los procesos y los elementos de la ecología bacteriana, los nuevos tratamientos para las infecciones pueden tener vidas muy cortas.

Cada vez está más claro que el tratamiento de las infecciones con antibióticos es sólo la mitad de la historia cuando de lidiar con una enfermedad se trata. La otra mitad es el rol que juega el sistema inmune del cuerpo. El delicado balance entre la inmunidad y la infección necesita ser tomado en cuenta antes de considerar el uso de cualquier antibiótico. Otras perspectivas médicas que enfocan la habilidad del huésped para protegerse a sí mismo necesitan ser exploradas, en lugar de obsesionarse con “eliminar” al “patógeno”.

En esencia, el punto es que los procesos involucrados en la infección, la resistencia o incluso la recuperación del cuerpo humano son parte de sistemas muy dinámicos y no lineales, similares a los de cualquier proceso ecológico. Desafortunadamente, la medicina moderna, a menudo, trata al cuerpo como un dispositivo mecánico que debe ser “reparado” o “rediseñado” y que contiene partes que pueden ser “reemplazadas”.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

Mantengámonos informados para hacerle frente a la Resistencia Bacteriana. Suscríbase y reciba artículos, noticias y publicaciones.

23 Feb

Salud de la Madre Tierra y RBA

Salud de la Madre Tierra y RBA

Las bacterias, un mundo invisible en nuestro mundo

Un abultado número de estudios recientes demuestran que las bacterias actúan, la mayor parte del tiempo, no como individuos, sino como comunidades, incluso comunicándose entre ellas para decidir su curso de acción, lo cual indica la necesidad de una perspectiva ecológica para lidiar con ellas.

Existen muchas referencias que apuntan a la naturaleza ecológica de la RAB:

  • Los microbios son los organismos vivientes más antiguos y numerosos de la Tierra. Se estima que el peso combinado de todos los microorganismos alcanza un 80% de la biomasa de la Tierra. En cierta manera, todas las especies “visibles” se encuentran flotando en un mar de microorganismos “invisibles”, siendo estos últimos fundamentales en la evolución de los primeros.

  • La actividad microbiana es esencial para la supervivencia de la vida en el planeta y la cantidad de bacterias beneficiosas superan ampliamente la cantidad de bacterias patógenas o potencialmente patógenas. En el reciclaje de nutrientes y residuos, la regulación de los gases atmosféricos y el mantenimiento de procesos metabólicos complejos en el ser humano, los microbios son indispensables. En 1997, un estudio estimó en $35 billones de dólares la contribución de los microbios a la economía global, tres veces el producto interno bruto mundial de ese año.

  • Un adulto sano alberga unos 100 billones de bacteria solamente en su intestino, cantidad diez veces mayor al número de células “humanas”. Mientras que el óvulo y el esperma humanos aportan cerca de 22.000 genes diferentes al cuerpo, el microbioma (como se conoce al conjunto de comunidades bacterianas en el cuerpo) contribuye con 8 millones de genes adicionales, es decir, 360 veces más que los humanos.

  • Entre los microbiólogos, existe consenso mundial para considerar al microbioma como otro órgano del cuerpo humano. Su peso (un kilogramo o más) es similar al del cerebro humano y al de otros órganos.

Ilustración de Vilma Vargas para ReAct Latinoamérica

Tanto los antibióticos cuanto la resistencia bacteriana existen naturalmente en el ambiente y son parte de un proceso milenario evolutivo. Existe un intercambio dinámico constante de material genético entre las diferentes especies bacterianas en la naturaleza, proceso que ha sido acelerado con el advenimiento de los antibióticos producidos por la industria.

Convencionalmente, los antibióticos han sido definidos como “las substancias producidas por un microorganismo (sea bacteria u hongo) que en una solución diluida tienen la capacidad de inhibir o eliminar otro microorganismo (como un germen patógeno)”. De acuerdo con ciertos investigadores, este concepto está basado en un conocimiento escaso de la ecología y la biología de los compuestos orgánicos de bajo peso molecular. Por ejemplo, según Julian Davies, la modulación de los patrones de transcripción celular representa una función normal de una vasta mayoría de los productos naturales de bajo peso molecular, incluidos los antibióticos. “Quizás en el contexto de las propiedades de las moléculas pequeñas fuera de su ambiente natural, es más adecuado decir que ‘un antibiótico es un agente terapéutico producido por una compañía farmacéutica”, sostiene.

Hoy en día, a causa de la producción a escala industrial, el planeta utiliza antibióticos en cantidades y concentraciones mayores a las que se encuentran en la naturaleza, desencadenando fenómenos evolutivos y microbiológicos que todavía no son entendidos en su totalidad.

La actividad humana, incluida la urbanización, el uso de nuevos químicos como biocidas y los intentos de esterilizar los espacios que habitamos con desinfectantes comerciales, está creando nuevos nichos ecológicos para que las bacterias resistentes prosperen. Los lugares con alto uso de antibióticos o contaminación, tales como sistemas urbanos de aguas residuales, hospitales y sitios de producción farmacéutica, son excelentes caldos de cultivo para el crecimiento de bacterias resistentes y/o para la circulación de genes que confieren resistencia.

En los Estados Unidos, los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cerca de 1,7 millones de infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), son causadas por microorganismos de todos los tipos, incluidas bacterias, y causan o contribuyen a 99.000 muertes anuales. Las IAAS son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos, superando a las muertes por diabetes, influenza/neumonía y Alzheimer. Una gran proporción de los antibióticos se utilizan con fines no terapéuticos en la ganadería o la agricultura, produciendo contaminación de la cadena alimentaria con el consecuente desarrollo de resistencia bacteriana tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente.

Los antibióticos sirven para tratar infecciones producidas por bacterias, que son los organismos vivos más antiguos y más numerosos del planeta, poseedores de mayor diversidad de especies, más que ninguna otra clase de ser vivo. La innovación científica en materia de antibióticos ha encontrado, en décadas recientes, un obstáculo en el gran número y la velocidad con que las mutaciones bacterianas ocurren o la infinita habilidad que poseen las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia para enfrentar los nuevos métodos para eliminarlas o desarmarlas(16). Sin un entendimiento más profundo de los procesos y los elementos de la ecología bacteriana, los nuevos tratamientos para las infecciones pueden tener vidas muy cortas.

Cada vez está más claro que el tratamiento de las infecciones con antibióticos es sólo la mitad de la historia cuando de lidiar con una enfermedad se trata. La otra mitad es el rol que juega el sistema inmune del cuerpo. El delicado balance entre la inmunidad y la infección necesita ser tomado en cuenta antes de considerar el uso de cualquier antibiótico. Otras perspectivas médicas que enfocan la habilidad del huésped para protegerse a sí mismo necesitan ser exploradas, en lugar de obsesionarse con “eliminar” al “patógeno”.

En esencia, el punto es que los procesos involucrados en la infección, la resistencia o incluso la recuperación del cuerpo humano son parte de sistemas muy dinámicos y no lineales, similares a los de cualquier proceso ecológico. Desafortunadamente, la medicina moderna, a menudo, trata al cuerpo como un dispositivo mecánico que debe ser “reparado” o “rediseñado” y que contiene partes que pueden ser “reemplazadas”.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

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23 Feb

Salud animal y RBA

Salud animal y RBA

Las bacterias, un mundo invisible en nuestro mundo

Un abultado número de estudios recientes demuestran que las bacterias actúan, la mayor parte del tiempo, no como individuos, sino como comunidades, incluso comunicándose entre ellas para decidir su curso de acción, lo cual indica la necesidad de una perspectiva ecológica para lidiar con ellas.

Existen muchas referencias que apuntan a la naturaleza ecológica de la RAB:

  • Los microbios son los organismos vivientes más antiguos y numerosos de la Tierra. Se estima que el peso combinado de todos los microorganismos alcanza un 80% de la biomasa de la Tierra. En cierta manera, todas las especies “visibles” se encuentran flotando en un mar de microorganismos “invisibles”, siendo estos últimos fundamentales en la evolución de los primeros.

  • La actividad microbiana es esencial para la supervivencia de la vida en el planeta y la cantidad de bacterias beneficiosas superan ampliamente la cantidad de bacterias patógenas o potencialmente patógenas. En el reciclaje de nutrientes y residuos, la regulación de los gases atmosféricos y el mantenimiento de procesos metabólicos complejos en el ser humano, los microbios son indispensables. En 1997, un estudio estimó en $35 billones de dólares la contribución de los microbios a la economía global, tres veces el producto interno bruto mundial de ese año.

  • Un adulto sano alberga unos 100 billones de bacteria solamente en su intestino, cantidad diez veces mayor al número de células “humanas”. Mientras que el óvulo y el esperma humanos aportan cerca de 22.000 genes diferentes al cuerpo, el microbioma (como se conoce al conjunto de comunidades bacterianas en el cuerpo) contribuye con 8 millones de genes adicionales, es decir, 360 veces más que los humanos.

  • Entre los microbiólogos, existe consenso mundial para considerar al microbioma como otro órgano del cuerpo humano. Su peso (un kilogramo o más) es similar al del cerebro humano y al de otros órganos.

Ilustración de Vilma Vargas para ReAct Latinoamérica

Tanto los antibióticos cuanto la resistencia bacteriana existen naturalmente en el ambiente y son parte de un proceso milenario evolutivo. Existe un intercambio dinámico constante de material genético entre las diferentes especies bacterianas en la naturaleza, proceso que ha sido acelerado con el advenimiento de los antibióticos producidos por la industria.

Convencionalmente, los antibióticos han sido definidos como “las substancias producidas por un microorganismo (sea bacteria u hongo) que en una solución diluida tienen la capacidad de inhibir o eliminar otro microorganismo (como un germen patógeno)”. De acuerdo con ciertos investigadores, este concepto está basado en un conocimiento escaso de la ecología y la biología de los compuestos orgánicos de bajo peso molecular. Por ejemplo, según Julian Davies, la modulación de los patrones de transcripción celular representa una función normal de una vasta mayoría de los productos naturales de bajo peso molecular, incluidos los antibióticos. “Quizás en el contexto de las propiedades de las moléculas pequeñas fuera de su ambiente natural, es más adecuado decir que ‘un antibiótico es un agente terapéutico producido por una compañía farmacéutica”, sostiene.

Hoy en día, a causa de la producción a escala industrial, el planeta utiliza antibióticos en cantidades y concentraciones mayores a las que se encuentran en la naturaleza, desencadenando fenómenos evolutivos y microbiológicos que todavía no son entendidos en su totalidad.

La actividad humana, incluida la urbanización, el uso de nuevos químicos como biocidas y los intentos de esterilizar los espacios que habitamos con desinfectantes comerciales, está creando nuevos nichos ecológicos para que las bacterias resistentes prosperen. Los lugares con alto uso de antibióticos o contaminación, tales como sistemas urbanos de aguas residuales, hospitales y sitios de producción farmacéutica, son excelentes caldos de cultivo para el crecimiento de bacterias resistentes y/o para la circulación de genes que confieren resistencia.

En los Estados Unidos, los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cerca de 1,7 millones de infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), son causadas por microorganismos de todos los tipos, incluidas bacterias, y causan o contribuyen a 99.000 muertes anuales. Las IAAS son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos, superando a las muertes por diabetes, influenza/neumonía y Alzheimer. Una gran proporción de los antibióticos se utilizan con fines no terapéuticos en la ganadería o la agricultura, produciendo contaminación de la cadena alimentaria con el consecuente desarrollo de resistencia bacteriana tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente.

Los antibióticos sirven para tratar infecciones producidas por bacterias, que son los organismos vivos más antiguos y más numerosos del planeta, poseedores de mayor diversidad de especies, más que ninguna otra clase de ser vivo. La innovación científica en materia de antibióticos ha encontrado, en décadas recientes, un obstáculo en el gran número y la velocidad con que las mutaciones bacterianas ocurren o la infinita habilidad que poseen las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia para enfrentar los nuevos métodos para eliminarlas o desarmarlas(16). Sin un entendimiento más profundo de los procesos y los elementos de la ecología bacteriana, los nuevos tratamientos para las infecciones pueden tener vidas muy cortas.

Cada vez está más claro que el tratamiento de las infecciones con antibióticos es sólo la mitad de la historia cuando de lidiar con una enfermedad se trata. La otra mitad es el rol que juega el sistema inmune del cuerpo. El delicado balance entre la inmunidad y la infección necesita ser tomado en cuenta antes de considerar el uso de cualquier antibiótico. Otras perspectivas médicas que enfocan la habilidad del huésped para protegerse a sí mismo necesitan ser exploradas, en lugar de obsesionarse con “eliminar” al “patógeno”.

En esencia, el punto es que los procesos involucrados en la infección, la resistencia o incluso la recuperación del cuerpo humano son parte de sistemas muy dinámicos y no lineales, similares a los de cualquier proceso ecológico. Desafortunadamente, la medicina moderna, a menudo, trata al cuerpo como un dispositivo mecánico que debe ser “reparado” o “rediseñado” y que contiene partes que pueden ser “reemplazadas”.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

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23 Feb

Salud humana y RBA

Salud humana y RBA

Las bacterias, un mundo invisible en nuestro mundo

Un abultado número de estudios recientes demuestran que las bacterias actúan, la mayor parte del tiempo, no como individuos, sino como comunidades, incluso comunicándose entre ellas para decidir su curso de acción, lo cual indica la necesidad de una perspectiva ecológica para lidiar con ellas.

Existen muchas referencias que apuntan a la naturaleza ecológica de la RAB:

  • Los microbios son los organismos vivientes más antiguos y numerosos de la Tierra. Se estima que el peso combinado de todos los microorganismos alcanza un 80% de la biomasa de la Tierra. En cierta manera, todas las especies “visibles” se encuentran flotando en un mar de microorganismos “invisibles”, siendo estos últimos fundamentales en la evolución de los primeros.

  • La actividad microbiana es esencial para la supervivencia de la vida en el planeta y la cantidad de bacterias beneficiosas superan ampliamente la cantidad de bacterias patógenas o potencialmente patógenas. En el reciclaje de nutrientes y residuos, la regulación de los gases atmosféricos y el mantenimiento de procesos metabólicos complejos en el ser humano, los microbios son indispensables. En 1997, un estudio estimó en $35 billones de dólares la contribución de los microbios a la economía global, tres veces el producto interno bruto mundial de ese año.

  • Un adulto sano alberga unos 100 billones de bacteria solamente en su intestino, cantidad diez veces mayor al número de células “humanas”. Mientras que el óvulo y el esperma humanos aportan cerca de 22.000 genes diferentes al cuerpo, el microbioma (como se conoce al conjunto de comunidades bacterianas en el cuerpo) contribuye con 8 millones de genes adicionales, es decir, 360 veces más que los humanos.

  • Entre los microbiólogos, existe consenso mundial para considerar al microbioma como otro órgano del cuerpo humano. Su peso (un kilogramo o más) es similar al del cerebro humano y al de otros órganos.

Ilustración de Vilma Vargas para ReAct Latinoamérica

Tanto los antibióticos cuanto la resistencia bacteriana existen naturalmente en el ambiente y son parte de un proceso milenario evolutivo. Existe un intercambio dinámico constante de material genético entre las diferentes especies bacterianas en la naturaleza, proceso que ha sido acelerado con el advenimiento de los antibióticos producidos por la industria.

Convencionalmente, los antibióticos han sido definidos como “las substancias producidas por un microorganismo (sea bacteria u hongo) que en una solución diluida tienen la capacidad de inhibir o eliminar otro microorganismo (como un germen patógeno)”. De acuerdo con ciertos investigadores, este concepto está basado en un conocimiento escaso de la ecología y la biología de los compuestos orgánicos de bajo peso molecular. Por ejemplo, según Julian Davies, la modulación de los patrones de transcripción celular representa una función normal de una vasta mayoría de los productos naturales de bajo peso molecular, incluidos los antibióticos. “Quizás en el contexto de las propiedades de las moléculas pequeñas fuera de su ambiente natural, es más adecuado decir que ‘un antibiótico es un agente terapéutico producido por una compañía farmacéutica”, sostiene.

Hoy en día, a causa de la producción a escala industrial, el planeta utiliza antibióticos en cantidades y concentraciones mayores a las que se encuentran en la naturaleza, desencadenando fenómenos evolutivos y microbiológicos que todavía no son entendidos en su totalidad.

La actividad humana, incluida la urbanización, el uso de nuevos químicos como biocidas y los intentos de esterilizar los espacios que habitamos con desinfectantes comerciales, está creando nuevos nichos ecológicos para que las bacterias resistentes prosperen. Los lugares con alto uso de antibióticos o contaminación, tales como sistemas urbanos de aguas residuales, hospitales y sitios de producción farmacéutica, son excelentes caldos de cultivo para el crecimiento de bacterias resistentes y/o para la circulación de genes que confieren resistencia.

En los Estados Unidos, los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cerca de 1,7 millones de infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), son causadas por microorganismos de todos los tipos, incluidas bacterias, y causan o contribuyen a 99.000 muertes anuales. Las IAAS son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos, superando a las muertes por diabetes, influenza/neumonía y Alzheimer. Una gran proporción de los antibióticos se utilizan con fines no terapéuticos en la ganadería o la agricultura, produciendo contaminación de la cadena alimentaria con el consecuente desarrollo de resistencia bacteriana tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente.

Los antibióticos sirven para tratar infecciones producidas por bacterias, que son los organismos vivos más antiguos y más numerosos del planeta, poseedores de mayor diversidad de especies, más que ninguna otra clase de ser vivo. La innovación científica en materia de antibióticos ha encontrado, en décadas recientes, un obstáculo en el gran número y la velocidad con que las mutaciones bacterianas ocurren o la infinita habilidad que poseen las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia para enfrentar los nuevos métodos para eliminarlas o desarmarlas(16). Sin un entendimiento más profundo de los procesos y los elementos de la ecología bacteriana, los nuevos tratamientos para las infecciones pueden tener vidas muy cortas.

Cada vez está más claro que el tratamiento de las infecciones con antibióticos es sólo la mitad de la historia cuando de lidiar con una enfermedad se trata. La otra mitad es el rol que juega el sistema inmune del cuerpo. El delicado balance entre la inmunidad y la infección necesita ser tomado en cuenta antes de considerar el uso de cualquier antibiótico. Otras perspectivas médicas que enfocan la habilidad del huésped para protegerse a sí mismo necesitan ser exploradas, en lugar de obsesionarse con “eliminar” al “patógeno”.

En esencia, el punto es que los procesos involucrados en la infección, la resistencia o incluso la recuperación del cuerpo humano son parte de sistemas muy dinámicos y no lineales, similares a los de cualquier proceso ecológico. Desafortunadamente, la medicina moderna, a menudo, trata al cuerpo como un dispositivo mecánico que debe ser “reparado” o “rediseñado” y que contiene partes que pueden ser “reemplazadas”.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

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22 Feb

Mundo microbiano

Mundo microbiano

Las bacterias, un mundo invisible en nuestro mundo

Un abultado número de estudios recientes demuestran que las bacterias actúan, la mayor parte del tiempo, no como individuos, sino como comunidades, incluso comunicándose entre ellas para decidir su curso de acción, lo cual indica la necesidad de una perspectiva ecológica para lidiar con ellas.

Existen muchas referencias que apuntan a la naturaleza ecológica de la RAB:

  • Los microbios son los organismos vivientes más antiguos y numerosos de la Tierra. Se estima que el peso combinado de todos los microorganismos alcanza un 80% de la biomasa de la Tierra. En cierta manera, todas las especies “visibles” se encuentran flotando en un mar de microorganismos “invisibles”, siendo estos últimos fundamentales en la evolución de los primeros.

  • La actividad microbiana es esencial para la supervivencia de la vida en el planeta y la cantidad de bacterias beneficiosas superan ampliamente la cantidad de bacterias patógenas o potencialmente patógenas. En el reciclaje de nutrientes y residuos, la regulación de los gases atmosféricos y el mantenimiento de procesos metabólicos complejos en el ser humano, los microbios son indispensables. En 1997, un estudio estimó en $35 billones de dólares la contribución de los microbios a la economía global, tres veces el producto interno bruto mundial de ese año.

  • Un adulto sano alberga unos 100 billones de bacteria solamente en su intestino, cantidad diez veces mayor al número de células “humanas”. Mientras que el óvulo y el esperma humanos aportan cerca de 22.000 genes diferentes al cuerpo, el microbioma (como se conoce al conjunto de comunidades bacterianas en el cuerpo) contribuye con 8 millones de genes adicionales, es decir, 360 veces más que los humanos.

  • Entre los microbiólogos, existe consenso mundial para considerar al microbioma como otro órgano del cuerpo humano. Su peso (un kilogramo o más) es similar al del cerebro humano y al de otros órganos.

Ilustración de Vilma Vargas para ReAct Latinoamérica

Tanto los antibióticos cuanto la resistencia bacteriana existen naturalmente en el ambiente y son parte de un proceso milenario evolutivo. Existe un intercambio dinámico constante de material genético entre las diferentes especies bacterianas en la naturaleza, proceso que ha sido acelerado con el advenimiento de los antibióticos producidos por la industria.

Convencionalmente, los antibióticos han sido definidos como “las substancias producidas por un microorganismo (sea bacteria u hongo) que en una solución diluida tienen la capacidad de inhibir o eliminar otro microorganismo (como un germen patógeno)”. De acuerdo con ciertos investigadores, este concepto está basado en un conocimiento escaso de la ecología y la biología de los compuestos orgánicos de bajo peso molecular. Por ejemplo, según Julian Davies, la modulación de los patrones de transcripción celular representa una función normal de una vasta mayoría de los productos naturales de bajo peso molecular, incluidos los antibióticos. “Quizás en el contexto de las propiedades de las moléculas pequeñas fuera de su ambiente natural, es más adecuado decir que ‘un antibiótico es un agente terapéutico producido por una compañía farmacéutica”, sostiene.

Hoy en día, a causa de la producción a escala industrial, el planeta utiliza antibióticos en cantidades y concentraciones mayores a las que se encuentran en la naturaleza, desencadenando fenómenos evolutivos y microbiológicos que todavía no son entendidos en su totalidad.

La actividad humana, incluida la urbanización, el uso de nuevos químicos como biocidas y los intentos de esterilizar los espacios que habitamos con desinfectantes comerciales, está creando nuevos nichos ecológicos para que las bacterias resistentes prosperen. Los lugares con alto uso de antibióticos o contaminación, tales como sistemas urbanos de aguas residuales, hospitales y sitios de producción farmacéutica, son excelentes caldos de cultivo para el crecimiento de bacterias resistentes y/o para la circulación de genes que confieren resistencia.

En los Estados Unidos, los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cerca de 1,7 millones de infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), son causadas por microorganismos de todos los tipos, incluidas bacterias, y causan o contribuyen a 99.000 muertes anuales. Las IAAS son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos, superando a las muertes por diabetes, influenza/neumonía y Alzheimer. Una gran proporción de los antibióticos se utilizan con fines no terapéuticos en la ganadería o la agricultura, produciendo contaminación de la cadena alimentaria con el consecuente desarrollo de resistencia bacteriana tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente.

Los antibióticos sirven para tratar infecciones producidas por bacterias, que son los organismos vivos más antiguos y más numerosos del planeta, poseedores de mayor diversidad de especies, más que ninguna otra clase de ser vivo. La innovación científica en materia de antibióticos ha encontrado, en décadas recientes, un obstáculo en el gran número y la velocidad con que las mutaciones bacterianas ocurren o la infinita habilidad que poseen las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia para enfrentar los nuevos métodos para eliminarlas o desarmarlas(16). Sin un entendimiento más profundo de los procesos y los elementos de la ecología bacteriana, los nuevos tratamientos para las infecciones pueden tener vidas muy cortas.

Cada vez está más claro que el tratamiento de las infecciones con antibióticos es sólo la mitad de la historia cuando de lidiar con una enfermedad se trata. La otra mitad es el rol que juega el sistema inmune del cuerpo. El delicado balance entre la inmunidad y la infección necesita ser tomado en cuenta antes de considerar el uso de cualquier antibiótico. Otras perspectivas médicas que enfocan la habilidad del huésped para protegerse a sí mismo necesitan ser exploradas, en lugar de obsesionarse con “eliminar” al “patógeno”.

En esencia, el punto es que los procesos involucrados en la infección, la resistencia o incluso la recuperación del cuerpo humano son parte de sistemas muy dinámicos y no lineales, similares a los de cualquier proceso ecológico. Desafortunadamente, la medicina moderna, a menudo, trata al cuerpo como un dispositivo mecánico que debe ser “reparado” o “rediseñado” y que contiene partes que pueden ser “reemplazadas”.

La Caja de Herramientas es un potente recurso que le ayudará a entender y tomar acción para la contención de la Resistencia Bacteriana.

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22 Feb

Resistencia bacteriana, ¿qué es?

Resistencia bacteriana, ¿qué es?

Cada antibiótico (o agente antibacteriano) es eficaz solamente para un segmento del mundo microbiano, lo que significa que para un antibiótico específico hay ciertas bacterias susceptibles a su acción y otras que no lo son. Se denominan “naturalmente resistentes” a las especies bacterianas no susceptibles a un fármaco en particular. Las especies con “resistencia adquirida” son aquellas que en un principio fueron sensibles a un fármaco, pero eventualmente desarrollaron resistencia. Es importante anotar que la “resistencia adquirida” afecta específicamente a un subconjunto de cepas dentro de una especie. Es por ello que la prevalencia de “resistencia adquirida” para una especie es diferente de acuerdo con su distribución geográfica.

La resistencia a los antibióticos es la habilidad adquirida de un patógeno para resistir la acción de un antibiótico que mata a sus contrapartes sensibles. Se origina en mutaciones al azar de genes existentes o intactos que ya servían para un propósito similar. La exposición a antibióticos y otros productos antimicrobianos, ya sea en el cuerpo humano, en animales, o en el ambiente, aplica una presión selectiva que favorece el surgimiento de la resistencia, beneficiando a las cepas “naturalmente resistentes” o las cepas que desarrollan “resistencia adquirida.”

Las bacterias también transfieren genes horizontalmente, pasando información genética a otros microbios de manera directa, diseminando estos factores de resistencia a microorganismos ambientales inofensivos, comensales y patógenos, creando así un reservorio de resistencia.

Además, la resistencia se disemina a través de la replicación de microbios que portan genes de resistencia, un proceso que tiene como resultado progenie genéticamente idéntica (clon).

El significado específico de “resistencia a los antibióticos” depende enteramente del contexto. En este documento, resistencia se define como la habilidad de un microorganismo bacteriano para sobrevivir concentraciones antibióticas que matan células sensibles de la misma cepa. Es importante anotar que por cada antibiótico, existen cepas sensibles, que son eliminadas o inhibidas por la droga, y cepas naturalmente resistentes. Cuando una cepa sensible adquiere la habilidad de resistir la acción del antibiótico, esta cepa ya es “resistente al antibiótico”.

En otras palabras, la resistencia a los antibióticos quiere decir que un patógeno es menos susceptible que sus contrapartes y podría no responder a la acción de un antibiótico, ya que posee un gen de resistencia que le confiere esa habilidad. La evolución de los microorganismos, de la misma manera que la de todos los seres vivientes, es darwiniana: enfrentados al cambio, sólo los más aptos sobreviven. Los antibióticos representan un desafío evolutivo, frente al cual los microorganismos están ante la disyuntiva de sobrevivir o perecer.

Comúnmente, la resistencia es considerada de manera simplista: un microorganismo es resistente o no lo es, cuando en realidad la resistencia es un gradiente que refleja variaciones naturales fenotípicas y genotípicas en poblaciones microbianas. Por ejemplo, la concentración inhibitoria de un antibiótico dado puede variar entre cuatro o cinco veces entre cepas de “tipo salvaje”. Es más, los genes de resistencia en bacterias aisladas clínicamente pueden ser idénticos a los genes en poblaciones “naive” (ingenuas), que no han sido expuestas a antibióticos. Asimismo, distintos mecanismos confieren distintos niveles de resistencia. Los niveles bajos de resistencia son a menudo ignorados, aunque pueden jugar un papel importante en la expansión de la misma. Las definiciones actualmente aceptadas de resistencia a los antibióticos no toman en cuenta tal diversidad.

La resistencia es, a menudo, tratada como una consecuencia indeseable del abuso o el mal uso de antibióticos. Esta perspectiva es simplista e inexacta: la tasa de aparición de la RAB está relacionada con todos sus usos, no solamente con el mal uso, y con el total de antibióticos usados. Y el medio ambiente también juega su papel: un factor subyacente que puede estar contribuyendo a la resistencia es la falta de higiene y de saneamiento adecuados, que favorecen la rápida proliferación y diseminación de patógenos.

Los métodos de diagnóstico rápido y la vigilancia se encuentran entre los mecanismos más valiosos para prevenir la diseminación de la resistencia. El acceso a métodos de diagnóstico rápido para determinar el agente causal de una infección y su sensibilidad antibiótica nos permitiría seleccionar más ágil y acertadamente los fármacos, ayudaría a retrasar la selección de cepas resistentes en ambientes clínicos y daría lugar a una vigilancia más eficaz de las enfermedades. También se necesita una red de vigilancia rigurosa para seguir la evolución y la diseminación de la resistencia, lo cual podría significar una disminución sustantiva de los costos sanitarios.

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11 May

Ejes del Seminario-Taller Internacional Comprendiendo la Resistencia a los Antimicrobianos, Cuidando la Salud de la Madre Tierra, Sanándonos

Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición y Tecnología Médica de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
La Paz, Bolivia │ 14-18 de mayo, 2018

A partir del lunes 14 de mayo se realizará el Seminario Taller Internacional “Comprendiendo la Resistencia a los Antimicrobianos, Cuidando la Salud de la Madre Tierra, Sanándonos”, evento que convoca a importantes expositores a nivel internacional, para abordar la problemática de la resistencia bacteriana con un enfoque integral y multilateral.

El evento estará dividido en dos momentos: el Seminario que se realizará los días 14 y 15 y los talleres prácticos que se realizarán del 16 al 18.

En el Seminario se trabajarán cuatro jornadas de reflexión con los siguientes ejes de trabajo:

  • Salud planetaria y resistencia a los antimicrobianos (RAM)
  • El microbioma y la alimentación: rol en la salud humana y planetaria
  • Resistencia a los antimicrobianos e inequidades en salud
  • ¿Qué es medicina? Equilibrando las estrategias médicas antiguas y modernas y ampliando el concepto de guías terapéuticas

En tanto en los talleres se abordarán las siguientes temáticas:

  • Microbios y Madre Tierra
  • Recuperando el control social y popular sobre los alimentos
  • Uso de antibióticos a nivel comunitario
  • Comunidades inteligentes en el cuidado de los antibióticos
  • Promoviendo la unidad de los movimientos ecológicos y de la salud en torno a la RAM
  • Plan estratégico para ReAct Latinoamérica

Además, se ha previsto la realización de dos talleres paralelos, mismos que están previstos para el jueves 17 y que están enfocados a formar grupos de estudiantes y profesionales que se sumen a la propuesta para la contención de la resistencia a los antimicrobianos y sean multiplicadores en sus espacios de acción.

Las actividades del Seminario se desarrollarán en el Auditorio del Instituto de Gastroenterología Boliviano en tanto que los talleres se realizarán en el Auditorio de la Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición y Tecnología Médica – UMSA.

El Seminario está dirigido a autoridades sanitarias, académicas, profesionales y estudiantes de la salud y del ambiente, veterinarios, productores de carne, agricultores y representantes de movimientos sociales y ecologistas.

25 Abr

Seminario-Taller Internacional Comprendiendo la Resistencia a los Antimicrobianos, Cuidando la Salud de la Madre Tierra, Sanándonos

El próximo mes de mayo, del 14 al 18, La Paz, Bolivia, será sede del Seminario Taller Internacional “Comprendiendo la Resistencia a los Antimicrobianos, Cuidando la Salud de la Madre Tierra, Sanándonos”, evento que convoca profesionales de Bolivia, El Salvador, Argentina, Colombia, Ecuador, India, Australia y Suecia, para abordar acerca de la Resistencia Bacteriana desde una perspectiva integral, bajo el concepto Una Sola Salud.

El Seminario es organizado por la Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición y Tecnología Médica de la Universidad Mayor San Andrés a través de la Cátedra de Microbiología, ReAct Latinoamérica, el Grupo Reimaginando la Resistencia y la Sociedad por el Mejoramiento del Uso de Medicinas (ISIUM, por sus siglas en inglés.

“El objetivo de este espacio es generar un encuentro para compartir y desarrollar propuestas para el cuidado de los antibióticos y la Madre Tierra; analizar la relación que existe entre microbioma humano, alimentos, salud y enfermedad para mejorar las estrategias de contención de la resistencia a los antimicrobianos (RAM); implementar procesos basados en la comunidad para mejorar el uso de las medicinas moderna y tradicional con énfasis en la RAM y desarrollar estrategias para promover la participación social como parte de los planes nacionales de acción frente a la RAM”, explica el Dr. Arturo Quizhpe, Coordinador de ReAct Latinoamérica.

El evento se desarrollará en la Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición y Tecnología Médica de la Universidad Mayor San Andrés y cuenta con el aval de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

La resistencia bacteriana, un tema actual

¿Por qué comprendiendo la resistencia a los antimicrobianos? Porque este problema, en vertiginoso crecimiento, sumamente complejo y de carácter global, que podría arrasar la capacidad de la humanidad para tratar las enfermedades infecciosas, poner en peligro millones de vidas en el mundo y alterar los ciclos de la vida; aún no se comprende el problema de la resistencia bacteriana en todas sus dimensiones.

¿Por qué cuidando la salud de la Madre Tierra? Porque afrontar la resistencia a los antimicrobianos, al igual que otros fenómenos como el cambio climático, que afectan a todas sus criaturas, es cuidar de la salud planetaria.

¿Por qué sanándonos? Porque mientras vamos comprendiendo la resistencia a los antimicrobianos y cuidando la salud de la Madre Tierra como un todo, vamos alcanzando la salud para todos y cada uno de los seres humanos.

Este nuevo episodio de reflexión y acción está abierto tanto autoridades y académicos como a activistas y ciudadanos de a pie, porque la salud es el fruto del esfuerzo de todos y todas. La cita esta vez es en La Paz, Bolivia.